sábado, 29 de diciembre de 2012

El guión perfecto de los Clippers

El año pasado Los Ángeles Clippers consiguieron reunir a un elenco de jugadores que bien podían responder a esperanzas de algo más que meterse en Playoff. De hecho, consiguieron juntar a jugadores de la talla de Billups, Butler y Paul en el mismo equipo, pero había algo que no terminaba de funcionar. A día de hoy, los de Vinny del Negro juegan, disfrutan y hacen disfrutar. Puede que llenemos de tópicos lo que un buen equipo necesita, pero tienen referencias en el poste, un gran base y un banquillo excepcional. La clave: que cada uno conoce su papel en el equipo. En un símil cinematográfico, son los actores que conocen perfectamente su papel: el guión perfecto de los Clippers.

Como ya es habitual, empezamos por el cerebro del equipo. Lo que sucede es que es un cerebro que es catalogado por muchos expertos, actualmente, como el mejor base de la NBA. Cierto o no, lo que sí que parece es que Chris Paul es un jugador completo perfecto para desempeñar sus labores en un equipo ganador. Su facilidad para ejecutar las jugadas y la maestría con la que las ejecuta hace que sea muy querido  y pretendido en la liga. Su juego no se resume a solo una faceta, sino que es un base muy completo que aporta cosas muy distintas a otros. No tiene la gran visión que puede tener Steve Nash, pero sus pasen son muy efectivos. No tiene el cuerpo atlético de Stephen Curry, pero sus crossover son mortales y tiene un primer paso imposible de detener. No tiene la costumbre de tirar y anotar tanto como Kyrie Irving, pero su media anotadora sobrepasa los 15 puntos por partido. En definitiva, Chris Paul es un base completo que aporta de todo y lo aporta con moderación y con cabeza. Alguien que explota sus mejores virtudes, que de dirigir entiende un rato y de anotar, otro tanto.

En cuanto al perímetro titular de Clippers tampoco vemos la panacea. Willie Green por necesidad y Caron Butler conforman esa pareja exterior que, sin destacar ninguno de los dos especialmente, se resumen a completar su papel asignado. No son los que tienen que llevar el peso ni los que tienen que asumir ningún mando, pero no desentonan en su labor. Conocen sus limitaciones, ejecutan su papel y no intentan hacer cosas extrañas, una de las virtudes más infravaloradas en los deportistas. Insistimos: sin destacar demasiado son capaces de aportar los 10-14 puntos por noche cada uno con réditos desde la línea de 3. Algo suficiente contando con la plantilla tan buena que tienen los de Vinny del Negro.

Mejor sonrisa se dibuja en la cara del hermano (cada vez menos pobre) de los Lakers cuando miramos su pintura. DeAndre Jordan, el center titular y otra figura que sabe lo que tiene y lo que no tiene que hacer. Otro de los motivos por los que no desentona en la zona precisamente es esa: DeAndre es limitado y no es bueno con el tiro ni con los fundamentos en el poste. Eso lo sabe y por lo tanto se dedica a lo que puede realizar mejor, a su juego físico: los rebotes y los mates. No son gran cosa individualmente, pero a los Clippers les viene de perlas tener un tipo así (que asuma su papel, que no tengan a otro que lo haga y que encima lo realice de buen grado). Y por supuesto, en el quinteto titular figura el que ha tenido una mejor evolución del equipo: Blake Griffin. Ha dejado de pasar a ser ese 2,08 que solo sabía machacar a un interior con algo más que salto y que, por lo menos, se le ve que hace en el poste jugadas distintas. Por supuesto que no es ningún Big Fundamental, pero como ya hablamos de él, ahora es más versátil en su juego.


Y sí. Todavía queda por ver el que es uno de los mejores banquillos de la liga. Si de algo puede presumir estos Clippers es de su fondo de armario, que entre todos los integrantes suplentes suman la friolera de casi 46 puntos por partido. Sí que es cierto que no tienen unos interiores de grandes garantías en el banco, pero poseen jugadores tan obreros como perfectos en el perímetro para completar su película. Eric Bledsoe es, posiblemente, uno de los bases suplentes más eficaces de toda la NBA. Partiendo de la premisa de que no es una gran estrella, puede decantar un partido, en cuestión de anotación, que necesite un revulsivo. Aunque si hablamos de revulsivos, obligatoriamente hay que mencionar a Jamal Crawford. Uno de esos Old School tiradores que como tenga el día te mata desde la 7,22. Qué mejor que tener un triplista guardado en la manga. Para acabar ese perímetro, un jugador que (siguiendo la línea) no es de calidad pero que aporta anotación y, como no, también un elemento distintivo en un partido disputado: Matt Barnes. En los Lakers pudo probar poca suerte que espera encontrar en estos Clippers. En cuanto al interior, poco que decir de Lamar Odom. Si recupera la mitad del físico y aptitudes que tenía en sus últimas temporadas con Lakers, Clippers encontrará otro tapado de gran ayuda.

Pero todavía hay algo que esperan como agua de mayo en la franquicia californiana, y no es otra cosa que la vuelta a las canchas de dos hombres que pueden aportar todavía más si cabe a todo este elenco: Chauncey Billups y Grant Hill. Uno de los factores determinantes que de recuperarlos para Playoff en unas condiciones mínimamente decentes, van a seguir marcando la diferencia tanto si salen desde el banquillo como en el quinteto titular.

Como vemos, Los Ángeles Clippers han conseguido reunir a los actores perfectos para su guión perfecto. Un par de jugadores referencia en el mundo de la NBA acompañados de absolutamente todos obreros que conocen lo que pueden dar, ofrecer y cuando pueden y no pueden extralimitarse en sus funciones. Qué importante es tener jugadores que asuman su rol y jugadores que sabiéndolo puedan ser valientes para salvar un partido. Jugadores que para otros equipos serían insustanciales o que no les necesitarían, a la franquicia californiana les conforman una gran plantilla. Estos actores sí que desempeñan el guión perfecto de los Clippers.






Fuente de apoyo: www.nba.com
Fotografía:http://www.deporteyocio.es/2012/12/welcome-to-lob-city.html http://www.mundodeportivo.com/20121222/baloncesto/nba/los-angeles-clippers-sacramento-kings_54356571862.html  http://espndeportes.espn.go.com/los-angeles/blogs/clippers/_/id/1442845?cc=7586  http://aol.sportingnews.com/nba/story/2012-10-02/los-angeles-clippers-blake-griffin-deandre-jordan-shooting-coach-vinny-del-negro

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Los 4 fantásticos de la NBA

La NBA, esa liga en la que la mayoría de los jugadores son estrellas de nivel mundial, aquella en la que esos hombres que visten diariamente la camiseta de la franquicia correspondiente, nos deleitan con algún aspecto en el juego noche tras noche. De entre todos ellos, hay 4 que son sin duda superiores al resto y que así se mostraron al mundo el día de Navidad, como lo que son. Dioses que hacen del baloncesto un don, un bien escaso y preciado a la hora de jugar. Son líderes, son las mayores estrellas, son indiscutibles y son, por sus cualidades, los mejores. Son los 4 fantásticos de la NBA: Kobe Bryant, LeBron James, Kevin Durant y Carmelo Anthony.

Analizar a estos jugones por "es uno de los mejores del mundo en" sería una estupidez, ya que ellos en sí mismos ya son los mejores del mundo. 4 representantes de 4 equipos y dos de cada Conferencia. Unos aspiran al anillo más que otros (entre otras cosas porque Miami Heat y Oklahoma City Thunder jugaron las Finales el año pasado), pero los 4 son auténticas maravillas sobre una cancha de baloncesto. Verlos jugar sencillamente es deleitarse con este deporte.

Qué se va a escribir que no se haya escrito ya acerca de Kobe Bryant. No me cabe duda de que habrá páginas y páginas en miles de periódicos el día que la estrella angelina deje este deporte. No me cabe duda de que tendrá su estatua particular a la entrada del Staples y su camiseta retirada en el techo interior del mismo. No me cabe duda de que entrará de cabeza en el Hall of Fame. Pero como para eso todavía queda, de momento el escolta de los Lakers sigue pulverizando récords. Es el jugador que más veces ha jugado en la historia un partido de la NBA en Navidad (hasta en 15 ocasiones) y en el día de ayer se convirtió en el máximo anotador de Navidad con 383 puntos, superando al mítico Oscar Robertson. Además, Bryant lleva una racha de 9 partidos seguidos anotando 30 o más puntos, pero no ha sido la mejor que ha tenido. En 2003 encadenó 16 partidos con estos mismos registros. Sencillamente espectacular. Además lidera la actual tabla de anotadores.

Pero si las estadísticas no fueran suficientes, su juego termina por hundir a sus detractores. Ha habido voces en contra de que Kobe asuma la responsabilidad y los tiros en los Lakers. Hablamos de uno de los mejores jugadores en la historia de la NBA y solo una inconsciencia desacerbada pediría tal osadía. ¿Se le negaba a Michael Jordan la pelota y los tiros cuando estaba en los Bulls? Pues esto es lo mismo. Es la estrella, es el mejor del equipo y uno de los 4 mejores de la liga. Pedir que Bryant no realice tiros es tirar el partido a la basura. Su alma de líder es innata, su calidad fuera de toda duda, su manera inverosímil de anotar, su capacidad para leer un partido, para anotar desde fuera o desde dentro, su estética a la hora de tirar. Además tiene en Jordan el fiel reflejo, incluso en el tiro, en la suspensión y en la forma de anotar. Hace muchos años que lo asemejaron a MJ, cuando todavía la estrella de los Lakers era muy pequeña. Ahora, con su etapa de madurez, se pueden apreciar las semejanzas. Kobe Bryant es lo más parecido a Michael Jordan que se ha visto sobre una pista de baloncesto. Por lógica eso le hace ser de los mejores del mundo.

Pero si hay que ponerse de pie para hablar de Kobe Bryant no hay que hacer menos con Kevin Durant. El alero de los Thunder representa el desafío de las leyes naturales en un jugador de baloncesto. Físicamente no parece ningún titán y su complexión lánguida no transmite intimidación. Pero todo aquel que juzgue a Kevin Durant por eso es porque o no entiende o porque no le ha visto en acción (que me extraña). De hecho, su envergadura debido a sus largos brazos le permite realizar robos, tapones y gran defensa allá donde otros no pueden. Si a eso se le suma su altura y su salto, hacen que físicamente no desentone para nada pese a lo que se puede pensar a primera vista. De hecho, es capaz de realizar mates de una bellísima factura a una larga distancia.

No he empezado a argumentar por su apartado técnico porque es evidente. Durant posee una de las mejores muñecas de la liga, y de momento ha liderado la tabla de anotadores los últimos 3 años. No resulta extraño, ya que su facilidad para armar el brazo es letal, de los más rápidos que hay. Es un gran triplista y un jugador que asume la importancia del tiro final sin contemplaciones. Si a eso le sumamos su facilidad para penetrar o anotar desde 5 metros la mezcla resultante es explosiva. Un jugador al que temer siempre.

El tercero en discordia no es otro que un jugador que cambió de aires y que atraviesa posiblemente el mejor momento de su carrera: Carmelo Anthony. En Denver Nuggets despuntaba como estrella que es, pero ahora en New York ha terminado por encontrar su lugar. Si algo caracteriza a Melo es que ve el aro como una piscina olímpica. Su tiro ya característico de venir en carrera y pararse en la línea para lanzar el triple se ha convertido en una patente. Es la perfecta definición de anotación pura y dura. Además Anthony ha experimentado este año las buenas sensaciones tras su temporada del 2006/07, posiblemente la mejor de su carrera estadísticamente hablando. 

La diferencia es que ahora está en un equipo con claras aspiraciones a algo más que a meterse en Playoff. Una estrella que ha encontrado un equipo grande y que demuestra que, valga la redundancia, no le viene precisamente grande. Asume de buen grado un rol para el que está preparado de sobra y que lleva ejerciéndolo durante 9 años en la NBA. No es el líder que ordena al equipo ni se le da bien (para eso ya está Jason Kidd), pero sí que está para cumplir su función anotadora. Le liberan de otras presiones de echarse todo el equipo en la espalda. Y a Melo eso le gusta. Hace lo que mejor sabe hacer. Anotar un tiro tras otro, una penetración tras otra. Recursos no le faltan. Su sangre se llama anotación.

No es casualidad que haya dejado para el final el restante. LeBron James es el jugador completo y total. Aquel que sin llegar a hacer a la perfección la anotación de Anthony, la técnica de Durant o el liderazgo de Kobe es capaz de todo lo que los 3 anteriores no podrían hacer individualmente. Físicamente es el mejor jugador de la liga. Es absolutamente imparable cuando encara el aro, ya que tiene la corpulencia y potencia necesaria, además de un gran control sobre su enorme cuerpo. Es una bestia que una vez que ha mirado al aro para penetrar es, literalmente, imposible de detener. Pero LeBron James no es solo físico; también es anotación. Recientemente dijo que si quisiera él podría liderar la anotación en la NBA, pero que está en Miami Heat "para hacer un poco de todo" y que ése no es su papel. Dentro de que puede parecer una sobrada, es difícil no estar de acuerdo en tal afirmación, ya que en 2008 consiguió ser el máximo anotador. Es un jugador que mejoró su punto débil como era los tiros desde 5 metros y desde entonces es una máquina que puede anotar en cualquier posición en la que se encuentre. Tira menos pero con mucho más acierto y eso le convierte, entre otras cosas, en un jugador con un genial IQ. 

Como decíamos, LeBron representa al jugador más completo. Más allá de su físico y de su técnica, defensivamente puede hacer frente a cualquier rival. Tiene cuerpo para aguantar en el poste, determinación para defender en el perímetro, potencia para taponar e inteligencia para robar. Y todo eso con una explosividad brutal para salir al contraataque. Pero también ofensivamente es capaz de dirigir un equipo, de saber en qué momento anotar o asistir con pases de todo tipo: desde bombeados fuertes, a acunados picados. De costa a costa o con elegancia a un metro. En los rebotes tampoco se queda corto: para matar en el aire o para cerrarlo con ambas manos en las dos canastas. ¿Hay algo más? Pues sí. Tras su increíble año pasado ejerce de líder indiscutible de una franquicia que, no solo es la actual campeona de la NBA y que aspira a otro anillo esta temporada, sino que además juega como LeBron: como un auténtico ciclón.

Todo esto no hace sino darnos una idea de lo que representa la NBA en el mundo del baloncesto. Disponer en tu liga de estos 4 jugadores es una maravilla con la que gestionar un negocio. Desde el día de Navidad, al All Star, a Halloween o a las Finales. No es de extrañar que ayer se juntaran estos 4 titanes en la pista. Hace muchos años se hubiera pensado en un Lakers-Celtics para disfrutar ese día de Larry Bird y Magic Johnson. Hoy, aquellos que en su día fueron rookies (porque sí, estos 4 jugadores fueron novatos) son las estrellas de la NBA.

Para deleite del aficionado se les pudo ver juntos en los pasados JJOO donde Estados Unidos mostró una superioridad inmensa. Chris Paul-Kobe Bryant-Kevin Durant-LeBron James-Tyson Chandler. Por si no bastaba, ahí estaba Carmelo Anthony esperando en el banquillo. 4 estrellas con oro olímpico que hicieron las delicias de todo aficionado al baloncesto. Un elenco de estrellas que supo gestionar su calidad en favor del bien del equipo. Eso es algo impagable: que una estrella sepa que tiene que limitar su juego para favorecer al resto. En esos Estados Unidos, además, primaba la amistad. Han sido la segunda mejor generación que han dado los norteamericanos al baloncesto.

Evidentemente que no solo son estas las estrellas. No hay que olvidarse de que ahí estan los viejos rockeros (Paul, Duncan), los jugadores más onfire de la liga (Stephen Curry), los que llevan tiempo emergiendo (James Harden) y los que se les acercan en técnica y calidad de igual manera (Chris Paul, Derrick Rose). Claro que todos ellos son estrellas. Pero si hubiera que establecer peldaños, ellos estarían en lo más alto. Por encima de todos, ellos son los auténticos 4 fantásticos de la NBA.








Fuente de apoyo: www.nba.com   www.nbamaniacs.com
Fotografías: http://www.cbssports.com/olympics/story/19784217/us-dominates-medal-count-sets-new-gold-standard-at-london-olympics  http://www.allsportnewspr.com/2012/10/kevin-durant-abrira-su-propio.html  http://foros.acb.com/viewtopic.php?f=22&t=459316  http://sports.yahoo.com/blogs/nba-ball-dont-lie/lebron-james-sports-illustrated-2012-sportsman-185133783--nba.html  http://deportesymas12.blogspot.com.es/2012/08/michael-jordan-vs-kobe-bryant-quien-es.html

lunes, 24 de diciembre de 2012

La Navidad en la NBA

Para todo aficionado a la NBA hay tres fechas señaladas independientemente del equipo del que seas. Como es de esperar, la primera que viene a la mente es el All Star. Ése día en el que los mejores tienen cabida en un fin de semana por todo lo alto, tanto rookies como veteranos. El segundo son las Finales de la NBA. Es evidente que si no está el equipo que se sigue en cuestión se puede perder cierto aliciente, pero el interés estará igualmente. Son las Finales de la mejor liga de baloncesto del mundo. Y por supuesto, la tercera fecha, es la del día de Navidad en la NBA.

Un día señalado y favorito para muchos fans. Por lo que respecta a la hora, es el momento en que no hay que mantenerse despierto, en el que a los aficionados no se nos pide ese plus para seguir la liga. Los horarios factibles se establecen en gran medida para que en muchas partes del mundo puedan verse los partidos. Las 18, 21:30 y 23 horas respectivamente son momentos muy jugosos del día para deleitarte con la NBA. No hay ninguna excusa para no vivir en directo y en un día tan especial los partidos que la liga ofrece.

Porque esa es otra. La NBA además de establecer horarios estratégicos, también programa partidos suculentos y brillantes. Todos ellos capaces de crear ese interés necesario en el espectador. Estrellas que se enfrentan el día 25 para deleite de los aficionados. Partidos en los que siempre hay morbo, algo en qué fijarse o sencillamente enfrentamiento entre los jugadores más potentes de la liga. Normalmente este día siempre queda reservado para una re-edición de las Finales en la NBA. Por supuesto, como no podía faltar, jugarán Carmelo Anthony contra Kobe Bryant (Knicks-Lakers) y Kevin Durant contra LeBron James Thunder-Heat). Para complementar esos dos partidazos (uno a las 21:30, el otro a las 23:00) abren el menú el Boston Celtics (el clásico y el que más anillos tiene) contra Brooklyn Nets (la novedad en la liga y con cierto atractivo).

Como se puede ver, en la NBA nada es fruto de la casualidad. Todo está  pensado minuciosamente para cada ocasión. Tanto los horarios como los enfrentamientos. Se miran con lupa días, equipos y posibilidades. Si por algo se ha caracterizado David Stern desde que llegó al Comisionado es por su gran labor de expansión y su amplitud de miras más allá del charco. Ha conseguido generar un gran negocio a base de años y años de experiencia en el cargo. Pasó el trago de manera magistral ante uno de los grandes baches que pudo sufrir en 1999. Temporada de lockout y retirada de Jordan. Lo superó gracias a las estrellas emergentes y su política a la hora de crear popularidad no ha hecho sino crecer (como todo, Stern hizo cosas malas pero también otras muy buenas).

Por todo esto (y porque, evidentemente, es NBA) merece el día de Navidad un hueco, al menos, para ver un partido. Es lógico que la familia ocupe nuestro tiempo en ese día, y a lo mejor se nos escape algún partido. No obstante, muchos de nosotros estaremos frente a la pantalla merendando con Rondo y Williams, cenando con Kobe y Melo y relajándonos con LeBron y Durant. Es la magia de la Navidad en la NBA. Sin duda, Where amazing happens.




Fuente de apoyo: www.nba.com
Fotografía: http://www.encancha.com/fotos/foto21077.html

domingo, 23 de diciembre de 2012

El viejo rockero Paul Pierce

Hace años la NBA buscaba una fórmula para que el baloncesto norteamericano no cerrase su expansión tras la retirada de Jordan. His Airness había creado nombre, ventas y gusto. Con la llegada de Kobe Bryant la liga ganó a un futuro ídolo de masas, aunque ya había otros como Shaq. Sin embargo, vamos a hablar de un jugador que con los años jamás se le ha podido enterrar, ni por su edad, ni por su calidad ni por el equipo en el que está. Una camiseta verde con el dorsal 34 a la espalda que todo aficionado Celtcic ha llevado alguna vez, tan antigua como la retirada del propio Jordan. Hablamos de un mito, de un one club men, de un viejo rockero que vuelve por sus fueros a vivir sus mejores días. En efecto, es Paul Pierce.

Dado el pobre nivel que últimamente está exhibiendo la franquicia más laureada en la historia, Paul Pierce está emergiendo como un Fénix de sus cenizas. Sí que es cierto que no está pasando Boston Celtics sus mejores días, tal y como reconoció Doc Rivers. Sin embargo, si algo ayuda a mantener la fe en un equipo, es que su baluarte, su estrella, esté intacta. Reconozco que estoy lejos de sentir el orgullo verde, pero si algo sé es que tener al simbolismo encarnado en la mítica estrella on fire da esperanzas a cualquiera (Kobe Bryant en Los Ángeles Lakers). Por eso son muy buenas noticias para los Celtics que Paul Pierce esté tan a tono.

El 34 verde es uno de esos incombustibles que, aunque pasen los años, mantiene de manera dulce el nivel. Si hablamos de su anotación no hay más que remitirse a sus últimos dos partidos. 40 puntos para hacer ganar a su equipo ante Cavs y 35 para que luchasen por una victoria. Todo ello con unos guarismos razonablemente buenos. Pero la labor que está haciendo Pierce no se queda ahí. A la hora de aportar puntos en la tabla anotadora se encuentra séptimo con 21 puntos por partido. Y lo que tiene delante no es moco de pavo: Kobe, Melo, Durant, Harden, James y Westbrook. Hay que valorar lo increíble que resulta que un jugador que siempre ha mantenido la infinita clase, esté a este nivel anotador. Sus 35 años no son impedimento para que sea una máquina anotadora más en la NBA.

Pero como no podía ser de otra manera, al hablar de viejos rockeros (Kobe o Duncan) también debemos referirnos al liderazgo que supone. Paul Pierce es el eterno nexo de unión en cualquier etapa de la franquicia verde. Red Auerbach estaría orgulloso de ver a su 34. Ha conseguido que jugadores como Garnett sientan a sus compañeros como auténticos hermanos. Que los defiendan, que luchen por ellos y que formen una gran piña. Y además, si algo tiene Paul Pierce, es que nunca ha dicho una palabra más alta que otra. Un jugador del corte de Tim Duncan. Humilde, con mucha clase, alcanzando el éxito del anillo y que será recordado como una de las grandes leyendas que pisaron una cancha de baloncesto. Por descontado que va a ser Hall of Fame, como por descontado que le van a retirar la camiseta (una más en la franquicia Celtic). Pierce es ese líder que solamente una franquicia como la verde podría encontrar en estos días.

Si hace falta añadir algo más a un jugador como él, hay que destacar su sacrificio para defender y la entrega para realizar otro tipo de tareas si el equipo lo necesita. Un liderazgo no solamente cimentado fuera de la pista con ánimos o en la cancha con puntos, sino con mucha cabeza sobre el parquet. Asumiendo qué partidos tiene que desempeñar un rol eminentemente ofensivo y en qué otros tiene que dejar paso. Tiene mucha experiencia como para que en esos temas se equivoque.

Es cierto que Boston Celtics no están pasando por el mejor momento. Al igual que no lo están haciendo Los Ángeles Lakers. Sin embargo hay una cosa clara: Bryant y Duncan son viejos rockeros, y como tal iluminan de esperanza a todo aquel que ose no tenerla. Por eso, y aunque los verdes no estén bien, podrán estar tranquilos en Playoff. Tienen al viejo rockero Paul Pierce.




Fuentes de apoyo: www.nba.com
Fotografía: http://bleacherreport.com/articles/1091221-lakers-trade-rumors-paul-pierce-and-7-players-who-wont-be-in-hollywood  http://www.nbadunks.org/boston-celtics-vs-atlanta-hawks/paul-pierce/

viernes, 21 de diciembre de 2012

El abuso de los triples

Para quien conoce un poco de historia en el baloncesto norteamericano, sabrá que se debe muchísimas cosas a la famosa y difunta ABA (American Basketball Asociation). El cuento de siempre en 1960 en el que el pequeño tiene que ingeniárselas para derrocar de alguna manera al grande (NBA) en cuanto a cuestión de márketing. Los mates y los jugadores estrella referente (Julius Erving o George Gervin) fueron dos cosas fundamentales que aportó esa liga minoritaria a la gran liga que hoy conocemos todos. Pero he dejado para el final quizá el recurso que crea más esperanzas siempre en un partido. Tanto por los equipos (para remontar) y aficionados (para disfrutar), como para algunos jugadores (tíos que salen desde el banquillo para aportar solamente su lanzamiento). En efecto: hablamos del triple y del, muchas veces, abuso de ellos.

Ese lanzamiento situado a 7,22 que tantas alegrías o tristezas puede dar. Empecemos por lo más actual: la tristeza colectiva; y sin ir más lejos en la jornada de ayer en la NBA. Denver Nuggets perdió su partido contra Portland Trail Blazers, entre otras cosas, por su nefasto tiro desde la línea de 3 puntos. De hecho, estableció el peor récord histórico en la liga en cuanto a lanzamiento: la friolera de 0/22 desde la línea de 7,22. Aunque fue accidental, también volvemos a tener casos parecidos. De hecho, 10 días antes, le había sucedido algo parecido a los propios Blazers que, pese a ganar, establecieron un 0/10 en triples. Es evidente que no siempre es así, pero también hay equipos que usan el tiro exterior en gran medida (Knicks es un ejemplo claro) y que si no están acertados les cuesta más ganar un encuentro. Otras franquicias como Spurs o Grizzlies que lo usan habitualmente se resienten bastante. Si están donde están es debido a que tienen muchos recursos para salir del paso y que no suelen errar de esa manera. 

Pero por supuesto también hay tristeza individual y a veces alegrías. Jugadores que pueden ser unos auténticos cañoneros pero que se resienten si les falla la muñeca desde lejos. Hay algunos que, siendo mortíferos de tres, pueden sacar recursos de manera más que sobrada para su anotación (Ray Allen, Kevin Love) o jugadores que meramente se quedan en su salida a pista para aniquilar desde la línea (Steve Novak, Spencer Hawes). También está Russell Westbrook que, pese a sus condiciones físicas, ya sabemos de su irregularidad y de lo que le guste abusar del triple aunque esté en dinámica negativa. Luego, como no podía ser de otra manera, son el complemento perfecto para que un jugador haga un buzzer beater, o para que la megaestrella (Kobe, LeBron, Durant) termine por complementar su arsenal ofensivo. Y por supuesto, la existencia de leyendas con mayúsculas que convirtieron el triple en su ADN (Larry Bird)

Pese a que abusar del triple puede resultar nefasto como hemos visto, también es un arma fundamental que da juego, potencia, recursos y, sobre todo, alegrías. Uno de los equipos referente en el triple como ya he adelantado es New York Knicks (Novak, Anthony, J.R Smith, Felton, Kidd...). Una máquina de matar que tiene a jugadores capaz de machacar a base de tiro exterior. Todos imaginamos esa jugada en la que Carmelo Anthony se aproxima corriendo hacia el otro campo y en vez de penetrar, tira desde fuera y ¡chof! otros 3 puntos. Aunque no solo son los reyes en este aspecto los del Madison. San Antonio Spurs tiene una plantilla amplia capaz de hacer de todo y, como no podía ser de otra manera, también de coser a triples. Danny Green, Kwahi Leonard (ahora en la D-League), Stephen Jackson, Matt Bonner, Boris Diaw, Patrick Mills... la lista es bastante amplia. Sí, contaba con Miami Heat, pero es que resulta evidente si tienes a Battier, Allen o Miller entre tus filas.

Hay algo que tiene que quedar claro de todo esto. El triple supuso un gran avance en el baloncesto, pero como todo en esta vida, hay que saber usar las cosas en su justa medida. Ni renunciar a ellas ni abusar de ellas. Por eso, aunque se trate de algo positivo, puede que no siempre lo sea el abuso de los triples.