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lunes, 21 de enero de 2013

D'Antoni es el gran problema

Los Ángeles Lakers están padeciendo actualmente una de las peores rachas que se recuerdan en la franquicia. Su balance, absolutamente nefasto, en los primeros 40 partidos es de 17 victorias y 23 derrotas. Desde la temporada 1977-78 que no se veía tan negativo comienzo en la franquicia californiana. Por aquel entonces, consiguieron llegar a playoff con un balance positivo de 45-37. Curiosamente, pocos años atrás de aquella temporada (en la 1974-75), los Lakers no llegaron ni a los 8 primeros al término de la Regular Season. En el presente, es evidente que los de púrpura y oro tiene un gran problema, más allá de los resultados (malos) y de las sensaciones de juego (aún peores). Mike D'Antoni es el gran problema de estos Lakers.

Para que se entiendan mejor mis razonamientos, voy a hacer un breve repaso de lo más destacable de Mike D'Antoni en la NBA. Cuando estaba dirigiendo a Phoenix Suns, consiguió imponer un estilo de juego (a mi juicio y visto lo visto, el único del que tiene idea... o al menos así lo demuestra) como fue el Run&Gun. Suns era una franquicia que contaba con una pareja sensacional: un MVP reconocido por aquel entonces y un jugador que era un verdadero ciclón. Nash, en estado de gracia en su carrera y el mejor base de la NBA. Stoudamire como un 4 poderoso que conectaba con el guía del equipo. Y a su lado, una ristra de nombres curiosos: Joe Johnson, Shawn Marion, Leandrinho Barbosa, Quentin Richardson, Smush Parker. Todos ellos jugadores rápidos, con un increíble gusto por salir al contraataque y capaz de fundir a triples. Para lo demás, estaba Amare. Era el matrimonio perfecto y D'Antoni fue entrenador del año. Vale, hasta ahí todos de acuerdo. Un entrenador con un equipo a su medida. Lo hizo bien. Muy bien. Tremendamente bien. Hay que reconocérselo y valorarlo, porque era de los equipos que gozaba de mayor espectáculo, efectividad anotadora y belleza baloncestística.

Pero después de su etapa en la franquicia de Arizona, Mike D'Antoni ha demostrado no saber adaptarse a los equipos que dirige (sinónimo de mal entrenador). Empezó con New York Knicks, una franquicia que había reunido a grandes estrellas. J.R Smith, Amare Stoudamire, Baron Davis (aunque estuvo lesionado), Steve Novak (observemos como rinde ahora), Mike Bibby (recuperar a jugadores en decadencia solo lo hacen los entrenadores grandes como Popovich, no él), Jeremy Lin (si nadie le hubiera podido descubrir, mucho menos él). Todo eran malas noticias en el Madison con él al mando. Carmelo Anthony, dentro de la inmensa calidad para anotar que tiene,  de los peores jugadores para que se compenetre en equipo, y lógicamente iba a lo suyo. El resto no se podía unir ni con Loctitte. Llegó Mike Woodson y, no solo cambió el panorama, las sensaciones, el estilo de juego, el aprovechamiento de jugadores y los resultados, sino que encima consiguió extender el contrato y convertirse en un coach de referencia. Mike D'Antoni fracasó estrepitosamente y sin paliativos en su primer gran reto.

Por lo que vemos, hasta ese momento el italoamericano había dado una de cal y una de arena. Llegaba el gran reto ante sí, entrenar a la segunda franquicia más laureada en la NBA y a una de las que más valor e importancia tiene: Los Ángeles Lakers. Y llegó de una manera convulsa y tras sufrir la franquicia angelina una montaña rusa sin precedentes. Es cierto que no llegaba en el mejor momento, ni tenía a todos disponibles por lesiones, ni estaban los ánimos bien y ni había podido hacer pretemporada. Pero es que ahora mismo estamos hablando de casi 40 partidos al frente. 40 partidos en los que ha demostrado no saber ni a qué juega, ni a qué quiere jugar. Se aprecia en materias tan básicas como encajar piezas que todo el mundo encaja o en ser tan cabezota de convertir en invisible lo exageradamente evidente. 

Primero, D'Antoni ha debido de hacer en su infancia pocos puzzles. Tener las piezas de manera tan básica y no tener ni idea de cómo encajarlas  es desesperante. Claro, todos pensamos en la más evidente. Pau Gasol juega continuamente lejos del aro. Porque sí. Porque Mike así lo decide, así lo quiere y (supongo) piensa que es lo mejor. Y entonces llegó Pau y ante esa situación ayer pudo jugar dentro y demostró el rendimiento que puede dar. La cabezonería de D'Antoni le da la razón y los hechos se la quitan. Pau Gasol tiene que jugar dentro incluso cuando Dwight Howard esté en pista. Le puede solucionar la vida dado que Pau es un gran pasador ahí abajo. No renunciar a sus tiros desde 5 metros, pero no jugar sistemáticamente en esa parte de la pista. Entre otras cosas porque facilita la labor rival a la hora de defender. Dos contra uno a Howard y un tiro desde 5 metros complicado, que da tiempo a reponerse. Encima si es Howard el que te la pasa, da todavía más tiempo a recomponerse. 

El segundo punto es la filosofía de juego que D'Antoni quiere desprender. A su llegada a Los Ángeles hablaba de que intentaría plasmar la época del showtime. Porque sí, también. Porque así es como lo tiene pensado y así es como lo va a ejecutar. Pero lo cierto es que el bueno de Mike no tiene a esos jugadores para hacer el tipo de juego que le gustaría. Imagino que a Monty Williams o Dwane Casey les gustaría tener a un jugador como LeBron, pero como no pueden intentan jugar de la manera que más puedan aprovechar sus piezas. Pero no nos engañemos. Esto es consecuencia directa del primer punto. El hecho de que tenga un total desconocimiento por encajar las piezas hace que las emplee mal. Tiene, sobre el papel, a una de las mejores parejas interiores de toda la liga. Pero como Mike quiere hacer otra cosa, tienen que jugar evidentemente los mejores (un equipo de 100 millones de dólares lo marca) pero a lo que Mike quiera. Y eso no es posible. Para eso necesitaría jugadores de mayor físico, más jóvenes y más letales desde la línea de 3. Y eso no lo tiene, aunque le pese. 

Y como no podía ser de otra manera, el tercer punto, motivado por los otros dos como en una cadena, es que no exprime a los jugadores de los que dispone. Resulta increíble e inquietante tener a Pau Gasol y Steve Nash en un equipo y que apenas se vean pick&roll. Parece ridículo que en las rotaciones Kobe y Nash coincidan en el banquillo mucho tiempo. Es hasta extravagante que de los pocos mandatos que dé sea balones a Howard. Y ya. Y ahí se acaba la gracia. Un Howard jugando encima lejos del aro, cuando el mejor rendimiento es cerca, que para eso es pívot, center o como se quiera llamar. Debe ser que D'Antoni confunde las posiciones, porque si no no es entendible. Howard cerca del aro, pegado, tiene físico para saltar y machacar. Si espera que se marque una de fundamentos en el poste va listo. E incluso llegó a condenar al ostracismo a Antawn Jamison sin saber muy bien por qué, cuando puede ser un jugador válido saliendo desde el banco.

Y en la única luz de toda esta oscuridad, que es el descubrimiento de Earl Clark y el buen hacer de Metta World Peace, Mike D'Antoni no ha tenido absolutamente nada que ver. Su misión ha sido la de ser un mero florero. Earl Clark fue descubierto por necesidad, porque las lesiones acuciaban y porque no quedaba otro remedio que ponerlo. Lo de Metta World Peace es indirectamente por el mal hacer de los demás compañeros. Un tío serio para solventar tiros, revolucionar partidos y defender a muerte.

Con todo este panorama es evidente que Mike D'Antoni no ha hecho más que desesperar a los aficionados Lakers que vieron, ilusionados, como un equipo formado a base de talonario aspiraba a llevarse el anillo (y mínimo a Finales de Conferencia). Solamente un tipo como él ha hecho que se pase de una ilusión gigante de campeón a tener la dudosa aspiración de poder entrar en PlayOff. Alguien que hace eso es un grave problema. Más concretamente y ahora más que nunca, Mike D'Antoni es, de momento, el gran problema de Los Ángeles Lakers.






Fuentes de apoyo: http://www.acb.com/redaccion.php?id=90894
Fotografías: http://www.guysnation.com/the-other-man-dantoni-the-lakers-and-a-buss-with-the-wheels-coming-off  http://m.espn.go.com/deportes/nota?storyId=1656593&wjb  http://newyork.cbslocal.com/2012/11/29/report-dantoni-regretted-leaving-suns-to-take-knicks-job/  http://www.ngngsports.com/2012/11/mike-dantoni-regrets-leaving-the-suns-to-take-the-knicks-job.html  http://www.indystar.com/usatoday/article/1699003

sábado, 8 de diciembre de 2012

New York Knicks o el arma de doble filo

Estos New York Knicks molan y mucho. El comienzo que están logrando en esta temporada es salvaje, brutal. Con su victoria lograda ante Miami Heat dieron un buen golpe de autoridad sobre la mesa. Han hecho del triple su arma fundamental, pero ya se sabe que en esto del baloncesto encomendarse a la línea de 7,22 es muy arriesgado. Los de Woodson tienen una ventaja: tiene jugadores desde casi todas las posiciones capaz de fulminar desde esa línea. Pero también tienen otros interrogantes que en un futuro tendrán que saber adaptar. New York Knicks, analizados a fondo, pueden ser un arma de doble filo. Un equipo letal capaz de ganar a cualquiera... un equipo que puede matarse a sí mismo.

Es evidente que es un equipo mortal desde la línea de de tres puntos. Un conjunto que es capaz de ametrallar a su rival desde la 7,22. Consiguen encontrar siempre el hueco, el espacio, el jugador en la esquina destinado solo para eso. Un ejemplo perfecto sería Steve Novak. Un jugador que no necesita de mucho movimiento con balón, pero que resulta tremendamente efectivo en los cortes y en los tiros de tres liberados. Se las apaña para sorprender siempre al rival y anotar verdaderas maravillas para sumar 3 puntos.

Como todo gran equipo posee unos directores de juego envidiables: el veteranísmo Jason Kidd, el "rookie" Pablo Prigioni y el titular indiscutible Raymond Felton. Jason Kidd es el intangible por antonomasia. Si se mira cualquier boxscore no va a destacar por casi nada: ni puntos, ni asistencias, ni robos, ni minutos, ni rebotes. Eso sí, su labor grupal es básica y primordial: conexiona un gran equipo para que todo funcione, todos sepan qué tienen que hacer y administrar el tempo a la perfección. Un maestro que sabe qué tiene que hacer. Por si Kidd no fuera suficiente, llega desde Europa Pablo Priogioni. De "rookie" solo tiene su primer año en la NBA, pero que lee el baloncesto como un auténtico genio. Capaz de percibir si el equipo necesita anotación o alguien que ponga cabeza. Y por si esto no fuera suficiente, ahí esta el base titular: Raymond Felton. Si bien es cierto que no ha sido demasiado exitosa su carrera, este año está consiguiendo estabilizar tanto su juego como su anotación e importancia. Festivales de anotación (también desde el triple) que hace que los Knicks tengan en su guard a su primer arma para atacar el aro.

Pero para que esto funcione, los del Madison tienen a dos máquinas anotadoras. Un arma en el quinteto titular (Carmelo Anthony) y otra saliendo desde el banquillo (J.R. Smith). Melo es sinónimo de puntos. Llega en carrera y se planta en la 7,22 para notar un triple limpio o para amagar y penetrar hasta adentro sin que nadie le pare. Mucha facilidad para crearse los tiros y un jugador que si coge la racha es, literalmente, imparable. J.R. Smith lo que supone es un complemento perfecto a Anthony. El banquillo, un sexto hombre, que salga y que asuma cierta responsabilidad anotadora. Alguien que tenga claro que tiene que dar un paso adelante si sale de refresco. Smith lo acepta y asume sus 15 puntos por partido.

Nada de esto sería posible si estas piezas engranadas por Mike Woodson supieran cuál es su papel. La clave es que cada jugador sabe su rol y lo asume como necesario para alcanzar cada victoria. Melo sabe que tiene que ser la estrella y la anotación, Sheed que tiene que aparecer levemente para motivar a sus compañeros, Kidd para liderar cualquier situación por mala que sea, J.R. para romper la dinámica de los titulares, Steve Novak para anotar triples que desesperen al rival o Tyson Chandler más dedicado a defender que atacar si eso es lo que se requiere. Todos los jugadores implicados (y con cierta calidad desde el banquillo) para mantener el nivel de la franquicia. Todo ello configura un equipo que supone un arma "A" peligrosísima para cualquiera que les plante cara.

Pero este equipo representa un arma de doble filo. Un peligro para ellos mismos, de tal manera que si existe algún primer enemigo que les hunda sus posibilidades, son ellos mismos. Su escaso juego en la pintura puede jugar en su contra. Es cierto que Tyson Chandler puede "cumplir" medianamente con su cometido de aportar algo de defensa, rebotes y algunos puntos. Pero más allá del center, los Knicks no cuentan con gran cosa para usar la zona en su favor. 

Esto sirve para plantearnos la siguiente cuestión: ¿Qué va a pasar cuando vuelva Amar'e Stoudemire? Estos Knicks han demostrado tener la capacidad suficiente para jugar en equipo cuando está ausente uno de sus referentes interiores. Se han sabido acoplar a la situación, mover el juego y encontrar la senda de la regularidad, del gusto, de la fluidez y de la victoria. La llegada de Stoudemire, en principio, suponen cambiar un poco la idea. Con el actual juego, los del Madison han demostrado que no necesitan de la aportación de Amar'e, pero sería muy rentable si se sabe gestionar su vuelta. Stoudemire, en su medida, puede ser un jugador fundamental para defender y un recurso bien empleado para atacar.


Todo ello viene relacionado con la otra cuestión: qué pasara cuando, en una mala racha, haya partidos en los que no entren los triples (una de sus principales armas). Los Knicks viven mucho del lanzamiento exterior, y mucha parte de su juego se centra en conseguir tiros liberados desde la línea de 7,22. Cuando los triplistas del Madison no han estado acertados, New York se han visto muy apurados para sacar el partido adelante.

Con estos pros y contras parece que hay dos claves fundamentales. En primer lugar, habrá que ver cómo se asumen los roles en el futuro. Ante Miami, sin Melo ni Stoudemire, hicieron la proeza de dar un baño baloncestístico en el American Airlines Arena. Cuando vuelva el "4" veremos si acepta el funcionamiento del equipo y juega al son de los Knicks y no los Knicks al son de Stoudemire. Y lo segundo y fundamental para tener recursos: buscar alternativas anotadoras al triple.

Sin duda el poder de Knicks es indiscutible. Juega y hace disfrutar a sus aficionados. Además ganan y dan un recital desde el triple. Pero que tengan cuidado: no habrá peor rival que ellos mismos. New York Knicks representan un arma de doble filo.









Fotografías: http://www.nydailynews.com/sports/basketball/knicks/knicks-kidd-felton-cats-article-1.1213264  http://www.boston.com/sports/basketball/celtics/extras/celtics_blog/2011/03/game_69_celtics.html
http://www.zimbio.com/pictures/sGqa3II-xgm/Miami+Heat+v+New+York+Knicks/SE1W7QvZaWT/Amare+Stoudemire