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miércoles, 31 de julio de 2013

El noble arte de la reconstrucción

Reconstrucción. Una palabra llena de trabajo y de esfuerzo, pero también de ilusión y de futuro. En estos tiempos de descanso de competición en la NBA, es momento precisamente de eso. Los equipos, en su afán por lograr su objetivos individuales (porque si son realistas no todos se preparan para ganar el anillo a la siguiente campaña), comienzan a reconstruir sus roster con las mejores intenciones de futuro. Hay equipos que se ayudan de su margen salarial restante; otros de las adquisiciones del draft; algunos de sus dólares sin escrúpulos; incluso los hay que aprovechan a la perita en dulce del momento. En cualquier caso, todos ellos a priori se basan en sus condiciones y condicionantes para montar un equipo que ilusione en la siguiente campaña. Se trata del noble arte de la reconstrucción, sobre todo en la Conferencia Este, y como vamos a ver, cada uno tiene distintas maneras de hacerlo.

Quizá el caso más bello sea el de la reconstrucción en base a un tiempo de adaptación, buenas elecciones de draft y espera de momento oportuno (sobre todo con el mercado de fichajes). Precisamente por mercado de fichajes y por actualidad, el equipo que ha sabido usar este noble arte de la reconstrucción con gran ilusión es Detroit Pistons. Sin embargo, no hay que olvidar que desde el año pasado ya se apuntaba que si la franquicia de "Motown" sabía recomponerse, Detroit iba a ser un equipo que tendría algo que decir en la Conferencia Este en el futuro. Y como toda buena reconstrucción que se precie, Joe Dumars puso a funcionar su cabeza para seguir el orden correcto en tiempo-espacio y cuadrar lógica, necesidades, futuro y salarios. Aprovechó el draft para agenciarse a prometedoras figuras de la liga como Kentavious Caldwell-Pope (tirador contrastado en NCAA), Peyton Siva (espectacular base atético) y Tony Mitchel (no ha desentonado en la Summer League). Con la idea de liberar salarios y sin la posibilidad de Calderón, se quitó de en medio por vencimiento los contratos lastre de Will Bynum, Jason Maxiel y Corey Maggette. Con el espacio salarial adecuado, sondeó el mercado de agentes libres para hacerse con un 4 impagable como Josh Smith. Si todavía no había tenido suficiente búsqueda, incluyó un plus de ilusión en la franquicia trayendo al hijo pródigo de vuelta a la ciudad del motor: Chauncey Billups. Por último vio qué monedas de cambio poseía, y Brandon Knight era su perla de la corona. Junto con Viacheslav Kravtsov y Kris Middleton fueron el paquete perfecto para los Bucks y así traer a un base de gran calidad y garantías como Brandon Jennings. La guinda del pastel hubiera sido deshacerse de Charlie Villanueva, pero normalmente en estos casos la perfección no existe.

Con todo ello, Pistons enseña cómo debe hacerse una reconstrucción a corto plazo. No obstante hay algunas dudas que esperemos que se resuelvan. En primer lugar, Maurice Cheeks tendrá que valorar que la mejor posición para Josh Smith es jugar de 4. Su capacidad reboteadora y buen tiro cercano al aro le da un plus excepcional a la pintura de Detroit. Una pintura que, por cierto, es de auténtico escándalo con Greg Monroe y Andre Drummond. La pega es que Drummond todavía necesita pulir varios conceptos en el poste, como fundamentos o ganchos. Los centímetros y el físico los tiene, aspectos más que importantes para alguien que se debe batir el cobre por la zona en la NBA. Si consigue mejorar ciertos conceptos en la pintura, posiblemente hablemos de un juego interior top 5 en la liga. Por otro lado, a nadie se le escapa que Brandon Jennings mejora sobradamente a Brandon Knight de base. La cuestión va más allá de eso. ¿Realmente Brandon Jennings es el base director de juego que necesitaba Pistons? Está claro que habrá que ver si Jennings hace jugar a los interiores del equipo, sobre todo en el caso de una pieza tan versátil para ese estilo como Josh Smith. Jennings tiene grandes dosis de calidad y anotación. Si el base pone de su parte en ser un guard más participativo con los compañeros y más director de juego, la ganancia deportiva del traspaso habrá triplicado su valor. Y como de directores de juego va el asunto, habrá que ver el trabajo "en la oscuridad" que realiza Billups con Peyton Siva. Un base físico y con talento muy prometedor que con la veteranía de Billups sumará al compañero y al equipo en general. Un modelo de reconstrucción a corto plazo que implica ser automáticamente equipo de playoff para este año. Muy buenas bases para pensar en un futuro prometedor como alternativa en el Este. 

La buena espera de los Cavaliers

Otro de los equipos que quiere asomar la cabeza entre los 8 mejores del Este es Cleveland Cavaliers. Un ejemplo de reconstrucción más moderado y pausado pero igualmente práctico. Desde que LeBron James se fuera en 2010 a Miami Heat como agente libre (no sin antes sufrir en muchos aspectos tanto positivos como negativos), los Cavs necesitaban un nuevo líder que les diera alas. Y como lo más económico y más factible para reconstruir un equipo es el draft (sobre todo si se conocen promesas venideras), Kyrie Irving aterrizó en Cleveland para comandar un proyecto ilusionante a medio-largo plazo. Sin embargo parece que en esta década la palabra "draft" y la palabra "Cavaliers" va a estar unida para cimentar ese futuro. 

En base a las nuevas estrellas que llegan a la liga, Dan Gilbert (propietario de la franquicia) ha estado agazapado construyendo sobre jóvenes un equipo que plante cara en el Este. Y lo ha conseguido. Para empezar podría afrontar gracias a la juventud un quinteto competente (aunque algo forzado, eso sí) solamente con elecciones de draft en estos últimos 3 años: Kyrie Irving, Dion Waiters, Tristan Thompson, Anthony Bennett y Tyler Zeller. Lo que ya de por sí demuestra el enorme potencial y futuro que le depara a esta franquicia. Todo ello sin contar con que la gran estrella y buque insignia del equipo es un jugador de tal talento como Kyrie Irving, joven y apuntado a estrella indiscutible. Además ha coincidido el año de explosión de un jugador como Anderson Varejao que esta temporada ha dado muestras de lo importante que puede llegar a ser en este equipo en la pintura. Además ha adquirido carne calidista de banquillo. Jugadores como Jarret Jack, que el año pasado dejó actuaciones estelares supliendo nada más ni nada menos que a Stephen Curry; o Earl Clark, que fue una de las pocas notas positivas de los Lakers la pasada temporada. Y como toda reconstrucción que se precie, necesita un golpe de efecto final (a veces arriesgado, eso sí). Habrá que prestar atención a cómo salga la apuesta de Andrew Bynum para estos Cavs. El año pasado uno de los equipos aspirantes a playoff (Sixers) le salió el tiro por la culata, y no solamente hablamos de Bynum. Su campaña fue un fiasco y en su intención de alcanzar el mínimo, que era llegar a los playoff, se vieron súbitamente pasados por los Milwaukee Bucks. Y por si esto no fuera suficiente reconstrucción, que de por sí ya es elogiable el trabajo desde los despachos de los Cavs, queda en el horizonte el futuro de LeBron James como agente libre cuando acabe contrato con Miami. A saber, puede ser el año que viene (si decide renunciar a los 2 años que le quedan) o esperar a esos dos años y cerrar un nuevo ciclo en el equipo de Florida. Sea como sea, el futuro que le aguarda a Cavaliers con ese posible cúlmen de Irving-LeBron hace pensar que Cleveland ha entendido también muy bien el noble arte de la reconstrucción.

Peligrosa pareja de dinero y reconstrucción en Brooklyn

Un concepto totalmente distinto de reconstrucción es el que tienen equipos como Brooklyn Nets. De hecho, desde el segundo 1 que la franquicia existe, el sinónimo de reconstrucción se hace a base de talonario y, a priori, poca pausa. Para Prokhorov el dinero no es ningún problema, y se ha valido de él para volver a cimentar un proyecto que ilusione (por segundo año consecutivo y en totalidad desde su existencia). El problema es que como ya se demostró el año pasado, a veces reconstruir el castillo del rey sobre cimientos de paja puede hacer que todo se vaya al garete. El elenco de estrellas que el año pasado militaban en la franquicia neoyorkina no bastó para ser alguien importante en la liga (faltaría más que ni hubieran llegado a playoff). Y entre otras cosas el éxito nunca llegó a esa plantilla porque jamás jugaron como equipo. Poseían grandes individualidades que jamás llegaron a carburar juntas. Al final, un equipo compenetrado a lo largo de más de 82 partidos es el que consigue llegar a lo más alto. 

Sin embargo, no es menos cierto que el primer año de proyecto no es comparable en inmensidad a este segundo. Ni por las bases talonarias, las cuales se han incrementado con los nuevos límites salariales e impuesto de lujo (en el que de hecho solamente con impuesto de lujo tendrán que abonar más de 30 millónes de dólares); ni tampoco por el salto de calidad que el equipo da con estas incorporaciones, que evidentemente es mayor. Y no solo hablamos de un quinteto escalofriante de Deron Williams, Joe Johnson, Paul Pierce, Kevin Garnett y Brook López. Hablamos de un veterano de gran calidad como Jason Terry, de un valor seguro como Kirilenko, de un racheado destructor como Alan Anderson, de una capacidad reboteadora como Reggie Evans, incluso un buen novato como Mason Plumlee... Son muchos nombres y determinantes. Y para mayor reto, entrenados por Jason Kidd tras cerrar el año pasado su periplo como jugador... y con la intención de permanecer mucho más que Avery Johnson o P.J. Carlesimo en el puesto. Una apuesta global a base de talonario bastante arriesgada pero que, por nombre, merece la pena contemplar. Si consiguen carburar como equipo, el dinero habrá dado sus frutos.

Incorporaciones para mantener el nivel

Reconstrucciones mucho menos profundas son las que han sufrido Atlanta Hawks, Indiana Pacers o Boston Celtics, aunque curiosamente por casos distintos. Danny Ferry, general manager de Atlanta Hawks, ha sorprendido a público propio y ajeno a la franquicia con sus movimientos. Una excesiva contratación de hombres interiores (Millsap, Brand, Ayón, Nogueira y la más sonada de todas: Pero Antic) junto con una selección dudosa en el draft (Dennis Schröder por delante de, por ejemplo, Mason Plumlee) hacen que sea indescifrable el rumbo que tomará la franquicia. No obstante, la rotación interior que tienen es destacable (Al Horford-Paul Millsap con Elton Brand) con exteriores de la talle de Lou Williams o Kylie Korver para el triple. Conserva además a Jeff Teague, pero habrá que ver si los resultados son mejores que lo que a priori prometen.

Otros equipos contender como Indiana Pacers han sondeado el mercado para dar su puntilla particular a la plantilla. Luis Scola es una gran incorporación para el de por sí sólido bloque que tienen los de Vogel. Miami Heatse debate con Greg Oden su contratación lo que le daría un plus para la pintura indudable, y Chicago Bulls lo único que necesita es volver a ver la mejor versión del MVP Derrick Rose. Poca reconstrucción cabe en este tipo de casos, más allá de seguir en la misma línea con pequeñas mejoras.

En otros equipos de menor nivel como Orlando Magic, Toronto Raptors o Washington Wizards necesitan algo más para asentarse en Playoff. Pero esto no quiere decir que sus plantillas sean nefastas. Wizards cuenta con un quinteto serio (Wall, Beal, Porter, Nené, Okafor) pero insuficiente a todas luces para afrontar 82 partidos a gran nivel -mucho más si hablamos de playoff-. Toronto Raptos, no obstante, tiene un quinteto serio (Lowry, DeRozan, Gay, Johnson, Valanciunas) y ciertos jugadores de apoyo (Fields, Hansbrough, Novak, Gray...), pero parece que este año en el Este el nivel va creciendo y costará más aspirar a ser uno de los 8 mejores. No parece que este sea el perfil de equipo de playoff al final de la próxima temporada.


Pero si hay un equipo que necesite la reconstrucción, y no a corto plazo, es Boston Celtics. La diferencia con todos los demás es que los orgullosos verdes no la necesitan para alcanzar los playoff (que al final lo harán) sino para ser contender. En primer lugar tienen que hacer de Rajon Rondo su buque insignia y su absoluta imagen. Es uno de los mejores bases de la liga con el único "debe" de pulir su acierto en el tiro. 

Con todo ello tiene una ristra de jóvenes que pueden ser buenos bloques sobre los que cimentar un gran futuro. Jared Sullinger dio muestras el año pasado de su increíble potencial, pero se cebó con el una lesión en el tramo final de campaña. Kelly Olynyk llega como un 4 abierto prometedor, con una muñeca exquisita para el tiro a media distancia. Habrá que ver cómo sale la incorporación de Vitor Faverani o de Phil Pressey, que dejó muy buenas sensaciones en la Summer League. Otro punto clave será por apostar a que sigan por la misma línea de mejora que el año pasado jugadores como Jeff Green, Courtney Lee y Avery Bradley. No es nada descabellado pensar que estos Celtics sí pueden llegar a playoff, y más pensando que igual les queda por hacer alguna incorporación. Pocos ven en Kris Humpries y en Gerald Wallace pilares de futuro para Boston, por lo que serían jugosas monedas de cambio en ese caso.

El Este se reconstruye, el Oeste se refuerza

Y es que salvo excepciones como Los Ángeles Lakers, la cual su reconstrucción será larga o corta según de que periodos hablemos, la mayoria de los equipos en la Conferencia Oeste se han limitado a apuntalar sus plantillas de una manera salvaje en cuanto a calidad. Es el caso de Golden State Warriors con la incorporación de Iguodala; de Houston Rockets con la de Dwight Howard; de Grizzlies con la de Mike Miller...

Ya se sabe que históricamente el Oeste ha tenido siempre más fuerza y más competencia. Por eso parece que este año con la reconstrucción del Este se intenta nivelar esa balanza que, salvo las apariciones de Bulls, Bad Boys o Heat en las últimas décadas, todo se correspondía con San Antonio, Rockets o Lakers en su defecto (11 anillos en total en estos años dan buena cuenta de eso). Por eso va a ser agradable toda la transformación que en la Costa Este se está viviendo. Y aunque es es laborioso, no todos los equipos consiguen siempre alcanzar el noble arte de la reconstrucción







Fuente de plantillas: esferanba.wordpress.com

jueves, 31 de enero de 2013

La justicia histórica de la NBA

Desde que en el nuevo milenio Los Ángeles Lakers estrenasen dinastía, son casi 13 años después los que parece que la franquicia angelina va a tener que labrarse un nuevo futuro. Similar situación vive Boston Celtics. Los dos señores con más anillos de la Tierra viven sus horas más bajas de cara al futuro. Otras se están asentando en la gloria, como Miami Heat y Oklahoma City Thunder. Y, por suerte, hay otras que están avanzando terreno a pasos agigantados para tener un buen futuro. Franquicias como Cleveland Cavaliers, Detroit Pistons, que dándoles unos cuantos años con unas correctas selecciones del draft pueden construir un proyecto ganador. Como se puede apreciar, la NBA es tan bella porque puede hacer justicia al cabo de los años a los equipos. Son los periodos cíclicos de dominio en la NBA y representan la justicia que históricamente hay en la liga.

Empezaré por lo más básico. Las dos franquicias que históricamente han tenido mayor dominio son Boston Celtics y Los Ángeles Lakers. Jugadores que han sido un referente para la historia, generaciones enfrentadas durante años 60 y 80, con Bill Russell y Wilt Chamberlain o Larry Bird y Magic Johnson. Secundarios de gran gloria como Robert Parish, Danny Ainge, Kevin McHale, James Worthy, Jerry West y un larguísimo etc. Pero pese a su dominio histórico, hoy ambas franquicias no pasan por sus mejores momentos. 

Boston Celtics está abocada a la reconstrucción. Tras ganar el anillo en 1986 a Houston, Celtics pasó por un periodo decreciente con muchos baches. Cuentan con un jugador franquicia como es Rajon Rondo que, por desgracia, se pierde lo que queda de temporada. Habrá que ver qué suerte corren con Jared Sullinger. Si las lesiones le dejan, puede ser un acierto. Si los problemas físicos le matan, una cruz orgullosamente llevada y asumida. Kevin Garnett y Paul Pierce han dado, y mucho, a los verdes (concretamente el anillo de 2008 ante los Lakers). Por lo tanto, parece que la franquicia más laureada tendrá que tener paciencia para construir nuevamente un equipo que aspire a lo más alto para el futuro. 

Situación parecida viven Los Ángeles Lakers. Desde que consiguieran el three-peat, allá por el año 2000 con una de las parejas más extraordinarias de la liga (Shaq&Kobe), han tenido más ocasiones que sus archienemigos para repetir gestas. Con los 4 magníficos buscaron una rendición para Payton y Malone con un anillo ante los Pistons, que resultó ser un baño de los de Larry Brown. Tras el gran éxito en 2009 y 2010 con la llegada de Pau Gasol, el futuro de la franquicia se nubla. Porque Kobe no estará eternamente en la NBA y su final se acerca, lo mismo que Steve Nash. Porque Pau Gasol no tiene los mismos réditos que antaño. Porque Howard, el que parecía que iba a ser eje central futuro de los de púrpura y oro, unas veces dice "digo" y otras veces dice "Diego". Un equipo de 100 millónes de dólares este año, que de prolongarse otros 2 años más, tal y como así establecen los contratos de Kobe y Pau, ascendería a un gasto de casi 500 millones de dólares contando con este año y con el impuesto de lujo que tendría que abonar cada año. Una barbaridad. Y la pregunta que más inquieta en esta parte de California es qué sucederá más allá de 2014 cuando Kobe Bryant ya no sea Laker.

En estos periodos cíclicos les ha tocado vivir una situación más agradable a Miami Heat y a Oklahoma City Thunder. Dos de los grandes exponentes de poder en la NBA. Los titanes, los que representaron el cambio de rumbo histórico. Aquellos que dejaron atrás viejas glorias y se situaron como potencias jóvenes y sobradamente preparadas. Curiosamente en el caso de Miami, su Big Three proviene de una hornada de jugadores que conforman uno de los mejores drafts de la historia: el del 2003. LeBron, Wade, Bosh, Carmelo... Ahí les tienen, casi 9 años después con el anillo. El caso de Wade fue especial, y es que contó con uno de los pívot más dominante en la Liga como Shaquille O'Neal para hacerse con el anillo. Actualmente son uno de los equipos más en forma de toda la NBA. 

Si Miami Heat tiene una gran base, Oklahoma City Thunder la tiene mejor. Un equipo reconstruido a base de mucha paciencia y selecciones de draft. Collison llegó en el gran draf del 2003, su mega estrella Kevin Durant en el 2007, aunque curiosamente fue Greg Oden el número 1 seleccionado por Portland. Los Blazers y sus selecciones. Y encima con el draft de 2008 consiguieron a Russell Westbrook y a Serge Ibaka. Una franquicia construida con 2 factores determinantes: paciencia para dejar progresar y no centrarse en el corto plazo y elecciones acertadas en el draft para conformar la plantilla. A día de hoy es así como ha conseguido ser un referente en la NBA. Su mayor virtud fue la espera, la paciencia y las ganas de construir un proyecto con algo más que talonario.

Como no podía ser de otra manera, hay equipos que en todo estos periodos cíclicos han conseguido cierta estabilidad o, al menos, la están buscando. En el Este franquicias como New York Knicks y en el Oeste los casos de Memphis Grizzlies o San Antonio Spurs. Con estilo de juego totalmente diferente pero que consiguen elevarse en la cúspide. Concretamente los Spurs a base de un Big Three (Parker-Duncan-Ginobili) que ha conseguido estirar el chicle en gran medida gracias a Gregg Popovich. Incluso quién iba a decir al "hermano pobre" de los Ángeles que iba a contar con una potente franquicia liderada por Chris Paul.

Como se puede apreciar, la NBA tiene un bonito sistema para equilibrar, a lo largo de su historia a las franquicias de uno u otro modo. Partimos desde el límite salarial pasando por el reparto en el draft. Como todo, se será o no justo en mayor o menor medida, pero se intenta que las franquicias a lo largo de su historia vayan teniendo oportunidades. El caso de los Celtics y los Lakers es, evidentemente, excepcional.
Pero fijémonos para terminar en lo que pueden llegar a conseguir dentro de 5/6 años franquicias como Detroit Pistons, Cleveland Cavaliers o New Orleans Hornets. Las dos primeras, sobre todo, equipos que llegaron a tener un auge brutal. 

En el caso de los Detroit Pistons, los Bad Boys, el punto cúlmen fue ese anillo arrebatado en el Staples a los 4 fantásticos con  Billups-Hamilton-Prince-Sheed-Ben y un banco con, entre otros, McDyess-Delfino. A día de hoy, y tras varios años en el ostracismo, han recobrado importancia para el futuro con el último movimiento en el mercado. Si Joe Dummars es inteligente, a final de temporada se podría plantar con casi 40 millones de dólares libres para reconstruir el equipo. A saber: 10.6 de Calderón si finalmente actúa como agente libre para buscar otro equipo; 5 de Jason Maxiell, 3.5 de Will Bynum y algo más de 11 de Corey Maggette que están en su último año; 6.7 de Tayshaunn Prince junto con los casi 5 de Austin Daye (Qualifying offer) traspasados a Memphis; y entre otras opciones la posibilidad de cortar a Rodney Stuckey con los los 8.5 y amnistiar a Charlie Villanueva con poco más de 8. En definitiva, este verano para Detroit Pistons puede ser clave. Quitan lastre y una gran cantidad de dinero que pueden rentabilizar construyendo equipo en torno a los 3 mejores pilares como son Brandon Knight, Andre Drummond y Greg Monroe. No es de extrañar que en una media de 5 años hablemos de los Detroit Pistons como alternativas en el Este.

Si hablábamos del gran futuro que le puede deparar a Detroit, otra franquicia que está recorriendo muy bien el camino es Cleveland Cavaliers. Parece que fue ayer, en el año 2007, cuando los Cavs de LeBron James se plantaban en la final de la NBA contra los todopoderosos San Antonio Spurs. Mike Brown, que por aquel entonces dirigía a los de Ohio, entrenaba a un equipo con Ilgauskas, Drew Gooden y un débil Anderson Varejao. Los resultados fueron espantosos y el resto es historia. LeBron se dio a la fuga con todo lo que ello conllevó. Hoy casi 5 años más tarde, Cavaliers asoma el hocico con una reconstrucción de manual, al más puro estilo Oklahoma City Thunder. Jugadores de draft, cabeza para elegir y libertad para moverse con los salarios. No hay más que apreciar su quinteto titular para darnos cuenta de lo que hablamos. Base titular indiscutible: Kyrie Irving (segundo año). Futura estrella cúlmen NBA, jugador con un talento innato. Escolta: Dion Waiters (rookie). Anotador, buenas maneras y escudero de lujo de Irving. Alero: Alonzo Gee (tercer año). Aporta defensa y regularidad. Ala pívot: Tristan Thompson (segundo año). Atlético, capacidad de salto para rebotear y machacar, con gran proyección. Pívot: Tyler Zeller (rookie). Poco preparado para la NBA pero con altura y gran margen de mejora. A este plantel, que gusta para un futuro, hay que añadir el banquillo aparecido del cielo de Memphis (Wayne Ellington y Marreese Speights) y al desafortunado Anderson Varejao, en una versión ultra mejorada. Con un poco más de acierto una franquicia para dar relevo en el Este.

Incluso podríamos hablar de New Orleans Hornets, aunque en cualquier caso de mencionarlos en el futuro, lo haríamos ya como Pelicans. Un Anthony Davis sobre el que girará gran parte de proyectos futuros, con una pareja de bases que se tiene que soldar y asentar como son Austin Rivers y Greivis Vasquez (que no cabe duda que potencial hay). Tirando de Eric Gordon como pareja de baile en el exterior, New Orleans tendría ciertas bases sobre las que asentar su futuro (más las respectivas rondas del draft, claro).

Por todo lo visto, es un placer comprobar la cantidad de justicia que hay en la NBA. Medidas tan buenas como el draft (para favorecer a los perdedores del año anterior) o el límite salarial (que el que más dinero tenga sea el que mande) hacen o, al menos, intentan hacer de la NBA una liga disputada y competida. Se equivocará en otros asuntos, como cualquier institución, pero intenta que a nivel deportivo el baloncesto sea justo. Hace que las franquicias de manera cíclica vayan adquiriendo protagonismo. Como el mejor de los mercados, que se regula solo. Esto es la justicia histórica de la NBA.






Fuentes de apoyo: www.nba.com   www.hispanosnba.com
Fotografías: http://www.detroitbadboys.com/2013/1/30/3934138/nba-all-star-rising-stars-challenge-rosters-2013-andre-drummond-brandon-knight   http://www.ohio.com/sports/cavs/cavs-rookie-tyler-zeller-ditches-mask-sets-career-high-in-scoring-in-spot-start-1.359497?ot=akron.PhotoGalleryLayout.ot&s=1.359496
http://jgbasket.net/nba-temporada-20122013-analisis-division-atlantic/boston-celtics-v-new-york-knicks/ http://sullybaseball.blogspot.com.es/2011/06/shaq-and-kobe-ruth-and-gehrig.html  http://www.vistasemanal.com/photos/galleries/2012/jun/22/nba-lebron-miami-heat-win-title/240435/

lunes, 3 de diciembre de 2012

Las palabras de Rasheed Wallace

Rasheed Wallace siempre será una figura carismática en la NBA. Son muy pocos los que siguen la liga al otro lado del Atlántico y no conocen su nombre, su cara o su presencia. La última técnica que le pitaron ayer en su partido de New York Knicks es una muestra más de su carácter. La pregunta es: ¿quién le conoce por su juego y quién por sus palabras? Debemos hacer justicia (tanto por lo bueno como por lo malo) a uno de los jugadores más emblemáticos en las últimas 2 décadas en la NBA.

No hay que tomarse a broma hablar de "Sheed". El ala-pívot tiene en su haber un dignísimo anillo de campeón en el año 2004. Sí sí, aquella proeza de los Detroit Pistons ganando el anillo en el Staples Center a los 4 fantásticos de Los Ángeles Lakers (Gary Payton, Kobe Bryant, Karl Malone, Shaquille O'Neal): no es moco de pavo. Esa hazaña enmarca muy bien a Wallace: título sobando el morro en campo rival frente a un enemigo teóricamente superior rodeado de estrellas y contra todo pronóstico. Por si no fuera poco, los Pistons lo consiguieron dando una auténtica exhibición de baloncesto. Un baño en toda regla que recordaba lo mejor de los Bad Boys y la mejor explotación de basket control por parte del inconfundible Larry Brown. 

Sin embargo, si hay algo que siempre le van a caracterizar, es su trash talking, sus palabras dirigidas con veneno a todo tipo de colectivos e individualidades. Se pueden establecer similitudes con Ron Artest, pero él se lleva la palma. Entre otras cosas, porque posee dos récords que no han estado nunca a la altura de Jordan, Chamberlain, Magic, Bird, incluso Barkley... hablamos del mayor número de técnicas pitadas a un jugador en la historia: un total de 317. Por si esto no fuera poco, también ostenta la de mayor número de técnicas pitadas a un jugador en una temporada: 41. 

Un jugador sumamente duro. Para él nunca existía la falta, siempre había una interpretación exagerada en las decisiones de los árbitros, le querían criticar por todo. Eso sí, siempre tenía una respuesta: su famoso "Ball don't lie". Sheed dice esa frase cada vez que le pitan una falta dudosa en una acción de tiro del rival. Cuando el jugador que había recibido la falta no anotaba ningún tiro libre, Wallace lo achacaba a que nunca se tenía que haber pitado, porque la conclusión es que el marcador no se movió: la pelota no miente. Un símil futbolístico sería un penalti pitado que no fue y que no termina en gol. La pelota no miente. También fue famoso su "Both teams played hard". Fue preguntado en rueda de prensa después de que la NBA le sancionara tras un partido por sus palabras altisonantes. Todas y cada una de las respuestas fueron "ambos equipos jugaron duro". La NBA le volvió a multar. Así se las gasta Sheed. 

Para Rasheed Wallace, su juego y sus palabras siempre serán un matrimonio con un mismo destino.  Siempre está en el centro de la polémica para dedicar "perlas" a todos. Perlas que, en muchas de las ocasiones, sobran. A él le ahorran una mala fama que de por sí ya tiene y a la franquicia a la que pertenece seguramente dinero por multas. Nueva York disfruta hoy de su alma carismática de veterano, de su hambre, su garra y su juego. Pero también necesitará de una dosis de paciencia con el jugador. Es el precio a pagar por las palabras de Rasheed Wallace.




Fuentes de apoyo: www.nba.com  http://lanaranjabasket.blogspot.com.es/2010/08/tributo-mr-rasheed-abdul-wallace.html
Fotografía: http://espn.go.com/blog/new-york/knicks/post/_/id/29686/sheed-tossed-for-arguing-foul