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lunes, 14 de enero de 2013

José Manuel Calderón: el base puro

Siempre vemos que para jugar al baloncesto muchas veces no hace falta ser un jugador completo. Lo lógico, y como casi siempre pasa, es que cada uno desde su posición en la pista ayude a su manera. Hay pívots que solamente figuran para intimidar o para coger rebotes. Otros, sin embargo, que son referencia en la pintura con dobles figuras en puntos y asistencias. Algunos se consagran desde la posición de escolta y alero, anotando a diestro y siniestro, siendo la estrella del equipo o jugador franquicia. Y por supuesto, está el caso de los bases. Casi tan amplios como equipos hay en la NBA. Los irregulares (Russell Westbrook), los físicos (Stephen Curry), los talentosos (Kyrie Irving), los anotadores (Brandon Jennings), los reyes del crossover (Chris Paul). Pero si hay un base que represente 100% el concepto puro de playmaker, ese es José Manuel Calderón.

El de Villanueva de La Serena ejerce de base en Toronto Raptors y no podría hacerlo de mejor manera. Calderón es, sin duda, el mejor concepto de base puro. Tiene una serie de cualidades perfectas para desempeñar su rol, al mismo tiempo que tiene la europeización necesaria en su juego para amoldarlo, sutilmente, al estilo americano de la NBA. Mezcla las dosis necesarias de juego tranquilo con los momentos exactos para imprimir ritmo. Una mezcla que se lo han dado los años, su experiencia en las dos mejores ligas de baloncesto del mundo y, como no, su sublime clase para ser la definición de base por antonomasia.

Y es que Calderón tiene una cabeza privilegiada para ver el baloncesto. Parece que está observando el juego de su equipo desde 4 ángulos de cámaras de TV diferentes, y tan solo tiene la que su mente proyecta en cada ataque que organiza. Tiene un gran valor, porque consigue organizar a su equipo en cada posesión de la mejor manera. Con o sin balón, en cualquier parte y posición de la pista. Hace que sus movimientos provoquen juego fluido en el quinteto, de tal manera que no haya nadie quieto y repercuta en el mejor juego de los Raptors. Cortes hacia canasta y huecos que son imposibles de ver menos para el extremeño. Asume posiciones interiores momentáneas para que sus compañeros roten, indica los mejores cortes en juego, prepara los aclarados más beneficiosos. Una absoluta computadora al servicio de Dwane Casey.

Pero si su cabeza es prodigiosa, no lo es menos su juego. Es cierto que no es un base de gran físico, pero es que tampoco necesita vivir de ello. Eso lo suple con una inteligencia pasmosa en la pista. En primer lugar, todos los movimientos que realiza son los adecuados, indispensables y efectivos. Como cualquier humano yerra pases, pero las decisiones rara vez son precipitadas. Esto repercute sobre todo en que ningún movimiento ni ningún bote sobran en su juego. Cada cosa lo hace por un por qué, y si ha apurado hasta los 10 segundos la posesión es porque tiene algo en mente. Qué mejor ejemplo que la época de Toney Douglas en New York Knicks cuando agotaba la posesión a 3 segundos para lanzar una mandarina con dos manos delante. Pero como decimos, además de la efectividad a la hora de moverse, es un jugador que conoce hasta dónde puede llegar y lo que puede dar.

Conociendo sus limitaciones, jugando de base y ejerciendo de organizador, es por lo que se ha convertido en el referente actual y líder en Toronto Raptors. Cuando él no está en pista se nota muchísimo, pero no solo en la fluidez del juego. Calderón es un base que sabe anotar, y además de una manera extraordinaria. Tiene una mecánica de tiro rápida, incluso elegante si me apuras, y es un jugador que vaya si sabe sumar puntos. De hecho, no hay más que ver sus porcentajes en el tiro (45% en tiros de campo y 41% en triples). Ha demostrado que puede dar clínics de anotación (23 pts, 5 rebots y 6 asistencias ante Cavs) y, como no, clínics de dirección (9 puntos y 18 asistencias ante Magic). Tiene incluso el honor de haber sido el objetivo de Kobe Bryant a la hora de defender por una posesión clave (y eso no lo puede decir cualquiera). 

Pero en otra de las cosas en las que radica su inteligencia precisamente es que, pese a saber que puede anotar de sobra, sabe identificar cuándo es necesario, cuándo es su momento y cuándo tiene que ceder la importancia de los puntos a otro compañero. No es de extrañar que un líder de esta magnitud como José Manuel Calderón siente y haga menos necesario a Kyle Lowry, al menos como base. Además, como buen europeo, pese al hándicap físico, Calderón es capaz de robar balones... y cómo no, otra vez porque sabe cómo correr y cómo robar. Todo cuestión de cabeza. 

Si existe una pega, por poner algo, es que Calderón no se encuentra en el mejor equipo para rentabilizar su juego de playmaker. Toronto Raptors apenas puede ofrecer garantías en la pintura y más con una estrella como Andrea Bargnani en la enfermería de continuo. Tiene muchos obreros, pero hombres franquicia al estilo Carmelo Anthony o Kevin Love, que resuelvan cierta papeleta, no lo tiene. Y esa es una de las mayores endemoniadas suertes de Jose Manuel Calderón.
Y finalmente, no porque sea base y tenga esa magnífica faceta a la hora de asistir tenemos que obviarlo. El extremeño no realiza pases tan eléctricos como Ricky Rubio ni busca tanto el espectáculo. Sin embargo, cuando tiene que soltar perlas en forma de pase picado, pase de pecho a mano cambiada o una asistencia mirando a la grada, lo hace. Tiene una tremenda efectividad en sus pases, precisos y con pocas pérdidas, y aunque no estén siempre rodeados de un aura de glamour y espectáculo, no dejan de ser perfectos. Medir el tempo del pase, el corte del compañero y la distracción del adversario para enviar un balón a la zona no es fácil. Y si ya se hace con la mano mala y mirando al tendido, sobran las palabras. Porque insisto: no porque Calderón no haga continuamente muchas cosas significa que no sea capaz de hacerlas. Ahí radica su grandeza, inteligencia y su liderazgo. Por algo es la perfecta definición del base puro.



Fuente de apoyo: www.nba.com
Fotografías: http://foronba.blogspot.com.es/2012/01/jose-manuel-calderon-supera-las-3000.html http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2008/12/07/bloqueo_directo/1228666332.html

jueves, 20 de diciembre de 2012

Paciencia y minutos para Kendall Marshall

En la NBA hay una gran cantidad de jugadores que gozan de mucho tiempo en los partidos sin realmente merecerlo (sí, Kwame Brown es el más concreto, aunque pusiera un tapón a un nefasto Howard). Pero lo que creo es que jugadores rookies con una gran proyección deben tener minutos de juego. La actitud de Alvin Gentry de no dar oportunidad a Kendall Marshall no está siendo del todo lo idóneo. Hasta su incorporación a la D-League, estaba totalmente sumido en un auténtico ostracismo en la NBA sin ninguna otra justificación más que la que se pueda apreciar en los entrenamientos o el overbooking en su posición.

Desde luego que Kendall Marshall no es ninguna superestrella ni ha causado tanto impacto en su posición como lo ha hecho Damian Lillard en la NBA. Pero de ahí a que no se le den oportunidades en casi ningún partido va un trecho. Marshall tendrá muchos defectos (y hablo por lo poco visto en su etapa en la NCAA con North Carolina). No es un gran anotador, ni destaca por su resolución de tiros. Pero tiene otras muchas ventajas que Phoenix Suns debería aprovechar, porque no me creo que Kendall Marshal no pueda tener minutos en este equipo.

El ex de los Tar Heels ha demostrado en su etapa universitaria tener dotes para convertirse en un gran base. Hablemos siempre salvando todo tipo de distancias, pero tiene la cabeza, la calma y el pase de Jason Kidd (insisto, apurando comparaciones). Con su equipo en la NCAA impartía totalmente el juego, toda la elaboración tenía que pasar por sus manos y casi siempre con gran acierto. Verle jugar y moverse era una delicia, tanto con como sin balón. Además sabía cuando tenía que hacer los tiros y cuando penetrar. Pese a no gustarle demasiado lo de asumir labores de anotación, si en un momento determinado del partido se le necesitaba ahí aparecía. No es ninguna excusa, pero en el March Madness 2012 cayó lesionado y North Carolina tuvo, si cabe, menos posibilidades.

No digo que Kendall Marshall tenga que ser titular en Phoenix Suns, ni mucho menos. Pero lo que sí que digo es que me parece lamentable que no tenga sitio ni para llegar a unos paupérrimos 6 minutos por partido. El problema en todo esto es que se juntan dos factores. El primero y más importante, que Phoenix Suns, como equipo, no está ni mucho menos para tirar cohetes, pese a tener (creo) una plantilla que debería aspirar a un poquito más que a lo que hace. En segundo lugar, el nivel mostrado hasta ahora por Goran Dragic hace que se le recorten bastantes minutos (hasta el punto de estar muchos partidos sin jugar). Si a esto sumamos que es el tercer base en la rotación por detrás de Sebastian Telfair, el resultado es pésimo.

Para analizar fríamente sus números en un paso más, en la D-League con los Bakersfield Jam no está haciendo sino confirmar lo que demostró en NCAA. Superdotado en la capacidad del pase pero pecando en su apartado anotador. Desde luego, un estilo totalmente opuesto a lo visto hasta ahora por otros como Damian Lillard. De hecho, es un jugador que se le ve que no le gusta asumir ningún papel anotador... y eso, tarde o temprano en la NBA, se paga muy caro. Por poner un ejemplo, eso se lo puede permitir Jason Kidd (de hecho sus últimos años es lo que hizo). Pero un rookie con tanta clase para pasar y leer el juego como Kendall Marshall no puede ni debe quedarse ahí. 

Por eso es por lo que creo que al joven Kendall Marshall hay que darle minutos y tener paciencia con él, porque tiene aptitudes sobradas para ser un gran base.. Un jugador necesita minutos, y aunque sea en la D-League, no es exactamente lo mismo. El ex Tar Heel necesita saberse capaz de competir a un nivel exigente como la NBA. Hacerse valer por su tremenda capacidad para ver el juego y para pasar y pulir otros aspectos como el anotador. Deseo que tenga pronto una oportunidad que aleje de ese ostracismo NBA a Kendall Marshall.




Fuentes de apoyo: www.nba.com  http://www.nba.com/dleague/playerfile/kendall_marshall/career_stats.html http://statsheet.com/mcb/players/player/north-carolina/kendall-marshall
Fotografías: http://dishingtherock.com/34085/2012-nba-draft-prospect-stock-watch-kendall-marshall/ http://www.nba.com/playerfile/kendall_marshall/

domingo, 16 de diciembre de 2012

La esencia de Ricky Rubio

Nadie pensaba, cuando Ricky Rubio pisó por primera vez las canchas de la NBA, que el español tendría un impacto tan temprano en la liga norteamericana. Todos conocíamos su potencial y la fuerte apuesta de Minnesota Timberwolves por hacerse con los servicios del catalán, pero el poco tiempo que ha tardado en hacerse un hueco (mediática como baloncestísticamente) sorprendió a todos. Ayer volvió de la fatídica lesión en su partido contra Lakers que le dejó un tiempo fuera de las canchas. Lo positivo no es que volviera  jugando y con victoria de su equipo (que también), sino el cómo. Ricky Rubio, después de 281 días, no ha perdido su alma, esa esencia que solo le caracteriza a él para jugar al baloncesto.

Hay que recordar que Rubio es jugador de segundo año y tiene, como todo sophomore que se precie, varios aspectos que mejorar (sin que la lesión haya afectado). La defensa que pueda hacer a jugadores físicamente superiores a él (Westbrook por ejemplo) es un debe que, si no especializarse, sí mejorarlo. Además, Ricky necesita transformar todo el poder de mando que tiene en la franquicia también en puntos vitales para su equipo. Necesita ganar mayor capacidad anotadora, sobre todo tirando desde fuera. Que los rivales también consideren que el español es un peligro anotador.

Pero quedémonos con lo bueno que ha sido su regreso: parece que no se hubiera lesionado nunca porque ha vuelto con la misma calidad y con el mismo carácter. En primer lugar sigue siendo el eje vital por donde radica el juego de los Wolves. Cuando está él en pista la pelota tiene que pasar por sus manos, por su organización a los compañeros para facilitar cortes, huecos y pases. Segundo, tiene el don de ver el baloncesto mucho mejor que los demás. No es solo que Ricky bote la pelota, sino qué es lo que hace mientras bota. No amasa posesión porque no sabe que hacer, sino que mantiene la bola esperando el momento justo de la asistencia perfecta. En tercer lugar sabe cuando tiene que dirigir y cuando tiene que pasar a espacios abiertos. Para la cantidad de veces que lo hace, asume muy pocas pérdidas. Además, es muy inteligente y si sabe que tiene que tirar, tira (aunque no confíe en su tiro desde lejos) para que los rivales no le floten sistemáticamente. El quinto aspecto a destacar es la corrección de su pase. Si un pase tiene que ser fuerte y de pecho para que el lanzador reciba y tire, así es. Si tiene que ser picado para evitar a dos rivales, así es. Si tiene que ser bombeado con mucha curva, adelante; y si tiene que rematar un alle oop para qué más. Pero si encima de todo esto es capaz de asistir con espectacularidad, qué mejor manera de cerrar su círculo de cualidades.

Pero Ricky Rubio no solamente es su capacidad para el pase. Parte de esa esencia es su carácter de líder para dirigir un partido, un descaro a la altura de los cracks. En el partido de ayer los Wolves caían de 10 y la salida de Rubio los devolvió a la vida. No solo por la frescura en el juego o por los pases, sino porque sobre la pista todo era mucho más fácil. Todos estaban organizados y los tiros sencillos se sucedían uno tras otro. El español los encontraba, además, con más de un pase por la espalda. Por supuesto, este alma de líder es un importante intangible para un equipo que, con toda la enfermería curada, aspira por un puesto en Playoff. Incluso una revolución cada vez que sale a la pista, porque no solamente se mete el equipo sino que el público ya lo hace. Rubio, además de pase, liderazgo y merchandising "del bueno", es un alma joven con una proyección brutal.

Parte de esto es lo que Ricky dio cuando llegó a la NBA y parte de esto es lo que Ricky dio ayer (ojalá podamos ver muchísimas cosas destacables de él). Una lección de cómo ser un base puro práctico, espectacular y eficaz. Bota cuando es necesario, pero cuando no lo es no duda en dar el pase. En el momento en que Rubio mejore su tiro e intente explotar levemente una faceta anotadora, será más difícil de defender en todos los aspectos. No obstante, si algo bueno tiene Wolves, es que posee auténticos jugones con muchísima clase para conseguir esa anotación. De momento la buena noticia es, que pese a la lesión, hay algo que siempre está en él intacto y que es innato su don para liderar, asistir, comandar un equipo y realizar absolutamente todo con unos resultados de bella factura. Sí, esa es la esencia de Ricky Rubio.





Fuente de apoyo: www.nba.com
Fotografía: http://www.vavel.com/es/baloncesto/nba/199997-ricky-rubio-recibe-el-alta-medica.html

viernes, 7 de diciembre de 2012

Kobe: mucho más que 30.000 puntos

Qué complicado es escribir poco y concreto acerca de Kobe Bean Bryant. El jugador de los Lakers no es solamente una estrella. No es solo un anotador, un calidista, un líder, un "jugón", un símbolo. Kobe es alma, es fuerza, coraje y certeza, elegancia y clase, es mito y a la vez leyenda. Por suerte le vamos a seguir viendo en la cancha, por lo que repasar aquí toda su carrera está fuera de lugar (todavía). Por lo tanto, vayamos solamente al hecho que ha conseguido. Bryant se merecería post y post en un blog durante meses. Su hazaña anotadora de conseguir 30.000 puntos no son sino una historia más del legado que va a dejar uno de los mejores jugadores en la historia del baloncesto.

Kobe ha sido el jugador más joven en alcanzar esa cifra de los 30.000 puntos, pero el escolta de Los Ángeles Lakers posee mucho más. En cuanto a sus posibilidades para anotar: primero, y aunque sea evidente, tiene la calidad suficiente para crearse sus propios tiros. No es el único factor determinante pero desde luego ayuda mucho en cualquier partido. En segundo lugar, esos propios tiros que puede crearse los anota en posiciones imposibles para la mayoría de los jugadores. Bien sea por un empujón, un 2 contra 1, o en una esquina casi sin ningún ángulo. Su tiro en suspensión absolutamente letal botando de espaldas al rival le hacen siempre sacar una gran ventaja. Si que es cierto que antes abusaba más del mate (fue campeón del concurso de mates en 1997) y de las entradas a canasta, pero las penetraciones también son otro de sus puntos fuertes. Canastas a aro pasado, en contacto, bandejas y rectificados que detienen el tiempo y suponen un granero de puntos. Si a eso le sumamos su buen porcentaje en tiros libres en su carrera obtenemos un auténtico ciclón de anotación. Una máquina de hacer puntos capaz de realizar proezas como alcanzar los 81 puntos en un partido; o anotar en unas Finales a falta de pocos segundos cuando su equipo necesita imperiosamente un triple.


 Kobe Bryant es, posiblemente, uno de los 3  jugadores en la NBA que posea mayores recursos para anotar una canasta (LeBron James y Kevin Durant. Poco más que decir). No es nada extraño que haya conseguido una cifra solo al alcance de los elegidos. Jugadores de Hall of Fame como Kareem Abdul-Jabbar, Karl Malone, Michael Jordan y Wilt Chamberlain. Kobe ya era un mito antes de alcanzar esa cifra de anotación. Aún si no la hubiera alcanzado, seguiría estando en la élite histórica de la NBA. Vemos que del top 5, salvo Su Majestad Jordan, todos son hombres altos que juegan de cara al aro. Sin duda esto habla bastante bien de un escolta de 2 metros que cada vez que hay que hacer historia, ahí está él: 4 MVP del All Star le contemplan.

Pero este genio natural de Philadelphia tiene mucho más que anotación y mucho más que recursos anotadores. Sería muy injusto hablar de Kobe y no mencionar su calidad a la hora de mantener la posesión y asistir. Bryant tiene la misma visión y habilidad para manejar y para asistir que tiene un base. Cantidad de veces en los Lakers lo hemos visto abusar de subir la pelota ante la ineficacia de los bases que tuvo el conjunto angelino, sobre todo en el último tramo de su carrera. Pese a sus casi 5 asistencias de media hasta ahora en su carrera, cuando Kobe tiene la bola sabes que estás seguro (o, al menos, que quién mejor que él para tenerla).

Tampoco ha sido anotación en su último oro en los Juego Olímpicos de Londres. Pero ahí demostró ser inteligente para jugar al baloncesto. Asumió su rol, más alejado de la anotación y dedicado a ser el guía, el líder, el nexo entre tanta estrella para alcanzar un objetivo. Y lo consiguió, vaya si lo consiguió. 

Y, por si todo esto no fuera suficiente, Kobe es un excelente buzzer beater. En los últimos segundos para decidir un partido es él el que tiene que decidir cómo gestionar ese ataque decisivo y cómo afrontarlo: con un triple, una penetración, doblando al compañero o anotando la canasta decisiva que nadie se espera. Aquí está una de prueba de tantas:


Pero nada de todo esto serviría si no se hubiera conseguido tanto éxito grupal (5 anillos de la NBA. Uno para cada dedo de la mano). Bryant ha tenido siempre a su lado a un jugador interior de gran importancia para conseguir la gloria. En su día fue Shaquille O'Neal, posteriormente fue Pau Gasol y a éste se le ha añadido Dwight Howard. Es cierto que los Lakers no están para tirar cohetes, pero a nadie se le escapa que, estando Kobe Bryant ahí, cualquier cosa es posible. Ya se sabe: NBA. Where amazing happens. 

Nos queda en el tintero muchísimo que contar y que repasar. Pero con este mínimo aperitivo de lo que podría ser un monográfico de su carrera... ¿a alguien le extraña otra proeza más de Kobe? Está claro que Kobe Bryant es mucho más que un anotador. Tras lo visto, Kobe Bryant es mucho más que llegar a 30.000 puntos.





Fuentes de apoyo: www.nba.com   espn.go.com/nba  
Fotografías:http://www.fandeporte.com/kobe-bryant-el-que-mas-camisetas-vende-de-la-nba/   http://www.taringa.net/posts/imagenes/2759179/Lakers-Campeon-NBA-09---Todas-las-imagenes-todas-e-Info_.html

jueves, 6 de diciembre de 2012

Las aptitudes de Damian Lillard

Cada año que pasa, los jugadores de primer año van agrandando su leyenda en la mejor liga de baloncesto del mundo. La llegada a la NBA de Anthony Davis eclipsó a casi cualquier novato que osara permitirse el lujo de disputar los premios rookies mensuales en la Conferencia Oeste. La lesión del número 1 del draft ha permitido que, por el momento, los premios del Oeste no sean fijos. Uno de los está destacando más es, sin duda, el rookie de Portland Trail Blazers: Damian Lillard

El base tiene algo muy importante en esto del baloncesto: destacadas aptitudes para su posición. Posee mucha cabeza para jugar las posesiones; es capaz de enchufar triples para cambiar la dinámica del partido; puede penetrar o doblar para una mejor posición y, sobre todo, pinta un base completo con capacidad para anotar y para asistir con inteligencia en cualquier momento del partido. Aptitudes muy importantes para un base de hoy en día, al que bien se le exige que pueda tirar del carro con puntos o repartiendo juego cuando nadie más lo encuentre.

Sin embargo, como todo rookie, hay algunos "debes" que va a tener que trabajar. En primer lugar lo que más llama la atención: su porcentaje de tiros de campo. Hay que recordar que es un novato y como tal no puede ser un genio (salvo privilegiados) en todos los aspectos de su juego. Esos triples que desatascan un partido son a veces tiros que necesitarían de más pausa y más elaboración. Ha firmado actuaciones tan buenas (28 puntos, 11/17 en tiros de campo, con 8 asistencias en la victoria ante Wolves) como mediocres (12 puntos, 4/18 en tiros de campo, con 7 asistencias en la derrota ante Pistons). Pese a su facilidad para asistir, pierde balones con bastante frecuencia (aunque siendo base es medianamente entendible).

En lo que debemos centrarnos es en cómo usará Lillard esas geniales aptitudes que tiene para jugar al baloncesto. Puede convertirse en un Russell Westbrook de la vida, donde haga de la irregularidad su mayor estandarte y pueda ganarte un partido él solo un día o que te lo pierda a las primeras de cambio. Puede asentarse como un base más director y bajar sus medias de anotación al estilo Jason Kidd. Puede ser el base que llegue tan alto que la consecución del MVP se convierta en un hecho y no en un sueño como ya hizo en su día Steve Nash.  Evidentemente todo esto son conjeturas: las lesiones le trendrán que respetar y habrá que dejar que su evolución natural marque el camino. 

Todavía es pronto, prontísimo para saber qué podrá aportar Lillard dentro de unos años  a la NBA. Lo que   en principio sí hemos podido ver es que Damian Lillard es un base con grandes aptitudes. Será competencia de él saber administrar su talento en el futuro.



Fuentes de apoyo: www.nba.com
Fotografía: http://nba.si.com/2012/10/24/anthony-davis-rookie-of-the-year-damian-lillard/lillard/