martes, 5 de febrero de 2013

El doble filo del jugador franquicia

Ya sabemos todos lo importante que es en la NBA que un equipo cuente con el llamado "jugador franquicia". Aquel en torno al cual puedas construir un equipo, ese jugador deseado por muchos General Manager, con talento, con capacidad de liderazgo, joven normalmente y que posee las cualidades necesarias para asociarle con la estrella del equipo. Sin embargo hay ocasiones en las que disponer de un jugador franquicia puede jugar malas pasadas. O porque se abusa de él y si se lesiona el equipo se resiente en la inmensidad, o porque al estar construido todo en torno a ese jugador, no pueden experimentar filosofías de juego diferentes y que, en ciertas ocasiones, resultarían provechosas. Muy bueno por su importancia, pero a veces negativo por su falta. Es el doble filo del jugador franquicia.

Si hablamos del apartado de bases, hay una gran variedad en cuanto a resultados. En primer lugar, el de un equipo que, sin él, no tienen rumbo alguno: Los Ángeles Clipeprs y Chris Paul. Evidentemente no representa ningún problema que el de Wake Forest esté en cualquier equipo... pero si verdaderamente está jugando sobre el parquet. El inconveniente llega cuando se lesiona, como le está pasando actualmente a los Clippers. Los de Del Negro han perdido 7 de los últimos 10 partidos, y además 3 de ellos de forma consecutiva. En cuanto a rachas en este momento, es el tercer peor equipo de la Conferencia Oeste. Quién se lo iba a decir después del brillante comienzo. Por todos es sabido que Paul es el auténtico motor del equipo, playmaker y líder, capaz de hacer las labores más necesarias en un equipo que como es lógico necesita de un director de juego. Antes de la llegada del base a los Clippers, la franquicia no tenía grandes opciones de aspirar a casi nada, entre otras cosas porque Blake Griffin no era el jugador que es (un Griffin que había logrado jugar 197 partidos seguidos desde que su fatídica lesión en el 2009). Clippers había conseguido cuadrar un equipo muy decente para estar arriba y toser a los más grandes, por lo que sí que me ha sorprendido su declive pese a contar con la baja de uno de los mejores bases de la NBA.

Otro caso de menor actualidad pero no menor trascendencia es el de Boston Celtics y Rajon Rondo. Pero lo curioso en esta ocasión es que la mítica franquicia está obteniendo mejores resultados sin él. Estamos hablando del presumible foco, alma y futuro de los Celtics con nombre y apellido. Un equipo que ha girado, poco a poco, en función de su playmaker titular si exceptuamos a uno de los hombres que serán leyenda en la franquicia como Paul Pierce. Sin embargo, la conclusión desde que no está Rondo, de momento, es bien distinta. Los de Doc Rivers han conseguido ganar todo lo que han jugado desde que perdieran a su base titular. 4 victorias conseguidas de manera distinta y ante rivales de distinta entidad: Miami Heat, Sacramento Kings, Orlando Magic y la última precisamente ante Los Ángeles Clippers. Que no se me malinterprete, no digo que Rajon Rondo no sea un superclase (faltaría más). Lo que sí que parece es que Boston Celtics apela a ese carácter intrínseco de "orgullo verde" para ganar cuando Rondo no está en pista. Y también parece que hacen una labor más conjunta, pese a que Rondo, pese a que Rondo promedia 11 asistencias por partido. Puede sonar raro, pero la autogestión en la pista (Lee-Bradley-Pierce), la inteligencia de Doc Rivers desde el banco y ese extraordinario orgullo que llevan tan profundo los Celtics, pueden hacer que la baja de Rondo no se note tanto. Es el caso del jugador franquicia que con él rinden de una forma, y sin él, de momento, rinden de otra. No pueden decir lo mismo los Clippers.

El tercer caso, que ya coleaba tiempo atrás, es el de Derrick Rose. Chicago Bulls ha tenido que aprender, a la fuerza, a vivir sin su principal estrella. Y, como era de esperar, seguramente les iría mucho mejor con su estrella. Sería muy injusto establecer comparaciones con la actualidad, pero el último recuerdo que tenemos de Rose (aparte del de la fatídica lesión) es que, con él, Chicago Bulls despegaban como un cohete, llegando a ser el equipo con mejor balance la pasada campaña en Regular Season. Rose siempre ha sido un motor fundamental para los de Tom Thibodeau. Lógicamente, Chicago Bulls no tiene mal roster y puede salir a flote fácilmente, sobre todo si está en la "débil" Conferencia Este. Gracias, en parte, a su juego interior con Boozer y Noah, los de la ciudad del viento han sobrevivido a las tempestades que les han llegado. 29 victorias y 19 derrotas sin llegar a hacer un gran juego vistoso. Como es de esperar, a la vuelta de Derrick Rose, además de anotación, les esperará mayores apoyos a la hora de organizar el juego.

Quiero incluir un cuarto caso de base cuando hablamos del binomio ausencia/presencia de jugador franquicia en un equipo (y además que se haya podido comprobar). Estoy pensando en los Golden State Warriors de Stephen Curry. Los de Mark Jackson han demostrado ser un equipo sólido y equilibrado, con recursos y con grandes posibilidades de mezclar las piezas si las lesiones se lo permiten. Es evidente la importancia que tiene el playmaker de la franquicia californiana tanto para la anotación como para la organización del juego. Sin embargo, grracias entre otros a un superlativo Klay Thompson han conseguido remar con buenas maneras en 2 partidos que se antojaban complicados. El primero fue ante Cleveland Cavaliers y lograron ganar plagados de bajas (sin Barnes, sin Bogut y sin Curry, evidentemente). El segundo ante los Dallas Mavericks siguió una tónica muy parecida. Consiguieron que no se notara que faltaba su estrella en dos partidos más o menos complicados. Tienen la gran ventaja de sobreponerse más alla de la figura de un jugador.

Pero si decíamos que Clippers pierde mucho gas sin Paul, los Celtics se acomodan sin Rondo, los Bulls lo harían mejor con Rose y los Warriors están bien engrasados con o sin Curry; también se abre un apartado (lejos de los directores de juego) en los que jugadores franquicias actúan positiva o negativamente sobre un equipo. Hay dos casos que vienen a la mente nada más hablar de "jugador franquicia que actúa negativamente sobre un equipo". No siempre, pero en ocasiones sí. Aunque se podría hablar de ellos de manera conjunta, tanto por su incidencia con su traspaso como por su posición, hay varios factores a destacar por separado, por lo que será mejor un análisis individual de cada uno. Sí, hablamos del binomio Dwight Howard y Andrew Bynum. 

Los Ángeles Lakers tienen la desgracia de haber caído en un futuro incierto, precisamente, por apostar al por mayor por una de las grandes estrellas de la liga. Dwight Howard empezó mal su fichaje con los Lakers precisamente por estar lesionado. Hasta ese momento, nadie tiene culpa. Más culpa tendría si se dedicase a jugar a los bolos en ese estado. El caso es que, bastante ilusionado, quiso jugar pronto con su equipo, un franquicia construida a golpe de talonario que aspira a ser la más absoluta ganadora. Un contrato de poco más de 19 millones por el único año firmado. Sin embargo, a cualquier aficionado Laker que se le pregunte, la palabra para definir hasta ahora mejor a Dwight Howard sea la de decepción. Claro que ha conseguido cuajar partidos buenos estadísticamente hablando con por ejemplo 14 puntos y 26 rebotes o 28 puntos y 20 rebotes. El problema es que la mayoría de partidos debería desprender esa estadística, con más rebotes defensivos incluso y con mayor acierto en el aro, tanto en TC como en tiros libres. Los tiros libres representan una de las mayores piedras en estos Lakers en general, y en Howard en particular con un paupérimo 49%. Resulta curioso este dato, porque recientemente Howard ha señalado que en su etapa de High School alcanzó el 90% desde la 4'60. No hace falta más que ver sus estadísticas progresivas para darse cuenta de que, como muchas otros jugadores, se olvidan de facetas importantes en el juego al no necesitarlas vitalmente para sobrevivir en la liga. Blake Griffin mejoró su tiro al ver que solamente con vivir del mate no era suficiente. Howard, desde ese 90%, cuando llegó a la liga anotaba casi el 70% de los tiros libres... hasta hoy, con el 49%. Una regresión, seguramente por no practicarlo como debería como factor determinante. El caso es que entre los tiros libres, las lesiones (ahora del hombro), las continuas quejas durante la temporada (todo fueron risas hasta que empezaron a perder escandalosamente y de manera bochornosa), las continuas rectificaciones (palabras que dijo en caliente y que pidió perdón posteriormente) y su ya sabido carácter (la escenita con Van Gundy en los Magic) hacen que sea una piedra de futuro bastante irregular en el equipo de los Buss. Un center muy válido pero que ha fallado en muchísimos intangibles como la lucha por el rebote, la autocrítica, la mejora y la exigencia en uno mismo. Un jugador franquicia con muchas dudas... que al menos demuestra cierto gusto por jugar al baloncesto.

Un gusto que se ha puesto en entredicho muchas veces al hablar de Andrew Bynum. Los Philadephia 76ers actualmente pagan algo más de 16 millones a su supuesto jugador franquicia. Un center que todavía no ha podido hacer acto de presencia con las zapas calzadas para demostrar lo que puede ofrecer. El motivo de no poder esperar tan deprisa grandes cosas fue parecido al de Howard: una lesión. Sin embargo, a pocas cabezas en su sano juicio con cierta responsabilidad se les ocurriría jugar a los bolos en plena recuperación de alguna parte de su cuerpo, sobre todo del tren inferior y siendo tan alto y corpulento. Pese a hacer su mejor campaña en la NBA el año pasado, con anotación, puntos e incidencia en el juego, desde que los Sixers lo ficharon no ha podido/querido sentar la cabeza. Un jugador franquicia, tildado así por importancia en su fichaje como por su contrato, que representa, de momento, la plenitud de un mero juguete roto.

Puede sonar sangrante si hablamos ahora del último interior que tenía guardado, pero me sirve para cerrar el apartado de lesiones y para volver a encumbrar a una joya de la historia de la NBA. Los San Antonio Spurs, y así creo que lo reflejarán los anales de esta liga, cuentan con un jugador impecable e intachable en absolutamente todo. Tim Duncan, pese a su última lesión ante los Wizards, es el modelo de jugador franquicia. Hace jugar, no amasa bola, respetuoso, bueno, con clase, de los mejores fundamentos sobre la cancha... Ya encumbré un día a ese nadador de Islas Vírgenes como para seguir por aquí. Pero Duncan, desde el anillo en 1999, ha sido un one club men que ha demostrado compromiso, fidelidad, calidad y apoyo incondicional al equipo incluso cuando él no juega con una ética de trabajo impecable, la misma con la que se inició en Wake Forest. Y todo esto por el módico precio máximo de 22 millones en la temporada 2009/2010. Cuando ahora vive su segunda juventud, tiene un contrato de algo más de 9 millones. Pide y da sabiendo hasta donde puede llegar. Una maravilla de jugador y compañero al servicio de uno de los mejores entrenadores que la NBA podrá presumir de tener (junto a los Auerbach, Sloan, Jackson, Riley, Nelson): Gregg Popovich. Como para decirle a Gregg que su equipo se resiente si le falta un jugador (aunque sea uno de los mejores 4 en toda la historia).

Esto podría ser un resumen para cuando faltan jugadores franquicia que han tenido lesiones y sus equipos se han podido ver influidos en mayor o menor medida. El último breve apartado está dedicado a esos que aunque no falten son las actuales estrellas del top 5.

LeBron James, quién consiguió ayer un descomunal 92,8% de acierto en tiros, es el líder indiscutible de Miami Heat. Un líder y jugador franquicia que cabe preguntarse qué sería de Miami sin él. Estamos viendo a la franquicia de Florida pisar el acelerador solamente cuando hace falta (y ya es bastante para ser líderes del Este). La importancia de LeBron está fuera de toda duda. Un jugador franquicia indispensable para su equipo. Si LeBron es fundamental, James Harden es indispensable. En un equipo como Houston Rockets, donde Jeremy Lin no es quien parecía ser, solamente el de Arizona State vislumbra claros en oscuridad. Un escolta que su anotación se antoja crucial para que su equipo gane. Un jugador franquicia en toda regla en el que, sin él, su equipo se resiente hasta límites exagerados.

Y la diferencia de construir un equipo ganador en muchas de sus facetas o no, pasa por la importancia de jugadores como Carmelo Anthony, Kevin Durant y Kobe Bryant. Carmelo Anthony, dado el nivel actual y el nivel de ritmo de los Knicks, podrían pensar en sobrevivir sin su estrella. En el caso de Kevin Durant, es algo menos creíble. Si los Thunder tuvieran que vivir de lo capaz/incapaz que fuera Westbrook para ser una estrella, los de Scott Brooks no estarían arriba en la clasificación. Seguro. La importancia de Kevin Durant en Oklahoma (en comparación con las otras grandes estrellas) quizá sea la más determinante. Y por último, Kobe Bryant. Sea por lo que sea, Kobe tiene que ser fundamental hasta el fin de sus días sobre una pista de baloncesto. Y lo es. Para defender a la estrella rival, para anotar el buzzerbeater, para repartir las 14 asistencias de turno o simplemente para ejercer de auténtico líder.

Como hemos visto, muchas veces hablar del jugador franquicia no supone hacerlo con palabras bonitas y con expresiones endiosadas y pomposas. Existen ocasiones en las que un jugador, por bueno que sea, puede perjudicar a su propio equipo si camina en la dirección equivocada. Algo bello de este deporte es que se gana como equipo. Aquí se hace efectivo el "un jugador gana partidos pero un equipo gana campeonatos". Por suerte, y hasta que se demuestre lo contrario, siempre ha sido y será así. Hasta para la asistencia de Joe Rucklick que dio lugar al punto número 100 de Chamberlain; hasta para los triples con 0,4 segundos de Fisher ante Spurs, hasta para los lanzamientos en la esquina de Robert Horry o hasta para los revulsivos tiros de Toni Kukoc con los Bulls de Jordan. Todos ellos colaboraron para que el jugador franquicia alcanzara la gloria. Por eso mismo, siempre hay que tener en cuenta que en un deporte de equipo como el baloncesto hay que tener cuidado. Alguien que te haga ganar... pero también perder. Es ese doble filo del jugador franquicia.







Fuentes de apoyo: www.nba.com  www.hispanosnba.com  www.ultimatenba.com
Fotografías: http://www.zimbio.com/photos/Rajon+Rondo/Boston+Celtics+v+Los+Angeles+Clippers/cROf13QSlK-
http://www.mundodeportivo.com/20111227/fotos/stephen-curry-supera-a-derrick-rose-foto-tony-avelar-ap_54241672238.html
http://ballerball.com/nba-rivalries-howard-vs-bynum-with-a-dash-of-wwe/
http://www.basketblog.es/top-20-mejores-jugadores-de-la-nba-i/tim-duncan/
http://www.zimbio.com/photos/LeBron+James/James+Harden/Olympics+Day+4+Basketball/TIlkziQyM6u

jueves, 31 de enero de 2013

La justicia histórica de la NBA

Desde que en el nuevo milenio Los Ángeles Lakers estrenasen dinastía, son casi 13 años después los que parece que la franquicia angelina va a tener que labrarse un nuevo futuro. Similar situación vive Boston Celtics. Los dos señores con más anillos de la Tierra viven sus horas más bajas de cara al futuro. Otras se están asentando en la gloria, como Miami Heat y Oklahoma City Thunder. Y, por suerte, hay otras que están avanzando terreno a pasos agigantados para tener un buen futuro. Franquicias como Cleveland Cavaliers, Detroit Pistons, que dándoles unos cuantos años con unas correctas selecciones del draft pueden construir un proyecto ganador. Como se puede apreciar, la NBA es tan bella porque puede hacer justicia al cabo de los años a los equipos. Son los periodos cíclicos de dominio en la NBA y representan la justicia que históricamente hay en la liga.

Empezaré por lo más básico. Las dos franquicias que históricamente han tenido mayor dominio son Boston Celtics y Los Ángeles Lakers. Jugadores que han sido un referente para la historia, generaciones enfrentadas durante años 60 y 80, con Bill Russell y Wilt Chamberlain o Larry Bird y Magic Johnson. Secundarios de gran gloria como Robert Parish, Danny Ainge, Kevin McHale, James Worthy, Jerry West y un larguísimo etc. Pero pese a su dominio histórico, hoy ambas franquicias no pasan por sus mejores momentos. 

Boston Celtics está abocada a la reconstrucción. Tras ganar el anillo en 1986 a Houston, Celtics pasó por un periodo decreciente con muchos baches. Cuentan con un jugador franquicia como es Rajon Rondo que, por desgracia, se pierde lo que queda de temporada. Habrá que ver qué suerte corren con Jared Sullinger. Si las lesiones le dejan, puede ser un acierto. Si los problemas físicos le matan, una cruz orgullosamente llevada y asumida. Kevin Garnett y Paul Pierce han dado, y mucho, a los verdes (concretamente el anillo de 2008 ante los Lakers). Por lo tanto, parece que la franquicia más laureada tendrá que tener paciencia para construir nuevamente un equipo que aspire a lo más alto para el futuro. 

Situación parecida viven Los Ángeles Lakers. Desde que consiguieran el three-peat, allá por el año 2000 con una de las parejas más extraordinarias de la liga (Shaq&Kobe), han tenido más ocasiones que sus archienemigos para repetir gestas. Con los 4 magníficos buscaron una rendición para Payton y Malone con un anillo ante los Pistons, que resultó ser un baño de los de Larry Brown. Tras el gran éxito en 2009 y 2010 con la llegada de Pau Gasol, el futuro de la franquicia se nubla. Porque Kobe no estará eternamente en la NBA y su final se acerca, lo mismo que Steve Nash. Porque Pau Gasol no tiene los mismos réditos que antaño. Porque Howard, el que parecía que iba a ser eje central futuro de los de púrpura y oro, unas veces dice "digo" y otras veces dice "Diego". Un equipo de 100 millónes de dólares este año, que de prolongarse otros 2 años más, tal y como así establecen los contratos de Kobe y Pau, ascendería a un gasto de casi 500 millones de dólares contando con este año y con el impuesto de lujo que tendría que abonar cada año. Una barbaridad. Y la pregunta que más inquieta en esta parte de California es qué sucederá más allá de 2014 cuando Kobe Bryant ya no sea Laker.

En estos periodos cíclicos les ha tocado vivir una situación más agradable a Miami Heat y a Oklahoma City Thunder. Dos de los grandes exponentes de poder en la NBA. Los titanes, los que representaron el cambio de rumbo histórico. Aquellos que dejaron atrás viejas glorias y se situaron como potencias jóvenes y sobradamente preparadas. Curiosamente en el caso de Miami, su Big Three proviene de una hornada de jugadores que conforman uno de los mejores drafts de la historia: el del 2003. LeBron, Wade, Bosh, Carmelo... Ahí les tienen, casi 9 años después con el anillo. El caso de Wade fue especial, y es que contó con uno de los pívot más dominante en la Liga como Shaquille O'Neal para hacerse con el anillo. Actualmente son uno de los equipos más en forma de toda la NBA. 

Si Miami Heat tiene una gran base, Oklahoma City Thunder la tiene mejor. Un equipo reconstruido a base de mucha paciencia y selecciones de draft. Collison llegó en el gran draf del 2003, su mega estrella Kevin Durant en el 2007, aunque curiosamente fue Greg Oden el número 1 seleccionado por Portland. Los Blazers y sus selecciones. Y encima con el draft de 2008 consiguieron a Russell Westbrook y a Serge Ibaka. Una franquicia construida con 2 factores determinantes: paciencia para dejar progresar y no centrarse en el corto plazo y elecciones acertadas en el draft para conformar la plantilla. A día de hoy es así como ha conseguido ser un referente en la NBA. Su mayor virtud fue la espera, la paciencia y las ganas de construir un proyecto con algo más que talonario.

Como no podía ser de otra manera, hay equipos que en todo estos periodos cíclicos han conseguido cierta estabilidad o, al menos, la están buscando. En el Este franquicias como New York Knicks y en el Oeste los casos de Memphis Grizzlies o San Antonio Spurs. Con estilo de juego totalmente diferente pero que consiguen elevarse en la cúspide. Concretamente los Spurs a base de un Big Three (Parker-Duncan-Ginobili) que ha conseguido estirar el chicle en gran medida gracias a Gregg Popovich. Incluso quién iba a decir al "hermano pobre" de los Ángeles que iba a contar con una potente franquicia liderada por Chris Paul.

Como se puede apreciar, la NBA tiene un bonito sistema para equilibrar, a lo largo de su historia a las franquicias de uno u otro modo. Partimos desde el límite salarial pasando por el reparto en el draft. Como todo, se será o no justo en mayor o menor medida, pero se intenta que las franquicias a lo largo de su historia vayan teniendo oportunidades. El caso de los Celtics y los Lakers es, evidentemente, excepcional.
Pero fijémonos para terminar en lo que pueden llegar a conseguir dentro de 5/6 años franquicias como Detroit Pistons, Cleveland Cavaliers o New Orleans Hornets. Las dos primeras, sobre todo, equipos que llegaron a tener un auge brutal. 

En el caso de los Detroit Pistons, los Bad Boys, el punto cúlmen fue ese anillo arrebatado en el Staples a los 4 fantásticos con  Billups-Hamilton-Prince-Sheed-Ben y un banco con, entre otros, McDyess-Delfino. A día de hoy, y tras varios años en el ostracismo, han recobrado importancia para el futuro con el último movimiento en el mercado. Si Joe Dummars es inteligente, a final de temporada se podría plantar con casi 40 millones de dólares libres para reconstruir el equipo. A saber: 10.6 de Calderón si finalmente actúa como agente libre para buscar otro equipo; 5 de Jason Maxiell, 3.5 de Will Bynum y algo más de 11 de Corey Maggette que están en su último año; 6.7 de Tayshaunn Prince junto con los casi 5 de Austin Daye (Qualifying offer) traspasados a Memphis; y entre otras opciones la posibilidad de cortar a Rodney Stuckey con los los 8.5 y amnistiar a Charlie Villanueva con poco más de 8. En definitiva, este verano para Detroit Pistons puede ser clave. Quitan lastre y una gran cantidad de dinero que pueden rentabilizar construyendo equipo en torno a los 3 mejores pilares como son Brandon Knight, Andre Drummond y Greg Monroe. No es de extrañar que en una media de 5 años hablemos de los Detroit Pistons como alternativas en el Este.

Si hablábamos del gran futuro que le puede deparar a Detroit, otra franquicia que está recorriendo muy bien el camino es Cleveland Cavaliers. Parece que fue ayer, en el año 2007, cuando los Cavs de LeBron James se plantaban en la final de la NBA contra los todopoderosos San Antonio Spurs. Mike Brown, que por aquel entonces dirigía a los de Ohio, entrenaba a un equipo con Ilgauskas, Drew Gooden y un débil Anderson Varejao. Los resultados fueron espantosos y el resto es historia. LeBron se dio a la fuga con todo lo que ello conllevó. Hoy casi 5 años más tarde, Cavaliers asoma el hocico con una reconstrucción de manual, al más puro estilo Oklahoma City Thunder. Jugadores de draft, cabeza para elegir y libertad para moverse con los salarios. No hay más que apreciar su quinteto titular para darnos cuenta de lo que hablamos. Base titular indiscutible: Kyrie Irving (segundo año). Futura estrella cúlmen NBA, jugador con un talento innato. Escolta: Dion Waiters (rookie). Anotador, buenas maneras y escudero de lujo de Irving. Alero: Alonzo Gee (tercer año). Aporta defensa y regularidad. Ala pívot: Tristan Thompson (segundo año). Atlético, capacidad de salto para rebotear y machacar, con gran proyección. Pívot: Tyler Zeller (rookie). Poco preparado para la NBA pero con altura y gran margen de mejora. A este plantel, que gusta para un futuro, hay que añadir el banquillo aparecido del cielo de Memphis (Wayne Ellington y Marreese Speights) y al desafortunado Anderson Varejao, en una versión ultra mejorada. Con un poco más de acierto una franquicia para dar relevo en el Este.

Incluso podríamos hablar de New Orleans Hornets, aunque en cualquier caso de mencionarlos en el futuro, lo haríamos ya como Pelicans. Un Anthony Davis sobre el que girará gran parte de proyectos futuros, con una pareja de bases que se tiene que soldar y asentar como son Austin Rivers y Greivis Vasquez (que no cabe duda que potencial hay). Tirando de Eric Gordon como pareja de baile en el exterior, New Orleans tendría ciertas bases sobre las que asentar su futuro (más las respectivas rondas del draft, claro).

Por todo lo visto, es un placer comprobar la cantidad de justicia que hay en la NBA. Medidas tan buenas como el draft (para favorecer a los perdedores del año anterior) o el límite salarial (que el que más dinero tenga sea el que mande) hacen o, al menos, intentan hacer de la NBA una liga disputada y competida. Se equivocará en otros asuntos, como cualquier institución, pero intenta que a nivel deportivo el baloncesto sea justo. Hace que las franquicias de manera cíclica vayan adquiriendo protagonismo. Como el mejor de los mercados, que se regula solo. Esto es la justicia histórica de la NBA.






Fuentes de apoyo: www.nba.com   www.hispanosnba.com
Fotografías: http://www.detroitbadboys.com/2013/1/30/3934138/nba-all-star-rising-stars-challenge-rosters-2013-andre-drummond-brandon-knight   http://www.ohio.com/sports/cavs/cavs-rookie-tyler-zeller-ditches-mask-sets-career-high-in-scoring-in-spot-start-1.359497?ot=akron.PhotoGalleryLayout.ot&s=1.359496
http://jgbasket.net/nba-temporada-20122013-analisis-division-atlantic/boston-celtics-v-new-york-knicks/ http://sullybaseball.blogspot.com.es/2011/06/shaq-and-kobe-ruth-and-gehrig.html  http://www.vistasemanal.com/photos/galleries/2012/jun/22/nba-lebron-miami-heat-win-title/240435/

sábado, 26 de enero de 2013

La injusticia de Stephen Curry

Hace poco que se conocieron los reservas para el All Star de Houston y todavía no he conseguido salir de mi asombro. De entre varios de los olvidados para asistir al evento, hay uno que se lleva la palma. Una decisión aberrante, ridícula, cómica y lamentable. Se supone que a este partido acuden los que más lo merecen y mejor están rindiendo hasta ese punto en la temporada. Pues bien, hay un jugador que cualquiera que siga medianamente la NBA sabe que merece ir, sin ningún tipo de dudas, y no aparece. En efecto, se trata de una tremenda injusticia. La injusticia de que Stephen Curry no sea All Star. Cumple todos los requisitos para estar en febrero en el partido de las estrellas.

En primer lugar, el base de Golden State Warriors está en un estado de forma espectacular. Y no hablo solamente de números, aunque también les gustará a los más puristas. Curry se ha destacado como un gran anotador y a la vez cumpliendo con su misión principal de dirigir al equipo. Es evidente que se trata de un gran jugador, pero es que este año está desarrollando al máximo su maquinaria. Y, por supuesto, llega en un estado de forma brillante a mediados de la temporada. Que no se cuente con él para el All Star por cómo se encuentre es totalmente descartable. A la vista está. Uno de los guards más destacados en la NBA hoy en día. Primer requisito cumplido.

Además, Stephen Curry es uno de los líderes de su equipo. Aquel que mantiene ese equilibrio para que todo vaya bien. Un base que desarrolla perfectamente el papel que tiene encomendado. Un punto de referencia en el equipo de Mark Jackson que encuentra en él el playmaker preferido. Raro es que Stephen Curry haga un partido malo y los Warriors hayan jugado bien. Dentro de que tiene una buena plantilla, el de Davidson es el motor y guía de la franquicia. Por si esto no fuera poco, añadido a su buen estado de forma y a sus grandes números, Stephen Curry ha llevado a su equipo a una dignísima 5ª plaza en la Conferencia Oeste. Un lugar donde los más duros tienen cabida: Memphis, Spurs, Thunder, Lakers, Nuggets, Wolves, Blazers... y ahí están ellos. El segundo requisito, que es que a mitad de temporada esté en un equipo con balance positivo, lo cumple también con creces. No solamente con balance positivo, sino ofreciendo un espectáculo colectivo brutal con un balance de 26 victorias por 16 derrotas. No vale la excusa de que no está en un equipo con buen porcentaje de victorias. Segundo requisito cumplido.

Si hablábamos de espectáculo colectivo, vamos a añadir más motivos para calificar, como poco, de injusticia lo que le ha sucedido a Stephen Curry. Este jugador puede ofrecer un espectáculo individual totalmente necesario en partidos All Star. Muchas de las facetas que se demandan a un jugador de backcourt Stephen Curry las supera con sobresaliente. Triples desde cualquier posición, seguridad en sí mismo, jugadas individuales magistrales, pases brutales a la zona, carreras de atleta y pillería de crack. El nivel de bases en la NBA es espectacular, pero contando con que ya se ha quedado fuera Brandon Jennings, es una patada todavía más dolorosa que un jugador tan espectacular como Stephen Curry se quede fuera. Aunque no sea capaz de machacar como LeBron, puede enganchar una racha de 4 triples seguidos y 25 puntos en un visto y no visto. Espectáculo, desde luego, ofrece. Tercer requisito cumplido.

Y ya por si todo esto no fuera ni medio suficiente, se añaden sus cualidades personales en la pista. Es rápido, atlético, hábil con y sin balón, buena visión, capaz de dar pases magistrales, de anotar cuando hace falta, de penetrar, de tirar y de defender. Vamos, lo que se pide individualmente a un base que sea All Star. Último requisito cumplido. 4/4.

Con este panorama, me parece un insulto que Stephen Curry no vaya a disputar el All Star. En el caso de que hubiera una lesión en el perímetro del Oeste, debe ser el primero al que llamen. Aún así, es tremendamente decepcionante una decisión que se supone está basada en criterios deportivos. El jugador de Golden State Warriors cumple los 4 requisitos principales para asistir. Esta vez si se puede hablar de la injusticia de Stephen Curry.


Fuentes de apoyo: www.nba.com
Fotografías: http://www.marinij.com/warriors/ci_22420324/stephen-curry-leads-golden-state-warriors-past-los http://www.interaksyon.com/interaktv/warriors-sign-stephen-curry-to-44m-extension

lunes, 21 de enero de 2013

D'Antoni es el gran problema

Los Ángeles Lakers están padeciendo actualmente una de las peores rachas que se recuerdan en la franquicia. Su balance, absolutamente nefasto, en los primeros 40 partidos es de 17 victorias y 23 derrotas. Desde la temporada 1977-78 que no se veía tan negativo comienzo en la franquicia californiana. Por aquel entonces, consiguieron llegar a playoff con un balance positivo de 45-37. Curiosamente, pocos años atrás de aquella temporada (en la 1974-75), los Lakers no llegaron ni a los 8 primeros al término de la Regular Season. En el presente, es evidente que los de púrpura y oro tiene un gran problema, más allá de los resultados (malos) y de las sensaciones de juego (aún peores). Mike D'Antoni es el gran problema de estos Lakers.

Para que se entiendan mejor mis razonamientos, voy a hacer un breve repaso de lo más destacable de Mike D'Antoni en la NBA. Cuando estaba dirigiendo a Phoenix Suns, consiguió imponer un estilo de juego (a mi juicio y visto lo visto, el único del que tiene idea... o al menos así lo demuestra) como fue el Run&Gun. Suns era una franquicia que contaba con una pareja sensacional: un MVP reconocido por aquel entonces y un jugador que era un verdadero ciclón. Nash, en estado de gracia en su carrera y el mejor base de la NBA. Stoudamire como un 4 poderoso que conectaba con el guía del equipo. Y a su lado, una ristra de nombres curiosos: Joe Johnson, Shawn Marion, Leandrinho Barbosa, Quentin Richardson, Smush Parker. Todos ellos jugadores rápidos, con un increíble gusto por salir al contraataque y capaz de fundir a triples. Para lo demás, estaba Amare. Era el matrimonio perfecto y D'Antoni fue entrenador del año. Vale, hasta ahí todos de acuerdo. Un entrenador con un equipo a su medida. Lo hizo bien. Muy bien. Tremendamente bien. Hay que reconocérselo y valorarlo, porque era de los equipos que gozaba de mayor espectáculo, efectividad anotadora y belleza baloncestística.

Pero después de su etapa en la franquicia de Arizona, Mike D'Antoni ha demostrado no saber adaptarse a los equipos que dirige (sinónimo de mal entrenador). Empezó con New York Knicks, una franquicia que había reunido a grandes estrellas. J.R Smith, Amare Stoudamire, Baron Davis (aunque estuvo lesionado), Steve Novak (observemos como rinde ahora), Mike Bibby (recuperar a jugadores en decadencia solo lo hacen los entrenadores grandes como Popovich, no él), Jeremy Lin (si nadie le hubiera podido descubrir, mucho menos él). Todo eran malas noticias en el Madison con él al mando. Carmelo Anthony, dentro de la inmensa calidad para anotar que tiene,  de los peores jugadores para que se compenetre en equipo, y lógicamente iba a lo suyo. El resto no se podía unir ni con Loctitte. Llegó Mike Woodson y, no solo cambió el panorama, las sensaciones, el estilo de juego, el aprovechamiento de jugadores y los resultados, sino que encima consiguió extender el contrato y convertirse en un coach de referencia. Mike D'Antoni fracasó estrepitosamente y sin paliativos en su primer gran reto.

Por lo que vemos, hasta ese momento el italoamericano había dado una de cal y una de arena. Llegaba el gran reto ante sí, entrenar a la segunda franquicia más laureada en la NBA y a una de las que más valor e importancia tiene: Los Ángeles Lakers. Y llegó de una manera convulsa y tras sufrir la franquicia angelina una montaña rusa sin precedentes. Es cierto que no llegaba en el mejor momento, ni tenía a todos disponibles por lesiones, ni estaban los ánimos bien y ni había podido hacer pretemporada. Pero es que ahora mismo estamos hablando de casi 40 partidos al frente. 40 partidos en los que ha demostrado no saber ni a qué juega, ni a qué quiere jugar. Se aprecia en materias tan básicas como encajar piezas que todo el mundo encaja o en ser tan cabezota de convertir en invisible lo exageradamente evidente. 

Primero, D'Antoni ha debido de hacer en su infancia pocos puzzles. Tener las piezas de manera tan básica y no tener ni idea de cómo encajarlas  es desesperante. Claro, todos pensamos en la más evidente. Pau Gasol juega continuamente lejos del aro. Porque sí. Porque Mike así lo decide, así lo quiere y (supongo) piensa que es lo mejor. Y entonces llegó Pau y ante esa situación ayer pudo jugar dentro y demostró el rendimiento que puede dar. La cabezonería de D'Antoni le da la razón y los hechos se la quitan. Pau Gasol tiene que jugar dentro incluso cuando Dwight Howard esté en pista. Le puede solucionar la vida dado que Pau es un gran pasador ahí abajo. No renunciar a sus tiros desde 5 metros, pero no jugar sistemáticamente en esa parte de la pista. Entre otras cosas porque facilita la labor rival a la hora de defender. Dos contra uno a Howard y un tiro desde 5 metros complicado, que da tiempo a reponerse. Encima si es Howard el que te la pasa, da todavía más tiempo a recomponerse. 

El segundo punto es la filosofía de juego que D'Antoni quiere desprender. A su llegada a Los Ángeles hablaba de que intentaría plasmar la época del showtime. Porque sí, también. Porque así es como lo tiene pensado y así es como lo va a ejecutar. Pero lo cierto es que el bueno de Mike no tiene a esos jugadores para hacer el tipo de juego que le gustaría. Imagino que a Monty Williams o Dwane Casey les gustaría tener a un jugador como LeBron, pero como no pueden intentan jugar de la manera que más puedan aprovechar sus piezas. Pero no nos engañemos. Esto es consecuencia directa del primer punto. El hecho de que tenga un total desconocimiento por encajar las piezas hace que las emplee mal. Tiene, sobre el papel, a una de las mejores parejas interiores de toda la liga. Pero como Mike quiere hacer otra cosa, tienen que jugar evidentemente los mejores (un equipo de 100 millones de dólares lo marca) pero a lo que Mike quiera. Y eso no es posible. Para eso necesitaría jugadores de mayor físico, más jóvenes y más letales desde la línea de 3. Y eso no lo tiene, aunque le pese. 

Y como no podía ser de otra manera, el tercer punto, motivado por los otros dos como en una cadena, es que no exprime a los jugadores de los que dispone. Resulta increíble e inquietante tener a Pau Gasol y Steve Nash en un equipo y que apenas se vean pick&roll. Parece ridículo que en las rotaciones Kobe y Nash coincidan en el banquillo mucho tiempo. Es hasta extravagante que de los pocos mandatos que dé sea balones a Howard. Y ya. Y ahí se acaba la gracia. Un Howard jugando encima lejos del aro, cuando el mejor rendimiento es cerca, que para eso es pívot, center o como se quiera llamar. Debe ser que D'Antoni confunde las posiciones, porque si no no es entendible. Howard cerca del aro, pegado, tiene físico para saltar y machacar. Si espera que se marque una de fundamentos en el poste va listo. E incluso llegó a condenar al ostracismo a Antawn Jamison sin saber muy bien por qué, cuando puede ser un jugador válido saliendo desde el banco.

Y en la única luz de toda esta oscuridad, que es el descubrimiento de Earl Clark y el buen hacer de Metta World Peace, Mike D'Antoni no ha tenido absolutamente nada que ver. Su misión ha sido la de ser un mero florero. Earl Clark fue descubierto por necesidad, porque las lesiones acuciaban y porque no quedaba otro remedio que ponerlo. Lo de Metta World Peace es indirectamente por el mal hacer de los demás compañeros. Un tío serio para solventar tiros, revolucionar partidos y defender a muerte.

Con todo este panorama es evidente que Mike D'Antoni no ha hecho más que desesperar a los aficionados Lakers que vieron, ilusionados, como un equipo formado a base de talonario aspiraba a llevarse el anillo (y mínimo a Finales de Conferencia). Solamente un tipo como él ha hecho que se pase de una ilusión gigante de campeón a tener la dudosa aspiración de poder entrar en PlayOff. Alguien que hace eso es un grave problema. Más concretamente y ahora más que nunca, Mike D'Antoni es, de momento, el gran problema de Los Ángeles Lakers.






Fuentes de apoyo: http://www.acb.com/redaccion.php?id=90894
Fotografías: http://www.guysnation.com/the-other-man-dantoni-the-lakers-and-a-buss-with-the-wheels-coming-off  http://m.espn.go.com/deportes/nota?storyId=1656593&wjb  http://newyork.cbslocal.com/2012/11/29/report-dantoni-regretted-leaving-suns-to-take-knicks-job/  http://www.ngngsports.com/2012/11/mike-dantoni-regrets-leaving-the-suns-to-take-the-knicks-job.html  http://www.indystar.com/usatoday/article/1699003

viernes, 18 de enero de 2013

Los quintetos del All Star

Se aproxima una de las fechas más especiales todos los años en la NBA: el All Star. Y con ello, también se hace oficial otra de las listas más esperadas por todos los fans: la de los quintetos iniciales para el partido de las estrellas. Esta primera aparición de jugadores, hasta saber a los reservas, suele ser una decisión bastante justa, entre otras cosas porque son los aficionados con sus votos los que deciden quién jugará. Vamos a 
analizar brevemente a los 10 jugadores que formarán de inicio en el All Star Game de Houston.

Como viene siendo habitual, el recuento de votos ha dejado una cosa clara. Kobe Bryant sigue siendo, para la mayoría, el gran favorito para estar en este tipo de eventos. El escolta de Los Ángeles Lakers ha sido el jugador más tenido en cuenta con 1.591.437 votos, seguido de cerca por (como no) LeBron James con 1.583.646 votos. El otro dato a tener en cuenta es que, pese a la mala racha que atraviesan tanto Boston Celtics como Los Ángeles Lakers, aportan el 40% de jugadores titulares para el All Star. Por último, y como no podía ser de otra forma, los 4 fantásticos de la NBA saldrán de inicio en el partido dedicado a ellos, a las estrellas.

Dicho esto, aquí van unos cuantos apuntes de los 10 jugadores iniciales para el All Star.

CONFERENCIA ESTE: Garnett y Anthony se ven las caras de nuevo

Rondo (Celtics), Wade (Heat), James (Heat), Anthony (Knicks), Garnett (Celtics)


Rajon Rondo: El base de los Celtics es el auténtico motor del equipo. Un jugador que promedia doble doble en puntos y en asistencias y que además convierte del pase la mejor virtud y el más bello de los artes. Rápido, eléctrico y con muchísima clase, es uno de los TOP 5 en cuestión de bases en la NBA. Además, es un guard que crea gran admiración entre la afición local y una gran estima con su juego de calidad en toda la liga. Pese a los últimos "encontronazos" que ha tenido entre árbitros y NBA, Rondo sigue siendo un base líder en la Conferencia Este. Mejores jugadas.

Dwyane Wade: Pese a encontrarse en los números más bajos de su carrera desde su temporada rookie, el escolta de los Heat no ha perdido fuelle físico ni talento, justo como hace tiempo criticaba Charles Barkley. Wade está siendo el "secundón" perfecto para que Miami Heat esté liderando la Conferencia Este en la NBA. Además, es un jugador que asegura espectáculo por su técnica, su salto, sus mates o su show. Un indispensable para este All Star. Mejores jugadas.

LeBron James: Absolutamente indiscutible e innegociable. Sería una herejía y el peor insulto al baloncesto si LeBron no se encontrase entre los 5 titulares para el All Star. Segundo en la votación general, James ha ido evolucionando hacia su mejor año y sus mejores momentos en la NBA. Unas estadísticas brutales que reflejan lo tremendamente completo que es. Además, James sigue sumando récords de precocidad. A los ya sabidos en ser, por ejemplo, el jugador más joven en alcanzar un triple doble, más pequeño en promediar más de 30 puntos una temporada o en llegar a los 40 puntos en un partido; hay que añadir que es el jugador con menos edad en alcanzar los 20.000 puntos y las 5.000 asistencias en la historia de la NBA. Sus habilidades son salvajes, sus maneras extraordinarias y sus capacidades sobrenaturales. Logra hacer de todo, superando a todos, siendo imparable sobre la pista, con infinitos recursos y de una manera increíble. Mejores jugadas.

Carmelo Anthony: Ser la estrella de una franquicia ganadora y más si hablamos de la del Madison, debería ser motivo suficiente para ser elegido para el All Star. Más allá de su estrellato, Melo se ha convertido en uno de los anotadores más brutales de los últimos 5 años. Este último está dando recitales, consiguiendo puntos desde cualquier parte de la pista. Actualmente se encuentra en los mejores registros anotadores de su carrera, y no sorprende ver la facilidad que tiene el jugador franquicia de los Knicks para sumar puntos a su casillero. Desde el triple, con un tiro en suspensión o con una jugada habilidosa entrando a canasta. Muchos recursos y muchas canastas en su haber. La anotación como apellido. Mejores jugadas. 

Kevin Garnett: Uno de la Vieja Escuela. Resulta curioso que, pocos días antes del suceso entre él y Melo, se encuentren en un mismo equipo aunque sea para disfrutar de la fiesta del baloncesto. Casos externos aparte, la grandiosidad de Kevin Garnett en la NBA parece no tener fin. A sus 37 años (17 de ellos en la liga), The Mask se ha convertido en un referente interior en su equipo y en un tipo respetable por su juego en toda la NBA. Calidad, técnica y, sobre todo, inteligencia. Un jugador que ha sabido adaptarse a las generaciones del cambio y que, pese a perder físico, ha ganado en tiro y en importancia. Mirando sus estadísticas desprendemos conclusiones erróneas. Observando sus partidos nos damos cuenta de por qué, Kevin Garnett a día de hoy, es un All Star. Veterano sin calidad perdida. Mejores jugadas.


CONFERENCIA OESTE: Dominio prácticamente abrumador de Los Ángeles

Paul (Clippers), Bryant (Lakers), Durant (Thunder), Griffin (Clippers), Howard (Lakers)


Chris Paul: Estamos hablando, posiblemente, del mejor base (entendido como jugador completo) para dirigir una franquicia. Paul tiene la faceta anotadora (puede salirse con una actuación en puntos estelar), la faceta de asistencias (maravillosas, precisas y efectivas), la faceta física (nunca parece cansarse), la faceta defensiva (roba con una facilidad pasmosa) y la faceta técnica (los mejores crossovers de toda la NBA). Indudablemente merece ir al All Star y más si encima se refuerza con las estadísticas que tiene. Un gran jugador para comandar al lejano Oeste. Mejores jugadas. 

Kobe Bryant: "EL" All Star. Un partido de las estrellas sin Kobe Bryant no es un partido de las estrellas. Así de simple y de rotundo. Si en el caso de LeBron hablábamos de que era una herejía para el baloncesto, en el caso de Bryant es que si no estuviera, directamente el partido merecería ser cancelado. La estrella de la NBA por antonomasia desde que Shaquille O'Neal se fuera con su estela, el escolta de los Lakers no ha hecho más que seguir rompiendo registros (sí, él también) a sus 34 años y agrandar su leyenda. Simplemente es el genio, la figura, el crack y la estrella. Con este All Star acumula ya 15 apariciones consecutivas y se convierte en el jugador que más puntos ha anotado en este tipo de partidos con 271. 4 MVP le contemplan, empatado con Bob Petit. Casi nada. Cualquier apunte escrito o audiovisual que se recopile nos da una idea de la enormidad que representa Bryant para el baloncesto. Encima, sigue anotando igual de bien que siempre. Llegar a los 30.000 puntos no lo hace cualquiera. Anotar 81 puntos en un partido, menos aún.  Ni Michael Jordan. Mejores jugadas. 

Kevin Durant: Dejará un legado encomiable en la NBA. Por el momento, "solo se conforma" con ser el líder de una franquicia que aspira al anillo y uno de los 4 mejores jugadores de la NBA. Sus estadísticas le avalan, pero su juego le terminan por confirmar como una de las estrellas de este deporte. Su físico peculiar (anchura de brazos, altura y gran salto, pero delgado) combinado con su mortífero tiro (dificilísimo de taponar) le hacen letal en cualquier parte de la pista. Un asesino desde el triple, un inventor de canastas desde la zona. Tan simple como eso. Mejores jugadas.

Blake Griffin: Un premio para un jugador que ha conseguido mejorarse a sí mismo. Griffin ha evolucionado y ha logrado más maneras de anotar en la pintura que un "vulgar" mate. Por todos es sabido su extraordinario físico, pero si hay algo que le caracteriza este año con respecto a los anteriores es en su mejora de acierto a la hora de realizar tiros desde 4-5 metros o en la consecución de ganchos desde la zona. Pasó a ser un saltarín a un jugador con cierto empaque para atacar el aro. Curiosamente este año es el que menos está anotando, pero es la versión que más gusta a los aficionados. Una evolución que bien merece su premio. Mejores jugadas.

Dwight Howard: El pívot más dominante de la NBA para muchos, el hombre más desesperante para otros. Lo cierto es que en los últimos partidos Howard ha conseguido estabilizarse tras su lesión. Ha empezado a luchar rebotes en ataque, a asegurar más canastas, a moverse para los bloqueos y a usar más la cabeza. No sabemos si es pasajero o será un nuevo comienzo en la época Lakers, pero lo cierto es que es mucho más agradable contemplar a un Dwight nuevo. Ya demostró en Orlando Magic que con sobrada facilidad puede ser un jugador de 20-16 sin despeinarse. De momento es lo que ha promediado en los últimos 2 encuentros con su equipo. Veremos hasta cuánto dura. Mejores jugadas. 





Fuente de apoyo: http://hangtime.blogs.nba.com/2013/01/17/another-classic-lakers-celts-dominate-starting-lineups-for-2013-all-star-game/?ls=iref:nbahpt3a
Fotografías: http://hangtime.blogs.nba.com/2013/01/17/another-classic-lakers-celts-dominate-starting-lineups-for-2013-all-star-game/?ls=iref:nbahpt3a