jueves, 7 de marzo de 2013

La dominación de Shaquille O'Neal

La RAE define la palabra dominación como "señorío o imperio que tiene sobre un terriorio quien ejerce la soberanía". Decía el mítico e inigualable Andrés Montes (que en paz descanse) que existía una ley baloncestística en California, allá por finales de los 90 y comienzos del 2000, que rezaba: "Hago lo que quiero, cuando quiero y lo que me da la gana". Unir ambas cosas es cuestión de lógica. Prácticamente 19 años de vigencia en la NBA y 41 años de vida es lo que esta ley de dominación, o en su defecto Shaquille O'Neal, ha permanecido ligado a la historia del baloncesto. 41 primaveras que acaba de cumplir uno de los pívots más dominantes que ha conocido la NBA. Es tiempo de recordar su grandeza en forma de hitos, extravagancias y frases para el recuerdo.

Al hablar de Shaq, se habla prácticamente de un jugador único en su especie. Quizá podría haber un breve debate sobre si ha sido el más dominante en la historia de la NBA, ya que las comparaciones, además de odiosas, a veces engañan a lo largo del tiempo. El ejemplo más recurrido ha estado, desde que comenzó la NBA en 1946, con George Mikan. El primer hombre alto que existió en la liga y por el que se tuvo que crear la infracción de los 3 segundos en zona en ataque o la regla del tapón ilegal. La idea de llegar a dominar sobre los rivales de tal manera que haya que incorporar normas para evitar tal ventaja. De hecho el legendario Ray Meyer (técnico de la Universidad de DePaul durante 42 años seguidos en Estados Unidos) dijo que "Mikan dominó el baloncesto en su época tal y como Shaq lo hace hoy en día". En cualquier caso, hablamos del único poder sumamente comparable en una época. Salvando los grandes duelos entre Wilt Chamberlain y Bill Russell, y exceptuando, por la época a George Mikan, Shaquille O'Neal ha sido el jugador más dominante de la época moderna en la historia del baloncesto.

Puede que la mejor prueba de su dominio, más allá de no poder establecer nuevas reglas en baloncesto (porque en el siglo XXI es complicado reinventar un deporte), haya sido la demostración de cómo ganó sus anillos. Un three-peat en los Lakers con la entrada del nuevo milenio y con la confirmación absoluta de ser el pívot más dominante de la NBA. Por si no fuera suficiente su importancia, se erigió como la figura principal de Los Ángeles Lakers de los años 2000 y formó parte de una de las mejores parejas en la historia de la liga junto con Kobe Bryant. Sus 3 MVP en las respectivas Finales no hicieron sino acrecentar su leyenda. Por si todo esto no bastaba para demostrar lo influyente que era, en 2004 tuvo que salir de la franquicia californiana debido a la apuesta que realizó Jerry Buss por Kobe Bryant para el futuro del equipo en detrimento de Shaq. Como consecuencia, hizo buenas migas con otra de las estrellas que por aquel entonces era emergente y estrenó su primer MVP en las Finales ante Dallas Mavericks: Dwyane Wade. Juntos consiguieron en el 2006 el anillo, cumpliendo la promesa que hizo O'Neal al aterrizar en la franquicia de Florida, en la que aseguró con total fe que su llegada traería títulos al equipo. No tardó ni 3 años en cumplir su promesa. 

Es evidente que el dominio de Shaquille en cuanto a importancia en cualquier equipo fue vital, fundamentalmente en su época de mayor esplendor. Y estadísticamente, como no podía ser de otra manera, no se queda atrás. Casi 24 puntos y 11 rebotes de media a lo largo de toda su carrera, teniendo en cuenta sus últimos años en los que, evidentemente, bajó de manera drástica sus números. Sin embargo, su grandeza no solo se mide en tangibles e intangibles (a parte de su prodigioso cuerpo para hacerse valer en la pintura). Shaq fue crucial en su apogeo tanto físico como mental, con determinación absoluta en la zona, infinidad de motes con el único objetivo de esclarecer su poder en la zona y, cómo no por aquel entonces, el famoso artículo 34 de la ley O'Neal: "Hago lo que quiero, cuando quiero y cómo me da la gana", impuesta  de sabia manera por Andrés Montes. Conseguía los puntos con una facilidad pasmosa. El famoso "Torbellino negro" dándose la vuelta para zafarse de los defensores más potentes y mates brutales imponiendo su físico con rivales de menor talla. Ganchos y mates con un límite de separación de 4 metros que causó terror en cualquier defensa que le osara plantar cara.

Pero es evidente que todo jugador tiene su talón de Aquiles, y Shaq no era ninguna excepción. O'Neal ha sido, posiblemente, uno de los jugadores que peor acierto haya tenido en los tiros libres en su carrera. Ya dijo que si él hubiera practicado los lanzamientos desde la 4'22 podría haber sido todavía mucho más determinante. Apodado, de nuevo otra vez por el maestro Andrés Montes, como Presidente del Consejo de Administración del club Gepetto Brothers, terminó con algo más de un 52% de acierto en su carrera.

Actualmente disfruta con un puesto de comentarista en la TNT demostrando que también tiene muchas dotes para comunicar, divertir y, por supuesto, hablar. Aunque lo de hablar siempre se le dio bien a lo largo de su carrera deportiva. Qué mejor despedida en este pequeño homenaje que recordar algunas de sus mejores frases.

-Si fuese un pintor me llamaría Shaqccaso
-Así que Mashburn dice que me puede frenar... él y cuatro más, ¿no?
-¿El rival más duro al que me he enfrentado? Nadie
-Nunca me preocupo del problema, solo de la solución
-La única forma que hay de pararme es con una falta
-Durante el partido me he dicho a mí mismo: tío, eres jodidamente bueno
-El año pasado estuve a un nivel terrícola, he de volver a ser el viejo Shaq, he de volver a mis raíces alienígenas
-Si tuviera que defenderme a mí mismo sería incapaz. Me iría a casa y fingiría una lesión. 
-¿Que si tengo una rutina especial antes de los playoff? Sí, que tu madre me frote los pies (a un periodista)
-El día que dejé de preocuparme de mis estadísticas fue el día que empecé a ganar
-Lo único que me motiva es que cuando me retire saber que la gente dirá "este es el mayor cabronazo que jamás haya jugado a basket
-Echaré mucho de menos los tiros libres (en su retirada)
-Mi legado será éste: Soy el jugador más dominante de todos los tiempos
-Siempre he sido el pívot más sexy de la NBA
-Soy una fuerza de la naturaleza. Jamás verás a alguien tan sexy como yo moverse así en la pista
-Que yo promedie un 40% de acierto desde el tiro libre es una forma que tiene Dios de decir que nadie es perfecto
-Lo he ganado todo a todos los niveles, excepto el profesional y el amateur (antes de su primer anillo con los Lakers)
-Cuando gano un partido siento la misma sensación de placer que puede sentir un hombre que se acueste con Serena Williams
-Cuando llego a casa y me quito el traje de Superman es cuando noto los golpes. Soy un cruce entre Terminator y Bambi
-No hago pesas para no abusar de los rivales
-Nadie me puede parar desde que tenía 10 años
-Como hombres, tenemos que entender que los tiempos cambian. Antes las mujeres se quedaban en casa pero ahora también salen en la tele
-Pero si aun no me he retirado (al ser preguntado que qué le parecía que se retirara el mejor jugador de la historia del baloncesto, Michael Jordan)
-Empecé mal, pero me repuse. Es como las citas. Para los que no habéis tenido ninguna, lo importante no es cómo empiezan, sino cómo acaban
-Soy como el Teorema de Pitágoras. No hay mucha gente que tenga la respuesta a mi juego
-Estoy harto de que me hablen de dinero y más dinero. Tíos, solo quiero jugar al baloncesto, beber Pepsi y calzar unas Reebok
-No puedo recordar el nombre de todos los pubs que visité (al ser preguntado si había visitado el Parthenon en Grecia)
-Jerry Buss siempre me hizo caso con lo que quería. Quise una primera extensión de contrato en Lakers y me la dio. Quise una segunda y me la dio. Quise una tercera... y me traspasó (durante la ceremonia del entierro de Jerry Buss en Los Ángeles)


Felices 41, Shaq.







Fuentes de apoyo: http://www.acb.com/redaccion.php?id=5286 http://www.nba.com/playerfile/shaquille_oneal/career_stats.html
[ Frases extraídas de la cuenta Twitter de @_NBAesp ]
Fotografías: http://www.nba.com/enebea/gallery/shaquille_oneal_40_11.html http://nbaavenue.blogspot.com.es/2012/04/shaq-attack.html http://www.taringa.net/posts/deportes/10909068/Shaquille-O-Neal-se-retira-del-baloncesto.html http://sportige.com/shaq-career-photo-gallery/

jueves, 28 de febrero de 2013

El bloque de Indiana Pacers

Hay muchas maneras de jugar y ganar a esto del baloncesto. Algunas son espectaculares y arrolladoras, como las de Miami Heat. Otras son con un gran juego colectivo y haciendo una importante aportación los jugadores de banquillo, como San Antonio Spurs. En otros casos, la inercia de dos de tus grandes estrellas te lleva a ganar el partido, como es el caso de Westbrook y Durant con Oklahoma City Thunder. Pero si hay un equipo que se está ganando el derecho a ser respetado por el bloque consistente que forma, esos son  los Indiana Pacers.

El equipo de Frank Vogel tiene una cosa clara: cuenta con un quinteto titular muy regular, equilibrado y con roles perfectamente definidos. Todo eso le sirve para rendir en casi todos los partidos ya que no dependen de la inspiración principal de casi ningún jugador. Es cierto que no es el cinco inicial más vistoso ni arrollador, ni el paradigma de juego en equipo, ni resalta con estadísticas boyantes, ni sus jugadores son la referencia de jugones franquicia. Un quinteto que a nivel general no desentona. 

Pocos equipos habrá en la NBA que prácticamente los 4 jugadores habituales e indiscutibles cada noche promedien 10 o más puntos. Con George Hill de base (10.6), Paul George (12.4) en el perímetro y David West (16) y Roy Hibbert (10.9) en la pintura, consolidan la teoría de que, pese a no tener grandes estadísticas, su regularidad les basta para mantener un bloque medianamente ganador. A todo ello, hay que sumar la reincorporación de, si cabe, un jugador que pudiera destacar sobre el resto (o que al menos lo solía hacer) como Danny Granger. Sin llegar a hacer el año pasado los mejores promedios de su carrera, el estadounidense fue un pilar clave el año pasado en su equipo. Este año sufrió una lesión que le ha tenido largo y tendido apartado del juego. En su reciente vuelta no dejó grandes números, pero sí la buena noticia de que Granger vuelve a pisar en partido oficial una cancha de baloncesto. Si va recuperando la forma, Indiana Pacers no solo recuperaría a un gran jugador, sino a un baluarte que durante un par de años fue un descabellado anotador NBA. 

Además, la franquicia ha convertido el Bankers Life Fieldhouse en uno de los fortines más seguros de toda la NBA. A día de hoy, son el 2º mejor equipo del Este en casa y el 5º mejor de toda la liga. Sin hacer mucho ruido (ya que no han alcanzado rachas demasiado largas) han conseguido balances muy buenos en conjuntos de 10 partidos. Sin ir más lejos, su actual 8-2 le permite disfrutar de una posición privilegiada como segundos en la Conferencia Este. Incluso han tenido actualmente el descaro de incluirse como aspirantes a ganar su Conferencia por delante de equipos teóricamente mejor preparados como New York Knicks o incluso Brooklyn Nets. Eso sí, hablar de Miami Heat y arrebatar el liderato en el Este ya es otra historia bien distinta. De momento han entrado en las quinielas para poder aspirar a algo más que Playoffs.

Lógicamente, todo este entramado funciona con unas premisas de juego claras: al baloncesto se consigue ganar metiendo más puntos que el rival. Y llevan a la máxima que no necesariamente hay que dominar anotando 110 puntos por partido como los Thunder. De hecho, Indiana Pacers es el 7º peor equipo en anotación con tan "solo" 94 puntos de media por partido. Desde luego, no se corresponden con la filosofía de intentar meter más puntos que el rival, sino de intentar que el rival meta los menos puntos posibles. Para ello, además, son el mejor equipo reboteador (casi 46 por partido) y defensor (deja a sus rivales en un 41% de media en tiros de campo) de toda la NBA. Y eso que su center titular, Roy Hibbert, no está pasando por su mejor momento de juego. Ha bajado dos puntos su media cuando se le presupone una proyección ascendente de dominio en su 4º año NBA.

Por todo esto, Indiana Pacers se consolida como una alternativa a tener en cuenta en el Este. No practica el mejor juego de contraataque, ni realiza acciones de gran espectacularidad y ni, por supuesto, son unos dechados de anotación. Pero tienen dos aspectos importantísimos en el baloncesto: tienen clara su filosofía de juego defensiva y funcionan como un conjunto pastoso y eficaz sin una estrella central. Los Indiana Pacers son ese bloque guerrero que se hace tan complicado ganar.





Fuente: www.nba.com/stats
Fotografía: http://bleacherreport.com/articles/1468229-indiana-pacers-vs-boston-celtics-preview-analysis-and-predictions http://www.solarsportsdesk.ph/bk/bkfeatures/2012/10/30/indiana-pacers-2012-13-preview

viernes, 22 de febrero de 2013

El showtime de Jerry Buss

Se puede invertir en muchos asuntos 67,5 millones de dólares. Una vida de lujo, despreocupación laboral, derroche, alardeo, ocio. La lista es amplia e ilimitada. Pero Jerry Buss, natural de Salt Lake City y fallecido desde el pasado lunes, tenía en mente otra situación. Una inversión como nunca nadie antes había hecho. "Un visionario propietario cuya influencia en nuestra liga es incalculable", en palabras de David Stern. Y no está equivocado. En 1979 Jerry Buss compra por 67,5 millones de dólares los Lakers y su Great Western Forum .  Y compra los Lakers para convertirla en la franquicia más exitosa en los últimos 30 años.

Fue alguien más que un simple propietario pasajero de un franquicia de la NBA. Según Pat Riley (ganador de 4 anillos como entrenador durante su mandato), "uno de los grandes innovadores en cualquier deporte que jamás se haya visto". Fue más que propietario, amigo e innovador, entre otras muchas cosas. Fue una leyenda sin jugar un solo minuto sobre la pista. Fue un ganador que cambió la historia de una exitosa franquicia. La NBA vivió en sus carnes y él desde su merecido altar el showtime de Jerry Buss. 

Un showtime que siempre ha estado identificado con Los Ángeles Lakers, y no es para menos. El sueño de Buss era reconvertir la franquicia angelina, hacer algo grande, desde la pista hasta la esencia, desde la ética hasta la estética. En 1979, la franquicia absoluta por excelencia en la NBA eran los Boston Celtics. Ganadores compulsivos, hasta esa fecha 13 trofeos de campeón engalanaban las vitrinas del Boston Garden. Ser de los Celtics representaba el orgullo verde, el símbolo de victoria que nada ni nadie podía quebrantar... hasta la llegada de Jerry Buss. Antes de su irrupción, los Lakers apenas habían conseguido 6 anillos... 5 de ellos en los años 50, todavía con la denominación Minneapolis Lakers con la estrella George Mikan. Ya había llovido y eso quedaba tremendamente lejano en el tiempo.

Y poco tardó la franquicia en notar los efectos del Doctor Jerry Buss. Y es que el de Salt Lake City revolucionó la franquicia. En primer lugar juntó a una de las mejores parejas de la NBA en toda la historia. En 1980 el famoso propietario adquirió en el draft a la magia más pura, sin varita y sin sombrero de copa, pero con trucos estelares sobre un parquet más que terrenal: aparecía en escena Earvin "Magic" Johnson. Con Magic y Kareem Abdul-Jabbar los Lakers recorrieron un camino más que exitoso, sencillamente marcaron época. El mejor base en 65 años de historia de la NBA junto con el máximo anotador de todos los tiempos. Dos maneras similares de tirar a canasta pero con una ejecución totalmente diferente (Baby Hook de Magic y Sky Hook de Jabbar). 

La segunda esencia que consiguió Buss fue discutir la supremacía verde coronándose campeón, encima, en terreno enemigo. Como buenos hermanos enfrentados, Lakers y Celtics coparon casi en exclusividad la gloria en los 80. Solamente unos osados Sixers  con una tal pareja Moses Malone-Julius Erving y unos chicos malos con Isiah Thomas a la cabeza metieron baza en la época dorada de la NBA. De momento, Jerry había logrado casi los mismos anillos en 10 años que la toda la franquicia en 30. 

Pero más allá de lo que logró, importó sobre todo el cómo. El showtime fue la seña de identidad de estos Lakers, en los que tuvieron a Magic Johnson su principal valedor. La grandeza ochentera de los púrpura y oro fue convertir el baloncesto en el más bello y mágico arte. La mejor definición de baloncesto hermoso y efectivo se vislumbró durante muchos partidos en los 80 en el antiguo Great Western Forum. Y además, Jerry Buss consiguió otra cosa más importante: parar la sangría campeona de los Boston Celtics. Todo ello juntando a un elenco de estrellas extraordinarios, desde James Worthy, pasando por AC Green y hasta Byron Scott. Secundarios extraordinarios para conformar un equipo de leyenda.

Cuando David Stern hablaba de que había sido un hombre influyente no lo hacía por alabar gratuitamente. Hizo de Los Ángeles Lakers el eterno rival de los Boston Celtics. Hizo de Magic el eterno rival de Larry Bird. Y eso, a la larga, no dejaba de ser también marketing.


"Se preocupaba de sus jugadores también fuera de la cancha"



Si por algo pudo presumir Jerry Buss es por aunar en la historia de una misma franquicia a auténticas leyendas del baloncesto estadounidense en particular y del mundo norteamericano en general. Pero si hay aún algo más grande que eso, como se ha podido comprobar inevitablemente en su funeral-homenaje, es que Buss entabló algo más que una relación profesional con los mitos de esta franquicia.

"Supe que aquel hombre se preocupaba por mí, más allá de los títulos y los éxitos sobre la cancha". Para Magic Johnson, Jerry Buss fue su segundo padre, lo que necesitaba por aquel entonces. Le llevó por primera vez a ver distintos deportes en vivo y en directo. Cuando se supo que Earvin tenía el SIDA, Jerry llamó a todos los hospitales para asegurarse de que iba a tener el mejor tratamiento posible. Contactaba con él a todas horas para que no se olvidase de sus medicinas. "Ahí supe que aquel hombre me quería". Sin duda, para Buss Magic suponía mucho más que un icono. "Ése era Jerry Buss. Se preocupaba de sus jugadores también fuera de la pista"

Cuando la franquicia angelina pasó sus días más negros a comienzos de los 90, un chaval de 17 años llamado Kobe Bryant irrumpió en escena. "Quiero que seas un Laker para toda tu vida". Kobe era joven y muy orgulloso y apenas le creyó esas palabras. 16 años después Kobe Bryant sigue siendo Laker y, con casi total seguridad, se retirará siendo one club man. Quizá fuera Buss quien le inculcó ese sentimiento, pero lo cierto es que tiene claro lo que son los Lakers. Siempre lo ha tenido: "Estamos jugando por algo más grande que nosotros. Más grande que esta temporada. Estamos jugando por la memoria de Jerry Buss". No hay duda de que alcanzarán los play off.


Sus otras dos perlas adquiridas tampoco pueden caer en el olvido. El nuevo milenio, como si de una profecía se tratase, trajo un three-peat con Kobe Bryant y con uno de los dos pívot más dominantes en la historia de la NBA: Shaquille O'Neal. Con carácter de showman, casi como le gustaba a Jerry, otorgó otros 3 títulos de campeón a los Lakers. El año 2000 vislumbró la nueva era de dominio púrpura y oro, hasta que Shaq y su unión con los Lakers terminó definitivamente. "Jerry era alguien que siempre me dio lo que quise. Quise una primera extensión de contrato y me la dio. Quise una segunda y también me la dio. Quise una tercera... y me traspasó". No guarda ningún rencor a Buss, y menos siendo consciente de que sus mejores épocas de baloncesto fueron en la franquicia angelina a su lado.

Su cuarta y última joya de la corona fue Pau Gasol. Los españoles tenemos un pequeño trozo de historia en esta gran franquicia gracias al de Sant Boi. "Tuvo la firme intención siempre de tener el mejor equipo del mundo para sus fans. Una de las cosas que más me inspiran de él es la cantidad de personas a las que ha impactado de forma positiva, por su capacidad de liderazgo y lo cerca que ha tenido a su familia en todo momento". De alguna manera, muchos sienten lo que Gasol, orgulloso de formar parte de los Lakers. En definitiva, orgulloso de formar parte de la historia de la mejor liga de baloncesto del mundo.


Showtime y gloria hasta el fin de sus días

A Jerry Buss el showtime le acompañó hasta el final de su vida. No solamente ha sido propietario de la franquicia más laureada en los últimos 30 años. Todo lo que ha rodeado a los Lakers, desde la pista hasta la imagen (incluso las Laker Girls), fue por el buen hacer del propietario. 

Ha conseguido juntar en la historia de un mismo equipo al mejor entrenador en la historia (Phil Jackson) y a una mente privilegiada del baloncesto (Pat Riley). Pat, actual boss de Miami Heat, tuvo también unas palabras en el adiós a Jerry. El máximo exponente del showtime en el banquillo volvió a Los Ángeles, y una vez más fue bello recordar esa conexión, aunque no fuera sobre una cancha de baloncesto. Un acto en el que también estuvo presente la leyenda de los banquillos. No se entiende la historia de Lakers en particular ni de la NBA en general sin Phil Jackson: el entrenador de baloncesto por antonomasia. Un dúo absolutamente estelar que dejó patente la grandeza técnica que ha cubierto de gloria a la franquicia.

Solamente ha habido una cosa que quizá se le haya escapado a Jerry Buss. "Al mejor jugador de todos los tiempos siempre le va a quedar una cosa por hacer: haber vestido de amarillo". Quien hablaba era Jack Nicholson y del que hablaba era Michael Jordan, evidentemente. Lo que está claro es que dado que a la franquicia siempre se la ha relacionado por ser el "hermano rico" de Los Ángeles, con Hollywood tan cerca los Lakers han terminado por tener el glamour que quería Jerry Buss. Casi podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que Jerry Buss fue, como propietario, lo más parecido a Red Auerbach en los Boston Celtics.

El homenaje funeral celebrado ayer supuso la consagración de una figura, de un mito, de un businessman, de un visionario, de un propietario, de un innovador, de un genio, de un corazón generoso, de un fan del baloncesto, de un hombre que invirtió 67,5 millones de dólares en un sueño. Un sueño que a día de hoy es una realidad. 10 anillos, ristra de estrellas insuperables, entrenadores de leyenda y el juego más atractivo. Su legado es envidiable. 



"Esta es una celebración de la vida. Es una celebración de éxito. No tenemos que estar tristes... tenemos que celebrar su vida".

Y así haremos por siempre, Magic. 

D.E.P. Jerry Buss (1933-2013)








Fuentes: http://es.eurosport.yahoo.com/noticias/leyendas-lakers-despiden-jerry-buss-emocionante-tributo-073513189--nba.html http://espn.go.com/blog/los-angeles/lakers/post/_/id/35843/david-stern-remembers-dr-jerry-buss http://www.washingtonpost.com/blogs/early-lead/wp/2013/02/21/kobe-bryant-pays-tribute-to-jerry-buss-and-lakers-beat-celtics-video/
Fotografías: http://www.eurweb.com/2013/02/los-angeles-lakers-owner-jerry-buss-dies-at-80/ http://sports.blogs.mydesert.com/2013/02/18/jerry-buss-sports-best-owner/ http://www.altaspulsaciones.com/nba-luto-fallecimiento-jerry-buss-dueno-lakers.html

http://www.latimes.com/sports/lakersnow/la-sp-jerry-buss-pictures-20130214,0,6879149.photogallery http://www.nba.com/lakers/photogallery/drjerrybuss_throughtheyears?page=8
http://www.spokeo.com/Phil+Jackson+1/Oct+30+2006+Jerry+Buss+Hollywood+Walk+Of+Fame+Ceremony

domingo, 17 de febrero de 2013

Michael Jordan: 50 años del mito

Es imposible escribir algo de Michael Jordan que no se haya dicho, escrito, oído, visto o comentado en cualquier rincón de este planeta. A nadie se le va a descubrir el que posiblemente sea el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos. Y digo posiblemente, porque flotan como una nebulosa dos grandes nombres que también hicieron historia, y muy bella: Magic Johnson y Wilt Chamberlain. Con el primero, el apodo lo define perfectamente. La pureza de la magia al 100%. Al segundo le mataron dos cosas para ser candidato a ello: la ambición y la época. Hay quien piensa que Wilt Chamberlain es el mejor de la historia. Y tiene todo el derecho. Modestamente, y como tampoco voy a descubrir nada nuevo, este es mi pequeño recuerdo y  homenaje a los 50 años de vida del mito del baloncesto mundial. Lo más trascendental del su Majestad. Medio siglo de vida para el gran Michael Jordan.

Para algunos, el mito fue descubierto allá por 1997, cuando la pasión por la NBA y la difusión mediática se fusionaron. Un chico de la generación de 1989 que descubrió poco a poco que había baloncesto al otro lado del charco. Y vaya que si había. Y que allí jugaba un tal Michael Jordan en los Chicago Bulls, y que lo primero que piensas es que el uniforme es muy bonito y que está un pabellón llamado United Center lleno, abarrotado. Justo a partir de ahí para algún seguidor ferviente de la NBA comenzaba el mito en directo. La misma temporada en la que se conjuntó, estadísticamente, el equipo con mejor balance en la historia. Y, a partir de ahí, progresivamente se descubre el mundo de MJ.

A partir de ahí, todo tipo de documentos están a la entera disposición para completar su legado. No sería acertado componer un perfil biográfico repasando su extensa carrera. Aunque sea medio siglo de vida, es muy complicado escribir de la carrera de Jordan y no pensar que te has quedado corto. Podríamos hablar de que Kobe Bryant es lo más parecido a él; que Jordan será único y no tendrá sucesor o que es un pésimo gestor deportivo. Y cualquier tema que surjan en todo el mundo. Pero creo que hoy no toca eso.

Por eso, hoy solamente voy a limitarme a darle las gracias por descubrirme que el baloncesto es un ser querido. Querido baloncesto. Qué dos palabras tan significativas. Todavía se me humedecen los ojos y se me erizan los pelos. El jugador más grande de la historia dedicó, a los 28 años, una carta en su retirada (aunque no sería la definitiva) del baloncesto. Como si se tratase de su gran pareja sentimental. De su amor platónico. De su idilio perfecto. No hay mayor muestra de pasión posible. Se acordó de su carrera, sus padres, sus compañeros, allegados y fans. De los momentos duros y tensos, de los bellos y emotivos. E incluso tuvo tiempo para dedicar unas palabras a su cameo en Space Jam. No podía ser de otra manera. Aquel que será por los siglos de los siglos referencia en el mundo del baloncesto dijo adiós y no de cualquier manera. 

He tenido la suerte de que me enseñaran que cuando algo pueda hablar por sí solo es mejor no decir nada. Por eso creo que mis mejores respetos y homenajes es recuperar las palabras más grandes que pudo decir Air. Y si se trata de que lo dijo el mito, más todavía. Ésta fue la carta de Michael Jordan al baloncesto en su despedida. 

Felices 50, Michael

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Querido baloncesto,


Han pasado casi 28 años desde el primer día que te conocí. 28 años desde el primer día que te vi detrás de nuestro garaje. 28 años desde que nos presentaron mis padres.

Si entonces alguien me hubiera dicho en lo que nos convertiríamos el uno para el otro, seguro que no le hubiera creído. Luego empecé a verte alrededor de mi barrio y en la televisión. Solía verte en los playground. Pero cuando mi hermano mayor empezó a prestarte más atención, comencé a preguntarme si eras algo diferente.

Cuánto más te conocía, más me gustabas. Pero como una broma del destino, cuando finalmente me empecé a interesar por ti de forma real, cuando me sentí preparado para tomarte en serio, me abandonaste en el instituto. Me dijiste que no era suficientemente bueno.

Aquello me dolió y me hundió. Creo que incluso lloré.

Pero sentía un amor por ti mayor que nunca. Entrené. Trabajé en mi juego sin descanso. Pase. Regate. Tiro. Visión. Corrí. Fortalecí mi físico. Levanté pesas. Te estudié. Empecé a enamorarme de ti y tú te diste cuenta. Al menos eso es lo que decía mi entrenador Dean Smith.

En ese momento no sabía exactamente qué es lo que ocurría. Pero ahora lo sé. Dean Smith me estaba enseñando a amarte, a escucharte, a entenderte, a respetarte y a apreciarte. Y entonces, ocurrió. Esa noche, en el Louisiana Superdome, en el último segundo de la final por el titulo ante Georgetown, me encontré en un rincón y bailamos.

Desde entonces, has sido mucho más que un balón para mí. Mucho más que una pista. Mucho más que un aro. Mucho más que un par de zapatillas. Mucho más que un partido.

En cierta forma, has sido mi vida. Mi pasión. Mi motivación. Mi inspiración.

Tú eres mi mejor seguidor y mi más duro crítico. Tú eres mi amigo más querido y mi más fuerte aliado. Tú eres mi profesor más retador y mi mejor estudiante. Tú eres mi más fiel compañero y mi más fiero competidor. Tú eres mi pasaporte alrededor del mundo y mi llave dentro del corazón de millones de fans.

Han cambiado muchas cosas desde que nos conocimos por primera vez pero, en cierta forma, tengo que agradecerte mucho. Así que si no lo has oído antes, deja que lo haga ahora para que todo el mundo pueda escucharlo. Gracias. Gracias, Baloncesto, Gracias por todo.

Gracias por todos los jugadores que llegaron antes de mí. Gracia por todos lo jugadores contra los que luché. Gracias por el campeonato y por los anillos. Gracias por los All-Star Games y los Playoffs. Gracias por los últimos tiros, los tiros sobre la bocina ganando partidos, las victorias y las derrotas. Gracias por lograr que me ganara la vida. Gracias por el número 23. Gracias por North Carolina y por Chicago. Gracias por el apodo de Air. Gracias por los movimientos en el aire y mi capacidad para volar. Gracias por el concurso de Mates. Gracias por el deseo y la motivación, el corazón y el alma, el orgullo y el coraje. Gracias por el espíritu competitivo y la competición. Gracias por los fallos y los aciertos, por las bendiciones y los aplausos. Gracias por el triángulo. Gracias por el béisbol y los Barons. Gracias por perdonarme. Gracias por los asistentes, los trainers y los médicos. Gracias por los locutores, los árbitros, los periodistas, los reporteros, la televisión y la radio. Gracias por los Pistons y los Lakers, los Cavs y los Knicks, los Sixers y los Celtics. Gracias por Phoenix, Pórtland, Seattle y Utah. Gracias por los Wizards. Gracias por los que creyeron en mí y por los que dudaron de mí. Gracias por el entrenador Smith, el entrenador Loughery, el entrenador Albeck, el entrenador Collins y el entrenador Jackson. Gracias por la educación y la experiencia. Gracias por enseñarme este deporte desde cerca, desde arriba, desde abajo, desde lejos y desde dentro. Gracias por cada seguidor que alguna vez haya gritado mi nombre, que alguna vez me ha aplaudido a mí o a alguno de mis compañeros, que me ha dado la mano o que me ha animado. Gracias por todo lo que has dado a mi familia. Gracias por la luna y las estrellas y por último, gracias por Bugs y Marte.


Sé que no soy el único que te ama. Sé que hubo muchos que te amaron antes que yo y que habrá muchos que lo hagan después de mí. Pero también sé que lo nuestro ha sido único. Ha sido especial. Así que aunque sé que nuestra relación seguirá cambiando, como cualquier otra relación, hay algo que es seguro.

Te amo baloncesto. Amo todo lo que hemos vivido el uno para el otro. Mis días como jugador de la NBA se han acabado definitivamente, pero nuestra relación nunca terminará

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Fotografía:http://casasdefamosos.es/la-casa-de-michael-jordan.html http://claretianos100x100.blogspot.com.es/2009/11/biografia-de-michael-jordan.html


lunes, 11 de febrero de 2013

Len Bias y su tragedia NBA

"Seguramente no me daré cuenta hasta dentro de 10 años cuando sea mayor, vea jugar a alguien y pueda decir: vaya, yo solía hacer eso, y lo hacía mejor. Mucha gente me dice: ¿Cómo lo haces? Y yo no creo que sea para tanto. Para mí no es nada"

Leonard Kevin Bias sabía que era bueno. Muy bueno. Prácticamente único. Y eso es lo que quería mostrar al mundo y a la NBA. Acababa de ser seleccionado por Boston Celtics como número 2 del draft en 1986. Maryland era testigo de uno de los mejores jugadores universitarios que ha conocido el baloncesto. Alero de 2.03, con un don extraordinario, un talento sobrenatural. Dotes físicas, capacidades técnicas y pasión baloncestística extraordinaria. Pero sobre todo tenía proyección para el que pudo haber sido uno de los mejores jugadores en la historia de la NBA... hasta que la mayor de las desgracias cambió el rumbo de los acontecimientos en esta historia.

Len Bias era un jugador completo, capaz de hacer de todo y todo bien. Salvando las distancias, si es que las pudiera haber habido, lo que hoy conocemos por LeBron James. Sí, Boston Celtics por aquel entonces pudo tener a su LeBron James. Un alero alto, fuerte, con capacidad de salto, con mucha garra, con un tiro en suspensión casi perfecto (una mecánica infalible), con muchísima calidad y talento, con ganas de comerse el mundo, de demostrar al público que había nacido para el baloncesto y con toda la ilusión por delante de un novato con los pies en la Tierra que sabe que puede hacer algo grande en la mejor liga de baloncesto del mundo.

Con este panorama, entretanto, el ilustre Michael Jordan solamente llevaba 2 años jugando en la liga al servicio de los Chicago Bulls. La NBA iba a recibir al años siguiente a un rookie con proyecto de leyenda.

"En mis más de 20 años como entrenador en Duke, solo he visto a dos jugadores que de verdad me hayan impresionado: Michael Jordan y Len Bias".

Mike Krzyzewski, el actual entrenador de la selección estadounidense, hizo este comentario tan tajante como acertado. Y si Nike le había ofrecido un contratazo a Michael Jordan, Reebok había hecho lo propio con Len Bias. 

El joven jugador estaba siguiendo todos los pasos necesarios para ser uno de los reyes de la NBA. Pasado extraordinario, futuro prometedor, alabanzas de todos los lados ("Eres el amo, Lenny, el amo") y un archienemigo para forjar un duelo de leyenda (que ya vivieron en la Universidad: North Carolina Vs Maryland) para los años 90: Michael Jordan contra Len Bias. Chicago Bulls contra Boston Celtics.

Evidentemente, al que no se le escapó el chico (y es que nunca se le escapaba nada) era al mítico Red Auerbach. Si algo había tenido Auerbach a lo largo de toda su carrera (a parte de carisma, carácter, buen gestor y 9 anillos con los Celtics como entrenador) era muy buenos consejeros. Para todo. Los tuvo con Bill Russell, uno de los pívots más fundamentales en la historia. Los tuvo con Larry Bird en 1978 para hacerse de oro con uno de los 5 mejores alas de toda la historia. Y los había tenido con Len Bias. 

- "Créeme, Red. Es justo lo que necesitas"
- "¿Estás seguro?"
- "No. Es más de lo que necesitas"

Red lo había seguido durante tres años para agenciárselo a sus Celtics. Unos Celtics al que solo les hacía falta una última piedra para construir su futuro en la década de los 90. Y lo habían encontrado con un jugador que iba a alternar y dar descanso a Larry Bird y Kevin McHale alternando posiciones. Una nuevo diamante en bruto iba a llegar. En el campus de Marshfield dio toda una exhibición que no pasó desapercibida a nadie. El general manager por aquel entonces de los Boston Celtics, Jan Volk, y su ojeador principal Ed Badger, cerraron las libretas y las dejaron a un lado. "Te lo dije. Es nuestro hombre". Efectivamente lo era. Auerbach sabía de su importancia y se lo trasladó rápido tanto a los padres como al chico.

- "Si te esperas al año que viene y te gradúas, jugarás con nosotros. Jugarás en los Celtics"
- "Hijo mio, está claro que te quieren. No le des más vueltas, simplemente te necesitan"

Y efectivamente. En 1986 la historia de los Boston Celtics en particular y de la NBA en general parecía ganar en ilusión y en un brillante futuro.

- "Con el número 2, Boston Celtics eligen en el draft de la NBA a... Len Bias"

Los orgullosos verdes ya tenían a su prometedora estrella. Incluso el mismísimo Larry Bird se comprometió a dedicar parte de su tiempo en verano con el nuevo talento adquirido. La NBA había logrado conjuntar en la mejor liga de baloncesto futuros enfrentamientos entre 2 jugadores jóvenes y con muchísima clase, llamados a ser grandes genios. En los años 90 los Bulls de Jordan y los Celtics de Bias iban a tener algo que decir.


Por el día el comienzo del éxito... y 2 noches después el final de la tragedia


El 17 de junio de 1986 ya se había convertido en especial. Tras posar junto con la gorra de su nuevo equipo y desplegar una sonrisa, comenzaron a sucederse todos los momentos mediáticos que iba a vivir a lo largo de su etapa en la liga. Firma de su nuevo contrato con la franquicia, contrato de un millón de dólares con Reebok, sesión de fotos durante largas horas, atención a los medios, preguntas incómodas y no tan incómodas (aunque se sintió permanentemente incómodo). 

Sus amigos le envidiaban, los periodistas se frotaban las manos, sus allegados estaban felices... pero él se encontraba extraño. Sentía una mezcla de felicidad por alcanzar el sueño pero de agobio por todo lo que en apenas 2 días había vivido. Extraño, realmente, durante los dos días: desde su selección hasta la noche de la tragedia (una noche que describe a la perfección con pelos y señales Gonzalo Vázquez).

El último día fue también la gota que colmó el vaso para él. Estuvo con sus padres, charlando de lo agobiado que estaba y de lo agotador que le estaba resultando todo. Su padre le dijo que se fuera acostumbrando. Quizá ese último consejo paterno fuera el peor que se le pudo dar. Su padre se despidió de él con un "Descansa hijo, tienes que estar agotado", pero los planes de Bias eran disfrutar a tope la noche y la madrugada.

Fue a su residencia habitual, recogió en coche a su mejor amigo Brian Tribble y compraron cerveza para amenizar su última noche de "libertad". Se dirigieron a la famosa habitación 1103 del Washington Hall junto con Long y Gregg, dos compañeros de Universidad. Juntos recordaronn felizmente sus inicios mientras lo acompañaban con sueños futuros: ¿Cuántos anillos ganaría Bias? ¿Quién podría superar su gran temporada en la liga universitaria?. Entre risas y cerveza, la noche iba cayendo, pero cuanto más avanzaba la noche más cerca estaba el final. Fue entonces cuando Tribble sacó de su diminuta bolsa unas pequeñas piedras de cocaína con una pureza del 98%. 

Es cierto que Bias y Tribble no eran consumidores habituales. Bias no renunciaba a la droga, pero solo en momentos puntuales de fiesta. Jamás tuvo un exceso... aunque los dos días de infarto para él que pasó entre tanto foco mediático le hicieron olvidarse de ser comedido. Tribble comenzó a esnifar y a ofrecérselo a Bias. Cuando se quedaron finalmente solos en la habitación, cada vez hubo menos risa y más tristeza. Bias parecía despreocupado, dejando caer sobre la cerveza dos pequeñas piedras de coca. Y también esnifó, por supuesto. De manera desmesurada. Una y otra vez.

-"¡Eh, tío! vale, ¿no? Acabas de...
-"¡Déjame en paz, puedo con todo! ¡Soy un caballo!"

Cuando llegaron las 6 de la mañana, Len Bias estaba en un estado físico deplorable... hasta que totalmente zombie se sentó en el sofá y cayó en la cama. Empezaron las convulsiones y los ataques. Sus tres amigos poco pudieron hacer. Tribble llamó por teléfono.

-Hospital Leland, buenas noches.
-¡Que venga una ambulancia!
-¿A qué lugar?
-Es la 1103 del Washington Hall. ¡Es una emergencia! ¡Es Len Bias... que ha ido a Boston... y necesita ser atendido!
-¿De qué está usted hablando?
-Estoy diciendo que alguien necesita ayuda... ¡Len Bias necesita ayuda!
-De acuerdo, no hay problema con su nombre. ¿Qué es lo que ocurre?
-No... no respira bien.


[...]

-¡Por favor, vengan rápido! ¡No es una broma!
-De acuerdo, Washington Hall, apartamento número 1103.
-¡Sí! ¡Le están haciendo el boca a boca! ¡Escuche! ¿No lo oye? ¡Es Len Bias! ¡Tienen que hacer que viva! ¡No puede morir! ¡En serio, señor! ¡Vengan rápido, por favor!


A las 6:36 del 19 de junio de 1986 Len Bias dejó de respirar haciendo inútil cualquier esfuerzo médico. A las 8:55 doctores y familia confirmaron su muerte por una sobredosis de cocaína que interrumpió la actividad cerebral que controlaba su corazón. Le siguieron los continuos ataques y el posterior paro cardíaco.


El legado de Len Bias


Pese a no conseguir disputar, como es evidente, ni un minuto en la NBA, Len Bias ha dejado un legado con más tintes épicos que otra cosa. Aún así, merece ser reseñable. Quizá sea el jugador que más huella ha dejado sin llegar a jugar.

Bias era apodado "Horse" (caballo) porque decían de él que podía con todo lo que le venía. De hecho, él mismo lo sabía y se consideraba una especie de superhombre (hasta el punto de consumir droga de manera abusiva e inconsciente sin ningún temor). Pero solamente hubo una cosa con la que Len nunca pudo como ya se ha dicho: la presión mediática.

"Tienes que vivir cada situación intensamente, como si fuera la última de tu vida"

Len Bias llevó al máximo su afirmación. Para jugar al baloncesto, para afrontar la vida... y también para divertirse. Fue disfrutando al máximo todo lo que le iba llegando. Disfrutó, de manera inconsciente y desmedida, incluso hasta en los últimos minutos de la última noche de libertad antes de empezar a entrenarse en una franquicia de leyenda. Tuvo la posibilidad de cambiar el rumbo de la historia en la NBA.

Los Boston Celtics confiaban en él a ciegas. Red Auerbach pronosticaba un futuro de oro: "Es un gran deportista. Le he visto jugar muchas veces. Le he visto entrenar. Tiene los mejores hábitos que uno puede desear. Es un chico ideal. ¿Has oído alguna vez la expresión 'seguro de vida'? Pues Len es nuestro mejor seguro de vida". Posterior y desgraciadamente, el propio Auerbach reconoció que su muerte fue el mayor impacto en Boston desde el asesinato de Kennedy. Len estaba predestinado a convertirse en un Bill Russell, en un Larry Bird, en un Paul Pierce. KC Jones dijo de él que "construiría un equipo en torno a su figura porque era absolutamente imparable". No le faltaron ídolos de gran escala ni metas. Lo que le faltó fue, en el momento cumbre, tener las ideas claras.

Pero si de algo sirvió la muerte de Bias, fue que muchos jóvenes, que por aquel entonces desconocían los efectos tan devastadores de la droga, consiguieron concienciarse de la situación. Las drogas son peligrosas y pueden llegar a truncar una carrera predestinada solo a los más grandes. Además, hubo un detalle tras su muerte que reflejaba la conexión temporal entre Jordan y Bias, y no precisamente en los Bulls y los Celtics. Al poco rato de morir, la familia Bias recibieron las primeras flores de condolencia... y esas flores fueron las de Michael Jordan.

Como todo deporte de ficción, se pueden hacer muchas especulaciones, equivocadas o no. Igual pudo ser uno de tantos talentos que juegan en la NBA y se quedan a medio camino de ser estrellas. Lo único seguro es que tuvo ante sí un momento de plenitud... de poder tener todo lo que había soñado, y demostrarle al mundo su grandeza. Pasó de aspirar a entrar en el cielo a caerse a los infiernos antes de tiempo. De poder ser una de las grandes estrellas de la liga a no disputar, desgraciadamente, ni un solo minuto. En definitiva... Len Bias fue una de la mayores tragedias de la NBA. La historia de su tragedia... La historia del jugador que tristemente no fue... pero de lo increíblemente que pudo haber sido.

"Creo que realmente he sido bendecido por el Señor. Y le doy las gracias por todo el talento que me ha dado"

D.E.P. Len Bias (18 Noviembre 1963 - 19 Junio 1986)






Fuentes:
*RECOMENDACIÓN LECTORA: La última noche por Gonzalo Vázquez
*RECOMENDACIÓN AUDIOVISUAL: La tragedia de Len Bias
http://www.libertaddigital.com/deportes/2011-12-24/len-bias-la-noche-mas-tragica-de-la-historia-de-la-nba-1276445224/
http://www.marca.com/2011/06/19/baloncesto/nba/1308465065.html?a=PRO7c64385fc3017c7a6ceb84a6548eee32&t=1360581064
Fotografías: http://sportsinvasion.net/2012/08/30-days-of-30-for-30-without-bias/
http://www.libertaddigital.com/c.php?op=ampliar&id=1276445224
http://hiphopwired.com/2012/06/22/len-bias-reggie-lewis-the-greatest-nba-superstar-duo-that-never-happened/ http://www.nytimes.com/imagepages/2009/09/30/arts/04lidz2.ready.html http://sports.espn.go.com/espn/page2/story?page=jones/060619