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sábado, 13 de julio de 2013

El sueño de Dwight Howard

Dicen que soñar es bueno. El ser humano debe soñar; es sano y debe marcarse unas metas. Como cualquier deportista, Dwight Howard, flamante nuevo fichaje de Houston Rockets, tiene su propio sueño, su particular meta. Como no podía ser de otra forma en la NBA: conseguir un anillo. Hay muchas formas de obtener tan ansiado y soñado premio pretendido por todos. Pero teniendo en cuenta la personalidad del pívot, más que un buen sueño, parece un peligroso sueño para Dwight Howard. ¿Hasta qué punto el sueño sacrificará a la realidad?

Por ejemplo, soñar está bien, pero no lo está tanto pertenecer a un equipo sin realmente quererlo. Hace poco Steve Nash, actual base de Los Ángeles Lakers, concedió una entrevista aclarando que Dwight Howard realmente no quería estar en el equipo. Es complicado formar parte de una ilusión conjunta y un sueño personal cuando sabes que no estás ni en el lugar correcto ni, por lo que pareció, en el momento adecuado. Más aún cuando las informaciones dejan en un mal lugar al jugador dado que, ni quería jugar el sistema pick n' roll, ni le gustaba el entrenador que le dirigía (esto último de las más razonable, por otra parte). Pero claro. A Howard tampoco le gustaba Van Gundy, ni le acabó por gustar el sistema creado exclusivamente para él en Orlando Magic (rodeado de 4 tiradores abiertos y él solo en la pintura). Visto que ya lleva 9 años en la NBA, el chico quiso soñar.

Y soñar está bien. Lo que no está tan bien es demostrar que hay poca ambición en un jugador que se sabe trascendental. Como cualquier jugador y ser humano imperfecto que es, necesita pulir algunas de sus facetas. Howard se ha caracterizado siempre no solo por no hacerlo, sino por repudiar a su manera a todo aquel que intentara ayudarle a mejorar. Por ejemplo, Dwight Howard no es un dechado de virtudes a la hora de lanzar los tiros libres precisamente (49% de acierto), pero cuando Steve Nash (90% de acierto) quiso intentar enseñarle, el Center rechazó su ayuda. Algo similar en resultado sucedió con Kareem Abdul-Jabbar. El máximo representante del Sky Hook tuvo un encuentro casual con el actual jugador de los Rockets, en el que Howard se mostró receptivo a la hora de recibir enseñanzas de Kareem. Sin embargo, de ahí no pasó el asunto. Dwight no se volvió a interesar y nunca más se supo de esa intención. Howard solamente tenía un sueño.

Y tener un sueño esta genial. Lo que no está tan genial es querer que se concentre la atención sobre toda una figura sin haber demostrado que merece la pena. Dwight Howard, si hubiera querido, podría haber sido el emblema púrpura y oro de un gran futuro. No se sabe si exitoso o brillante, pero desde luego prometedor. Franquicia de postes, de dominio, de glamour. Todas las posibilidades del mundo brindadas al pívot para crear historia. Pero nadie mejor que Dwight ha sido capaz de destruirla. No hablamos ya solo de su marcha, sino de una de las razones por las que se produjo. Para que Howard se quedara, Lakers tenía que enseñar la puerta de la amnistía a Kobe Bryant. Algo impensable para cualquier fan, para el bueno de Dwight no lo debía de ser tanto. ¿De verdad creía que por mucho pívot dominante que pudiera ser, la LakerNation estaría de acuerdo con eso? Una balanza complicada de equilibrar. Por un lado, uno de los 4 mejores jugadores actuales de la NBA, uno de los 5 mejores en la historia de la franquicia y uno de los 10 mejores en toda la historia de la liga. El jugador con mayor parecido a Michael Jordan jamás visto. Aquel que anotó 81 puntos, que posee tanto liderazgo como talento a partes iguales. Y por el otro lado, uno de los 5 pívots más importantes de la actual NBA, recién llegado y con actuaciones más que dudosas en la mitad de los partidos durante la temporada con Lakers. Cualquier aficionado, por novato que sea en su sano juicio. ¿A quién elige?. Parece impensable tal all-in. ¿Todo vale para cumplir un sueño?

Porque querer cumplir un sueño es muy bonito. Pero no está tan bonito derrochar por los poros, en su situación, tanto egocentrismo como centímetros de espalda y de altura juntos cuadra Dwight Howard. Un jugador que, conviene recordar, no es el mejor ni en fundamentos cerca del aro (la pintura es su hábitat), ni en el tiro a media distancia (un recurso básico ofensivo), ni en intensidad (solo defiende cuando quiere) y ni, por supuesto, en los tiros libres (a donde le llevan los rivales con el Hack to Howard). Dwight es un pívot que carbura gracias a su potencia física y a unos niveles ultra básicos de movimientos en la zona. Y sin embargo, con "solo" esos dos aspectos básicos que ofrecer, toda la liga ha estado pendiente de su decisión. 

Cierto y limitado paralelismo en la situación personal con LeBron James. Un objetivo en mente y buscar un grupo que le brinde ese objetivo. Solo que el de Akron ha demostrado su grandeza por activa y por pasiva, en prosa y en verso, en vídeo y en audio. Del "sólo físico" de LeBron James que llegó a unas Finales con Cavs al jugador más completo que existe actualmente en la NBA. Por si no fuera poco, campeón de 2 anillos con sus respectivos MVP de Regular Season y de Finales. Tanto como se criticó a LeBron por irse a un equipo ganador para conseguir el anillo (habiendo demostrado su abrumadora capacidad para ser, por lo menos, referencia de un finalista de Conferencia); no sucede nada similar con Dwight Howard, cambiando de equipo en estos 3 años como quien cambia de calcetines. Y todo ello, con un único sueño. 

Y no es el de militar en ningún equipo. Su filosofía, a estas alturas, ya no entiende de más fidelidad que la de sí mismo. Quede claro que en el contrato firmado con Houston Rockets se guarda, por si las moscas, una opción de abandonar el barco por si las cosas no van bien en 2016. Está claro que no está en Rockets porque era su sueño. Realmente, Howard da la sensación de que no está en ningún equipo por ser su sueño. Por norma histórica, hay 2 franquicias a las que se entendería que cualquier jugador quisiera ir desde pequeño: Boston Celtics y New York Knicks. Una tercera, por oficio, glamour y carisma, se ha ganado derecho a ser la tercera vaca sagrada en cuanto a sueños se refiere: Los Ángeles Lakers. Michael Jordan dio el paso para crear esa misma esencia en los Bulls, o los Bad Boys con los Detroit Pistons. Pero incluso sin esa marca histórica, también puedes tener el sueño de jugar para la ciudad que te vio crecer (Atlanta). Pero no. Howard, una vez más, no entiende de ese tipo de sueños (ni realmente militar en "X" equipo es su sueño real).

Su sueño tampoco es jugar al lado de nadie. Posiblemente su ego no le permita pensar eso. Él es la estrella, la que merece carteles, por quien una franquicia debe amnistiar a su talismán, por quien la gente debe rogar y desesperarse hasta el punto de ofrecer alitas de pollo, condones o programas de TV semanales por la cara. Por eso, el auténtico sueño de Dwight Howard es conseguir un anillo. Casi como cualquier jugador de la NBA, ¿no?. Evidente, razonable y hasta sano. Pero en este caso, está situando su sueño en torno a su figura. Un equipo que juegue para él, que sea él y nadie más que él. Un culto en torno a su figura para que no haya mayor merecimiento al MVP que su labor ni mayor importancia que su dominio. 

Pero es curioso como en algún momentos las estrellas que fueron referencias absolutas en sus equipos, son conscientes de que deben pasar a un segundo plano para lograr el éxito, salvo los más grandes. Ray Allen o Shaquille O'Neal con Miami Heat, David Robinson con San Antonio Spurs, Jason Kidd con Dallas Mavericks. Estrellas de una gran constelación que para lograr ciertos anillos tuvieron que bajar un peldaño su status.

Pero, visto los antecedentes y en base al pasado, quiza el status que está exigiendo Howard por cumplir su sueño está siendo muy alto. Tan alto como las expectativas que tiene el propio Howard de conseguirlo. Y en la NBA, si no hay una mejora sustancial, no siempre querer es poder. 








Fuentes: www.nba.com

jueves, 18 de abril de 2013

NBA Playoffs




82 partidos después llega la parte más crucial de la temporada. Aquella por la que se ha luchado tanto para estar ahí y en la que el ganador necesitará superar 4 eliminatorias al mejor de 7 partidos si quiere conseguir el preciado anillo. Al fin llegan los playoff de la NBA que arrancaran este mismo sábado. Éste es un pequeño análisis de lo que nos espera.

CONFERENCIA ESTE

Tal y como sucede los últimos años históricamente, la Conferencia Este recoge menos interés o competitividad entre las filas de sus equipos. No es para menos, y es que todo hace indicar que Miami Heat barrerá sin ningún tipo de especulación a cuantos se le crucen por delante hasta llegar, al menos, a las Finales de Conferencia. Sin mayores sorpresas en la última jornada, estos son los emparejamientos:


---(1) Miami Heat - (8) Milwaukee Bucks---

El choque más desigual de todos los playoff. Cualquier apuesta que signifique una derrota en toda la serie de Miami supone una ofensa a la lógica y al equipo de Eric Spoelstra. Los líderes en el Este y en la NBA tienen la ventaja de campo absoluta y ningún problema de lesión. Su Big Three ha estado brillante durante toda la temporada, llegan con una tranquilidad abismal tanto física como mental y con mucho hambre de repetir anillo. LeBron probablemente repita como MVP y en la franquicia saben que el objetivo es el equipo, más allá de las individualidades, tal y como marcó hace poco Wade.

Tienen muchísima profundidad de banquillo (Allen, Miller, Andersen, Lewis, Cole), tienen al Big Three más en forma de la NBA (James, Wade, Bosh), llegan con la confianza de no haber cedido nada más que 16 derrotas y con la sensación de que, aún sin un center, son capaces de arrollar sin precedentes. No es que Bucks tenga mala plantilla. Cuentan con un backcourt notable (Jennings-Ellis), defensores intensos (Larry Sanders), tirador consumado (JJ Redick) y jugadores que cumplan en varias facetas (Ilyasova). Su problema es que Miami es tan sumamente superior que, salvo una relajación máxima que no se producirá en un 99,99%, Heat será un rodillo.

Pronóstico: Miami Heat 4 - 0 Milwaukee Bucks


---(2) New York Knicks - (7) Boston Celtics---

El clásico de clásicos en la NBA. Los dos equipos más longevos e intactos a día de hoy históricamente en la liga. Un duelo mágico por su importancia histórica y un enfrentamiento mítico por lo que llevan a la espalda las dos franquicias. Dejando de lado su pasado, que aporta otro toque de magia al partido, los Knicks afrontan estos playoff con mucha tarea por delante al ser, tal y como indica la clasificación y también su juego, el más serio aspirante a discutirle algo a Miami Heat. Para ello la primera piedra de toque pasa por hacer morder el polvo a Boston Celtics. Los de Doc Rivers llegan sin Rondo, sin Sullinger y arrastrando muchas dudas durante la temporada regular.

Pero mucho ojo. Jamás hay que enterrar a Boston Celtics, y menos sin haber empezado una eliminatoria. Sobre el papel es evidente la superioridad de Knicks. Una máquina de hacer triples que cuenta con el máximo anotador de la presente y terminada temporada regular: Carmelo Anthony. El mejor anotador que quema las redes de los aros rivales con el fuego que desprenden sus muñecas. El con toda probabilidad mejor sexto hombre, con unas características equiparables a las de Melo: JR Smith. Unos cerebros privilegiados: Kidd, Prigioni, Felton. Y una pintura solvente que se esperan que vuelvan para el primer partido de playoff tras sendas lesiones: Chandler y Martin.

Incluso con esto, que nadie se sorprenda si Celtics dan guerra. Es una herejía no contar con un viejo rocketo como Paul Pierce y Kevin Garnett para dar sustos. Además, los Lee, Bradley, Green y cía tendrán ganas de demostrar la camiseta que defienden. Los Celtics tienen esa madera, entrega, historia y sobre todo, orgullo,  a sus espaldas para hacer frente y ganar a quien sea.

Pronóstico: New York Knicks 4 - 2 Boston Celtics


---(3) Indiana Pacers - (6) Atlanta Hawks---

Difícil eliminatoria entre ambos equipos. Para Indiana supone dar un golpe encima de la mesa y hacer ver a todos que su tercer puesto en el Este no ha sido una utopía. Para Atlanta puede suponer el dar la sorpresa dada su irregular trayectoria durante esta liga. El cómo resolverán el cruce los dos conjuntos es toda una incógnita y aunque la clasificación mande que Indiana ha sido mejor, los de Vogel no dan la misma seguridad que el año pasado.

El descenso en importancia de los Pacers tiene la mejor reencarnación en Roy Hibbert. Un jugador del que se esperaba mucho más que lo mostrado en Regular Season. No obstante, tendrá oportunidad de redimirse en estos playoff. Indiana sigue siendo fiel a su bloque (West, George, Hill) que tan buenos resultados le ha aportado para la clasificación e intentará hacer valer su factor cancha en el que solamente ha perdido 11 partidos esta temporada. Sería una temeridad sin embargo enterrar a Atlanta. Con la zona muy bien cubierta con Horford y Smith a la cabeza, los de Larry Drew intentarán hacer valer su perímetro con jugadores referente como Devin Harris y Kyle Korver. Las bajas de Lou Williams y Pachulia serán determinantes.

Pronóstico: Indiana Pacers 4 - 3 Atlanta Hawks


---(4) Brooklyn Nets - Chicago Bulls (5)---

Si la anterior eliminatoria se presume igualada, ésta lo es aún más. Y no solamente por su puesto en la clasificación. Sobre los Chicago Bulls planea todavía el espíritu del retorno de Derrick Rose, que sigue siendo baja indefinida. Evidentemente con él en pista, cualquier apuesta o pronóstico sería totalmente determinante. Sin su gran base y referente, los Bulls pierden ciertas papeletas para luchar por cualquier aspiración de cotas mayores. Sin embargo, hay una premisa que es cierta: los Bulls, como equipo, están mucho mejor compenetrados que los Nets.

La franquicia del multimillonario Prokhorov ha aparecido en playoff tal y como esperaban las quinielas. No obstante, su juego como conjunto deja bastante que desear en cuanto al nivel esperado. Un equipo que cuenta con buenas individualidades (Williams, Wallace, López) pero que le cuesta un mundo compenetrarse bien. Reggie Evans se ha destapado como un excelso reboteador y actuaciones puntuales estelares es lo que puede salvar a este equipo. Ha perdido prácticamente los mismos partidos tanto fuera como en casa, por lo que el factor cancha tampoco le da demasiada seguridad.

Con la única duda de Radmanovic para los playoff, los de Thibodeau afrontan la serie con un momento dulce de Nate Robinson, una seria estabilidad en la pintura (Noah, Boozer) y los siempre ventajosos complementos exteriores (Belinelli, Hamilton). Quizá sea eso lo que decanta la balanza a favor de los Bulls en una eliminatoria que estará muy reñida.

Pronóstico: Brooklyn Nets 2 - Chicago Bulls 4


CONFERENCIA OESTE

El poder del lejano Oeste jamás había alcanzado cotas tan altas en comparación con su homóloga. Más de 55 victorias entre los 5 primeros clasificados, con un baloncesto duro, efectivo, rápido, físico y letal. 5 franquicias que han conseguido dar lo que se esperaba de ellas. Las 3 restantes no pierden interés ni mucho menos. Una que culmina su gran temporada (Golden State Warriors), otra que se renovó con aspiraciones gracias a un buen mercado (Houston Rockets)... y la que todos esperaban a principio de temporada pero que no ha certificado su clasificación hasta el último partido de temporada (Los Ángeles Lakers).


---(1) Oklahoma City Thunder - (8) Houston Rockets---

Inesperado cruce entre 1º y 8º en el Oeste en el que tiene un protagonista imperial: James Harden, que vuelve a la que fue su casa. En cuanto a la serie, la campaña de los Thunder ha sido muy regular pero San Antonio siempre estuvo un paso por encima de ellos. Sin embargo los de Scott Brooks con un siempre gran Kevin Durant y sobre todo con un imperial Russell Westbrook (que ha hecho más bien que mal últimamente) ha conseguido la importantísima ventaja de campo en su Conferencia de cara a las Finales. Los Thunder van a recuperar tanto a Kevin Martin como a Kendrick Perkins para estos playoff y van a combatir con lo que lo llevan haciendo toda la temporada: mucho físico, fuerza, carrera y un gran aporte de Westbrook, Durant e Ibaka. Lo que pueda llegar en forma de Kevin Martin, bienvenido sea. Parece poca cosa, pero con eso es con lo que han llegado tan lejos. Un rival que nadie quiere.

Seguramente que en Houston apetecía más un duelo tejano que verse las caras contra los Thunder. Lo cierto es que Houston con Harden a la cabeza tiene armas para hacer daño a los de Scott Brooks. Evidentemente no se cuenta con que pasen la eliminatoria, pero rascar algún partido es más que probable. Sobre todo pensando en un posible recital del propio Harden, que en temporada regular ya les acribilló con 46 puntos. Que curioso es a veces el destino. Tiene en su mano eliminar al equipo que le desechó... aunque se presume una utopía. Si lo consigue, puede ser una de las hazañas más históricas de la liga. De momento, él, Parsons, Lin y Asik entre otros, intentarán la machada de ganar, aunque sea, los 2 de casa. Reto bastante complicado.

Pronóstico: Oklahoma City Thunder 4 - 1 Houston Rockets


---(2) San Antonio Spurs - (7) Los Ángeles Lakers---

Infinidad de alicientes para el segundo choque del Oeste. Los Lakers han conseguido enfrentarse al rival al que pueden meter más mano de entre todas las opciones que tenían. El físico de Thunder y Nuggets presentaba mayor temor a los de D'Antoni. Finalmente serán los tejanos los que se batirán el cobre con los angelinos.

Uno de los asuntos interesantes es que a la NBA les ha salido bien la jugada con el spot publicitario de los playoff. Incluyeron a Kobe y a Howard sin aún saber si los de California estarían entre los 8 primeros. Otro asunto interesante es que desde el fallecimiento de Jerry Buss, Lakers ha dado todo partido tras partido para remontar la situación. Tal y como les dijo entonces Kobe Bryant a sus compañeros: "Estaremos en playoff. Por Jerry". Y por supuesto, por Kobe Bryant. Tras la lesión sus compañeros se han esforzado al máximo por llegar hasta dónde están. Y, como no, para los Spurs no habrá mejor aliciente que ver si Tracy McGrady, que recientemente firmó por los Spurs, sigue conservando sus maravillosas cualidades a las órdenes de Gregg Popovich.

Ya se sabe que en estas circunstancias, y pese a lo que diga la lógica, se han de jugar todos los partidos para conocer el ganador. Los Lakers tienen a su favor a un renovado Pau Gasol, a un Dwight Howard más comprometido por realizar bien sus tareas, a un Steve Blake emergente como cerebrito del equipo en detrimento de Steve Nash (sigue siendo duda) y a los compañeros Jodie Meeks y Antawn Jamison entre otros que están dando un paso al frente desde el banquillo... y todo va a tener que ser sin Kobe Bryant y sin Jordan Hill (lesionado hasta mayo). Una montaña gigante para Lakers en la que pensar en el anillo es más bien un milagro de Dios. Lo cierto es que si había un rival más "asequible" en playoff para los angelinos, ése era San Antonio.

Unos Spurs que tras hacerse con Tracy McGrady ven la enésima juventud de Tim Duncan. Con Parker descansado, Ginobili a punto y con la única duda de Boris Diaw, los tejanos afrontan el duelo sabiendo que deben y pueden ganar a Lakers, que en los últimos 40 partidos llevan una dinámica positiva de 28-12. No será un baño, eso parece más que seguro. Pero Spurs deberían cerrar la eliminatoria más pronto que tarde si no se quieren complicar un cruce que parece claro.

Pronóstico: San Antonio Spurs 4 - 2 Los Ángeles Lakers


---(3) Denver Nuggets - (6) Golden State Warriors---

Sin lugar a dudas una de las series más entretenidas de estos playoff. Merece la pena ver los partidos que depare este enfrentamiento porque no van a tener desperdicio ninguno. Denver Nuggets llega con un empuje brutal y con un favoritismo que se ha ganado a pulso por sus grandes exhibiciones de anotación, defensa, equilibrio y, sobre todo, contraataque durante toda la liga. Sin embargo, tampoco hay que crecerse y ver la eliminatoria con cierta perspectiva. La baja importantísima de Danilo Gallinari va a ser determinante, al igual que Keneth Faried que de momento es duda para los partidos iniciales. Eso sí: Ty Lawson, Andre Iguodala,  Corey Brewer, Wilson Chandler... Denver tiene plantilla para sacar la eliminatoria adelante aún con esas bajas. Quizá las lesiones sea lo que iguale una serie que se presume llena de anotación y ritmo a partes iguales.

Golden State afronta con muchísimo gusto esta serie. Ha conseguido el objetivo marcado y lo ha cumplido además agradando al personal. Con la única baja importante de Brandon Rush, los de Jackson van a plantar cara con todo su arsenal: el backcourt tirador histórico de Stephen Curry-Klay Thompson (récord en la historia de la NBA para Curry con 272 triples en una temporada). Entre ambos han sumado más de 452 triples anotados, lo que supone el récord absoluto en la historia de la NBA entre una pareja exterior. Además, un hombre en el banco como Jarret Jack y una pareja de interiores como Bogut y Lee pueden aportar muchísima anotación fácil. Eliminatoria bella e igualada que esperamos se alargue hasta el máximo.

Pronóstico: Denver Nuggets 4 - 3 Golden State Warriors


---(4) Los Ángeles Clippers - (5) Memphis Grizzlies---

Otro duelo con aires de venganza y que siempre deja situaciones de baloncesto maravillosas para el espectador. Los Ángeles Clippers han hecho historia consiguiendo el liderato de la División Pacífica por primera vez en su historia y llegan con los ánimos intactos. En Memphis todavía guardan en la memoria la eliminatoria del año pasado en la que sí tenían el factor cancha a su favor y sin embargo cayeron en el séptimo partido en casa. Los de Lionel Hollins querrán olvidar esa experiencia y demostrar que están a la altura ante un rival de entidad que ha mejorado con respecto al año pasado.

Los Clippers van a encontrar, como ya llevan haciendo durante toda la temporada, a un salvador Chris Paul que ejerce de líder indiscutible. Anota cuando nadie más lo hace y asiste cuando nadie encuentra el pase. Blake Griffin continúa con su evolución natural y este año ha certificado finalmente su gran mejora en el tiro de media distancia. Que nadie se olvide que, además de los Butler, Odom y compañía, cuentan con el que era más serio aspirante a sexto hombre del año: Jamal Crawford. Otra pieza más para añadir a la maquinaria californiana.

Parece mentira que los Grizzlies ajustasen su margen salarial en el último cuarto de temporada con la salida de Speights y Ellington y aún así hayan conseguido mantener el nivel. Lo cierto es que Memphis refleja a ese equipo que tiene, probablemente, la mejor mezcla posible de jugadores en la pintura (Marc Gasol, Randolph y Ed Davis). Además han incorporado a Keyon Dooling y los Bayless, Conley y Prince pueden ajustarse al papel de anotadores si la situación lo requiere. Un equipo muy sólido en el que no sería raro ver tampoco alguna sopresa en forma de actuación estelar de Pondexter o Wroten. Mucho ojo porque no es una eliminatoria tan desequilibrada como se pueda pensar.

Pronóstico: Los Ángeles Clippers 4 - Memphis Grizzlies 3



Fuente: www.nba.com http://www.nbamaniacs.com/tabla-lesionados/
Fotografía: http://www.nbamaniacs.com/cuadro-playoffs-nba-2012-calendario-horarios-y-eliminatorias/

martes, 1 de enero de 2013

Descubriendo a Moses Malone

Ya se sabe que es muy común en la NBA hablar de estadística y números. Muchas veces se peca de ventajista al argumentar determinados juicios en base a guarismos que, en principio, pueden resultar objetivos. Sin embargo, también son muchas las veces que hay que tener en cuenta en el baloncesto el efecto de los llamados intangibles. Por último, hay otras veces que números, intangibles e importancia se fusionan todos en uno. Los impresionantes números de ayer de Nikola Vucevic es una buena prueba de ello. Trae a la memoria otra actuación estelar como la realizada el año pasado por Kevin Love con 31 puntos y 31 rebotes. Pero si alguien ha sido especialista en esta dupla de registros, fue la inconfundible estrella Moses Malone.

Hablar de Moses Malone en primer lugar es hablar de una escalofriante estadística: 20'6 puntos y 12'2 rebotes por partido a lo largo de toda su carrera. 27.409 puntos anotados con un acierto espectacular en tiros de campo del 49%. Una auténtica brutalidad ya que hablamos de que consiguió convertir en canasta casi la mitad de todo lo que tiró en su carrera. Como todo buen jugador que se precie, sufrió la evolución natural de cualquier deportista. No llegó a la élite de talento precoz y superclase, pero sus mejores años llegaron en mitad de su carrera, donde sin lugar a dudas alcanzó la cima en uno de los equipos más históricos de la NBA: los Philadelphia 76ers de Julius Erving.

Antes de la gloria, este guerrero natural de Virginia se empezó a crear un gran nombre en Houston Rockets. Ése pívot que sin poseer excesiva altura y sin tener apenas una gran mecánica de tiro, acababa los partidos con doble doble por su entrega y ganas. De hecho en 1979 ya se adjudicó el primer MVP de su carrera y se labró un nombre con un récord precoz: ser el primer jugador en la NBA en superar los 30 puntos y 30 rebotes en un partido. De hecho consiguió 32 puntos y 38 rebotes ante los Seattle Supersonics. Evidentemente, entre cosas como esas y promediar 31 puntos, bastaron para llevarse el premio al mejor jugador. Moses Malone estaba viviendo, posiblemente, sus mejores 3 años en la NBA. En 1982 ficha por  los Sixers y se convierte en la última piedra de toque que necesitaba un equipo de leyenda de la talla de Maurice Cheeks o Julius Erving. Un año más tarde, en 1983, consiguieron la proeza de arrebatar el anillo como una apisonadora a los mismísimos Lakers de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar.

Estos extraordinarios números han ayudado a la figura de Moses Malone, pero sus preciosos intangibles son los que han acrecentado la leyenda de este deportista. Moses representaba esa genial mezcla entre números e importancia. Un jugador que no tenía excesivo talento, ni gran altura para ser pívot (2'08), ni demasiados recursos para anotar; pero poseía dos cosas impagables en este deporte: físico para aguantar en la zona y muchas ganas de jugar al baloncesto. Fue la prueba viviente de una máxima: para coger un rebote primero tienes que pelearlo. En la zona no le temían por su altura, sino por la garra y la entrega que ponía en cada jugada, ya que daba igual si el balón lo tenía él o un compañero para tirar. Hasta que no hubiera una canasta, saque de fondo o de banda nadie en la pintura podía descansar. 

Pese a no vivir solo del rebote, éste fue el arma fundamental de Moses. Los puntos que conseguía, muy cerca del aro, los anotaba tras fallar previamente un tiro. Jugadas en las que era capaz de adjudicarse hasta 3 rebotes en apenas 5 segundos. Evidentemente como hemos dicho no era ningún jugador experto en el tiro. De hecho, el mítico Bill Walton dijo que era una de las peores mecánicas de tiro que había conocido, pero que al fin y al cabo "no sabías cómo, pero el balón iba a entrar". Eso sí, hay que reseñar que con el tiempo fue mejorando muchas de sus facetas, hasta llegar a una gran selección de tiro cerca del aro (recordemos ese 49% en tiros de campo a lo largo de su carrera) y mejora en la técnica individual. Como no podía ser de otra manera, también fue la prueba viviente de otra máxima: Da igual las aptitudes que tengas si quieres jugar a este deporte. Cada vez que hago referencia a ello me acuerdo siempre de la carta de His Airness y su "Querido Baloncesto".

Es evidente que Moses Malone a primera vista no tuvo nada que ver con el pívot convencional ni dominante, ni por su cuerpo ni por su carácter, pero fue un tipo que supo rentabilizar su físico. Jugar 21 temporadas en la NBA en la que se alcanza la gloria  tanto individual como colectiva no puede decirlo cualquiera. En cuanto a su carácter, los que le conocieron dijeron de él que era muy tímido y ciertamente inseguro, lo que le convertía en una odisea periodística. Objetivo muy buscado por sus hazañas pero no con tanto agrado por su temor y su manera de ser reacia a hablar con la prensa, aunque, como el buen vino, con el paso de los años las personas mejoran en varios aspectos. 

Lo que está claro es que Moses Malone ha sido, es y será uno de los jugadores recordados en la NBA y particularmente por los amantes del baloncesto. Y no es porque haya entrado en el Hall of Fame, sea el séptimo máximo anotador de la NBA o haya sido escogido como uno de los 50 mejores jugadores en la historia (que también). Moses será recordado como aquel jugador que sin tener las aptitudes de una estrella se hizo una estrella. Con él hemos aprendido una importante lección en este deporte: no importa tanto lo que puedas llegar a hacer sino las ganas que pongas para hacerlo. 

Gracias, Moses.







Recomendación. Vídeo ilustrativo y fuente principal:



Fotografía: http://onemanfastbreak.net/2010/07/14/is-demarcus-cousins-the-next-moses-malone/  http://www.realclearsports.com/lists/dominating_postseason_team_performances/1983_philadelphia_76ers.html  http://www.blacktoptens.com/?p=2974