domingo, 9 de diciembre de 2012

San Antonio Spurs como definición de equipo

Tal y como está ahora mismo la clasificación en el Oeste, hablar de un líder indiscutible a largo plazo es una herejía. Aunque ya mencioné por aquí a los Spurs para hablar de la grandeza de Popovich como entrenador, ahora es obligación hablar de ellos por cómo funcionan en cuanto a equipo de baloncesto. San Antonio es el reflejo de unidad y trabajo grupal. Nadie mejor que el conjunto tejano entiende a la perfección la definición de carburar con una convocatoria en los partidos de 12 jugadores.

Puede que su quintento titular no albergue demasiadas estrellas en comparación con los LeBron, Durant, Kobe o Melo, pero tiene un perfecto equilibrio en su plantilla. En el cinco de inicio, como no podía ser de otra manera, tienen a un claro director de juego y además perforador como Tony Parker. Capaz de entrar hasta la cocina, tirar desde 5 metros o asistir de manera inteligente (y todo eso sin ser un excelso tirador de triples). Para eso ya tienen en el perímetro varios killers, pero de inicio destaca Danny Green. El año pasado su temporada fue abrumadora, destacando solo su "pero" en playoffs, en los que no estuvo al nivel requerido. Capaz de bombardear desde la 7,22 sin piedad ninguna. Perfil de similares características guarda Kawhi Leonard, quizá más completo que Green, con aptitudes muy parecidas que hace que las defensas no den a basto para centrarse en ambos. Por si estos 3 no fuera poco, Dejuan Blair en el interior garantiza defensa y sobriedad. La quinta joya de la corona es Tim Duncan. Altura, calidad, tiro, clase, fundamentos, inteligencia. Uno de los mejores 4 en la historia de la NBA que a sus 36 años parece que no pasa el tiempo por él. Un jugador sublime.

Por si no bastaba con 2 tiradores mortales, un director de juego envidiable y uno de los mejores 4 de la liga, el banquillo tejano no se queda atrás. El sexto hombre por antonomasia, Manu Ginobili, podría ser titular sin ningún problema. Aporta triples, rapidez, muchísima clase y una zurdita de oro. El séptimo en discordia es Boris Diaw. Jugadorazo que suele alternar su titularidad de manera constante. Defensa, triples y una calidad encomiable. Aunque no es fácil suplir a Parker, pero Gary Neal es un buen complemento de anotación al francés y además tremendamente fiable. Stephen Jackson, otro de los viejos rockeros que nunca se ha olvidado de cómo se lanza desde la línea exterior, sabe ya más por diablo (otro más en San Antonio) que por viejo. Por si no había suficientes jugadores capaz de lanzar de tres, Patrick Mills o Matt Bonner se pueden unir a la causa y con grandes réditos. Además el nuevo fichaje de De Colo le va a dar tranquilidad a Popovich para que pueda alternar con Parker si fuera necesario. Si a eso le añades que el maestro Pops está intentando explotar lo mejor de Tiago Splitter (que lo tiene), la ecuación es la perfecta definición de un equipo. 

Con todos estos elementos, hay que tener en cuenta varios factores. El primero que es un equipo en el que aunque muchos se hacen necesarios, al final casi ninguno resulta imprescindible. Una buena muestra de ello fue cuando Popovich dejó a sus mejores hombres en el banco ante Miami y casi el da el susto. En segundo lugar (y aquí radica una de sus auténticas claves) el banquillo es indispensable para sus victorias. Sin ir más lejos el último partido ante Bobcats (aunque tampoco es un ejemplo absoluto dado el rival) el banquillo anotó más puntos (67) que el quinteto titular (65). Sin embargo, si que hemos visto que esta dinámica se ha dado en más partidos. La tercera, es que todos estos elementos los combina a la perfección Gregg Popovich (como ya hablamos de ello). Sabe sacar lo mejor de cada uno con una psicología de libro para sus jugadores. En cuarto lugar, existe un completo equilibrio entre veteranía y juventud; y entre experiencia y físico. Y la más importante de todas: muchos de sus jugadores pueden coser a triples al rival, por lo que no dependen exclusivamente del acierto de un par de jugadores desde el triple.

Si existe en la NBA alguna franquicia que pueda presumir de Big Four, puede ser Miami Heat. Si alguna puede presumir de la nómina más alta, esos son Los Ángeles Lakers. Si otra puede hacer referencia a explotar todas sus opciones y exprimir al rival, esos son los Knicks. Pero si tenemos que hablar de una franquicia que tenga fondo de armario, que ningún jugador en su plantilla desentone, y que 3 estrellas de la vieja escuela lideren con su equipo la NBA, esos son los de Popovich. San Antonio Spurs realiza la genialidad del juego coral: son la perfecta definición de equipo.




Fotografías: http://www.sbnation.com/nba/2012/5/16/3020389/san-antonio-spurs-boring-nba-playoffs-2012  http://www.mysanantonio.com/slideshows/sports/spurs/slideshow/Spurs-102-Clippers-99-Game-4-43285.php#photo-2963107

sábado, 8 de diciembre de 2012

New York Knicks o el arma de doble filo

Estos New York Knicks molan y mucho. El comienzo que están logrando en esta temporada es salvaje, brutal. Con su victoria lograda ante Miami Heat dieron un buen golpe de autoridad sobre la mesa. Han hecho del triple su arma fundamental, pero ya se sabe que en esto del baloncesto encomendarse a la línea de 7,22 es muy arriesgado. Los de Woodson tienen una ventaja: tiene jugadores desde casi todas las posiciones capaz de fulminar desde esa línea. Pero también tienen otros interrogantes que en un futuro tendrán que saber adaptar. New York Knicks, analizados a fondo, pueden ser un arma de doble filo. Un equipo letal capaz de ganar a cualquiera... un equipo que puede matarse a sí mismo.

Es evidente que es un equipo mortal desde la línea de de tres puntos. Un conjunto que es capaz de ametrallar a su rival desde la 7,22. Consiguen encontrar siempre el hueco, el espacio, el jugador en la esquina destinado solo para eso. Un ejemplo perfecto sería Steve Novak. Un jugador que no necesita de mucho movimiento con balón, pero que resulta tremendamente efectivo en los cortes y en los tiros de tres liberados. Se las apaña para sorprender siempre al rival y anotar verdaderas maravillas para sumar 3 puntos.

Como todo gran equipo posee unos directores de juego envidiables: el veteranísmo Jason Kidd, el "rookie" Pablo Prigioni y el titular indiscutible Raymond Felton. Jason Kidd es el intangible por antonomasia. Si se mira cualquier boxscore no va a destacar por casi nada: ni puntos, ni asistencias, ni robos, ni minutos, ni rebotes. Eso sí, su labor grupal es básica y primordial: conexiona un gran equipo para que todo funcione, todos sepan qué tienen que hacer y administrar el tempo a la perfección. Un maestro que sabe qué tiene que hacer. Por si Kidd no fuera suficiente, llega desde Europa Pablo Priogioni. De "rookie" solo tiene su primer año en la NBA, pero que lee el baloncesto como un auténtico genio. Capaz de percibir si el equipo necesita anotación o alguien que ponga cabeza. Y por si esto no fuera suficiente, ahí esta el base titular: Raymond Felton. Si bien es cierto que no ha sido demasiado exitosa su carrera, este año está consiguiendo estabilizar tanto su juego como su anotación e importancia. Festivales de anotación (también desde el triple) que hace que los Knicks tengan en su guard a su primer arma para atacar el aro.

Pero para que esto funcione, los del Madison tienen a dos máquinas anotadoras. Un arma en el quinteto titular (Carmelo Anthony) y otra saliendo desde el banquillo (J.R. Smith). Melo es sinónimo de puntos. Llega en carrera y se planta en la 7,22 para notar un triple limpio o para amagar y penetrar hasta adentro sin que nadie le pare. Mucha facilidad para crearse los tiros y un jugador que si coge la racha es, literalmente, imparable. J.R. Smith lo que supone es un complemento perfecto a Anthony. El banquillo, un sexto hombre, que salga y que asuma cierta responsabilidad anotadora. Alguien que tenga claro que tiene que dar un paso adelante si sale de refresco. Smith lo acepta y asume sus 15 puntos por partido.

Nada de esto sería posible si estas piezas engranadas por Mike Woodson supieran cuál es su papel. La clave es que cada jugador sabe su rol y lo asume como necesario para alcanzar cada victoria. Melo sabe que tiene que ser la estrella y la anotación, Sheed que tiene que aparecer levemente para motivar a sus compañeros, Kidd para liderar cualquier situación por mala que sea, J.R. para romper la dinámica de los titulares, Steve Novak para anotar triples que desesperen al rival o Tyson Chandler más dedicado a defender que atacar si eso es lo que se requiere. Todos los jugadores implicados (y con cierta calidad desde el banquillo) para mantener el nivel de la franquicia. Todo ello configura un equipo que supone un arma "A" peligrosísima para cualquiera que les plante cara.

Pero este equipo representa un arma de doble filo. Un peligro para ellos mismos, de tal manera que si existe algún primer enemigo que les hunda sus posibilidades, son ellos mismos. Su escaso juego en la pintura puede jugar en su contra. Es cierto que Tyson Chandler puede "cumplir" medianamente con su cometido de aportar algo de defensa, rebotes y algunos puntos. Pero más allá del center, los Knicks no cuentan con gran cosa para usar la zona en su favor. 

Esto sirve para plantearnos la siguiente cuestión: ¿Qué va a pasar cuando vuelva Amar'e Stoudemire? Estos Knicks han demostrado tener la capacidad suficiente para jugar en equipo cuando está ausente uno de sus referentes interiores. Se han sabido acoplar a la situación, mover el juego y encontrar la senda de la regularidad, del gusto, de la fluidez y de la victoria. La llegada de Stoudemire, en principio, suponen cambiar un poco la idea. Con el actual juego, los del Madison han demostrado que no necesitan de la aportación de Amar'e, pero sería muy rentable si se sabe gestionar su vuelta. Stoudemire, en su medida, puede ser un jugador fundamental para defender y un recurso bien empleado para atacar.


Todo ello viene relacionado con la otra cuestión: qué pasara cuando, en una mala racha, haya partidos en los que no entren los triples (una de sus principales armas). Los Knicks viven mucho del lanzamiento exterior, y mucha parte de su juego se centra en conseguir tiros liberados desde la línea de 7,22. Cuando los triplistas del Madison no han estado acertados, New York se han visto muy apurados para sacar el partido adelante.

Con estos pros y contras parece que hay dos claves fundamentales. En primer lugar, habrá que ver cómo se asumen los roles en el futuro. Ante Miami, sin Melo ni Stoudemire, hicieron la proeza de dar un baño baloncestístico en el American Airlines Arena. Cuando vuelva el "4" veremos si acepta el funcionamiento del equipo y juega al son de los Knicks y no los Knicks al son de Stoudemire. Y lo segundo y fundamental para tener recursos: buscar alternativas anotadoras al triple.

Sin duda el poder de Knicks es indiscutible. Juega y hace disfrutar a sus aficionados. Además ganan y dan un recital desde el triple. Pero que tengan cuidado: no habrá peor rival que ellos mismos. New York Knicks representan un arma de doble filo.









Fotografías: http://www.nydailynews.com/sports/basketball/knicks/knicks-kidd-felton-cats-article-1.1213264  http://www.boston.com/sports/basketball/celtics/extras/celtics_blog/2011/03/game_69_celtics.html
http://www.zimbio.com/pictures/sGqa3II-xgm/Miami+Heat+v+New+York+Knicks/SE1W7QvZaWT/Amare+Stoudemire

viernes, 7 de diciembre de 2012

Kobe: mucho más que 30.000 puntos

Qué complicado es escribir poco y concreto acerca de Kobe Bean Bryant. El jugador de los Lakers no es solamente una estrella. No es solo un anotador, un calidista, un líder, un "jugón", un símbolo. Kobe es alma, es fuerza, coraje y certeza, elegancia y clase, es mito y a la vez leyenda. Por suerte le vamos a seguir viendo en la cancha, por lo que repasar aquí toda su carrera está fuera de lugar (todavía). Por lo tanto, vayamos solamente al hecho que ha conseguido. Bryant se merecería post y post en un blog durante meses. Su hazaña anotadora de conseguir 30.000 puntos no son sino una historia más del legado que va a dejar uno de los mejores jugadores en la historia del baloncesto.

Kobe ha sido el jugador más joven en alcanzar esa cifra de los 30.000 puntos, pero el escolta de Los Ángeles Lakers posee mucho más. En cuanto a sus posibilidades para anotar: primero, y aunque sea evidente, tiene la calidad suficiente para crearse sus propios tiros. No es el único factor determinante pero desde luego ayuda mucho en cualquier partido. En segundo lugar, esos propios tiros que puede crearse los anota en posiciones imposibles para la mayoría de los jugadores. Bien sea por un empujón, un 2 contra 1, o en una esquina casi sin ningún ángulo. Su tiro en suspensión absolutamente letal botando de espaldas al rival le hacen siempre sacar una gran ventaja. Si que es cierto que antes abusaba más del mate (fue campeón del concurso de mates en 1997) y de las entradas a canasta, pero las penetraciones también son otro de sus puntos fuertes. Canastas a aro pasado, en contacto, bandejas y rectificados que detienen el tiempo y suponen un granero de puntos. Si a eso le sumamos su buen porcentaje en tiros libres en su carrera obtenemos un auténtico ciclón de anotación. Una máquina de hacer puntos capaz de realizar proezas como alcanzar los 81 puntos en un partido; o anotar en unas Finales a falta de pocos segundos cuando su equipo necesita imperiosamente un triple.


 Kobe Bryant es, posiblemente, uno de los 3  jugadores en la NBA que posea mayores recursos para anotar una canasta (LeBron James y Kevin Durant. Poco más que decir). No es nada extraño que haya conseguido una cifra solo al alcance de los elegidos. Jugadores de Hall of Fame como Kareem Abdul-Jabbar, Karl Malone, Michael Jordan y Wilt Chamberlain. Kobe ya era un mito antes de alcanzar esa cifra de anotación. Aún si no la hubiera alcanzado, seguiría estando en la élite histórica de la NBA. Vemos que del top 5, salvo Su Majestad Jordan, todos son hombres altos que juegan de cara al aro. Sin duda esto habla bastante bien de un escolta de 2 metros que cada vez que hay que hacer historia, ahí está él: 4 MVP del All Star le contemplan.

Pero este genio natural de Philadelphia tiene mucho más que anotación y mucho más que recursos anotadores. Sería muy injusto hablar de Kobe y no mencionar su calidad a la hora de mantener la posesión y asistir. Bryant tiene la misma visión y habilidad para manejar y para asistir que tiene un base. Cantidad de veces en los Lakers lo hemos visto abusar de subir la pelota ante la ineficacia de los bases que tuvo el conjunto angelino, sobre todo en el último tramo de su carrera. Pese a sus casi 5 asistencias de media hasta ahora en su carrera, cuando Kobe tiene la bola sabes que estás seguro (o, al menos, que quién mejor que él para tenerla).

Tampoco ha sido anotación en su último oro en los Juego Olímpicos de Londres. Pero ahí demostró ser inteligente para jugar al baloncesto. Asumió su rol, más alejado de la anotación y dedicado a ser el guía, el líder, el nexo entre tanta estrella para alcanzar un objetivo. Y lo consiguió, vaya si lo consiguió. 

Y, por si todo esto no fuera suficiente, Kobe es un excelente buzzer beater. En los últimos segundos para decidir un partido es él el que tiene que decidir cómo gestionar ese ataque decisivo y cómo afrontarlo: con un triple, una penetración, doblando al compañero o anotando la canasta decisiva que nadie se espera. Aquí está una de prueba de tantas:


Pero nada de todo esto serviría si no se hubiera conseguido tanto éxito grupal (5 anillos de la NBA. Uno para cada dedo de la mano). Bryant ha tenido siempre a su lado a un jugador interior de gran importancia para conseguir la gloria. En su día fue Shaquille O'Neal, posteriormente fue Pau Gasol y a éste se le ha añadido Dwight Howard. Es cierto que los Lakers no están para tirar cohetes, pero a nadie se le escapa que, estando Kobe Bryant ahí, cualquier cosa es posible. Ya se sabe: NBA. Where amazing happens. 

Nos queda en el tintero muchísimo que contar y que repasar. Pero con este mínimo aperitivo de lo que podría ser un monográfico de su carrera... ¿a alguien le extraña otra proeza más de Kobe? Está claro que Kobe Bryant es mucho más que un anotador. Tras lo visto, Kobe Bryant es mucho más que llegar a 30.000 puntos.





Fuentes de apoyo: www.nba.com   espn.go.com/nba  
Fotografías:http://www.fandeporte.com/kobe-bryant-el-que-mas-camisetas-vende-de-la-nba/   http://www.taringa.net/posts/imagenes/2759179/Lakers-Campeon-NBA-09---Todas-las-imagenes-todas-e-Info_.html

jueves, 6 de diciembre de 2012

Las aptitudes de Damian Lillard

Cada año que pasa, los jugadores de primer año van agrandando su leyenda en la mejor liga de baloncesto del mundo. La llegada a la NBA de Anthony Davis eclipsó a casi cualquier novato que osara permitirse el lujo de disputar los premios rookies mensuales en la Conferencia Oeste. La lesión del número 1 del draft ha permitido que, por el momento, los premios del Oeste no sean fijos. Uno de los está destacando más es, sin duda, el rookie de Portland Trail Blazers: Damian Lillard

El base tiene algo muy importante en esto del baloncesto: destacadas aptitudes para su posición. Posee mucha cabeza para jugar las posesiones; es capaz de enchufar triples para cambiar la dinámica del partido; puede penetrar o doblar para una mejor posición y, sobre todo, pinta un base completo con capacidad para anotar y para asistir con inteligencia en cualquier momento del partido. Aptitudes muy importantes para un base de hoy en día, al que bien se le exige que pueda tirar del carro con puntos o repartiendo juego cuando nadie más lo encuentre.

Sin embargo, como todo rookie, hay algunos "debes" que va a tener que trabajar. En primer lugar lo que más llama la atención: su porcentaje de tiros de campo. Hay que recordar que es un novato y como tal no puede ser un genio (salvo privilegiados) en todos los aspectos de su juego. Esos triples que desatascan un partido son a veces tiros que necesitarían de más pausa y más elaboración. Ha firmado actuaciones tan buenas (28 puntos, 11/17 en tiros de campo, con 8 asistencias en la victoria ante Wolves) como mediocres (12 puntos, 4/18 en tiros de campo, con 7 asistencias en la derrota ante Pistons). Pese a su facilidad para asistir, pierde balones con bastante frecuencia (aunque siendo base es medianamente entendible).

En lo que debemos centrarnos es en cómo usará Lillard esas geniales aptitudes que tiene para jugar al baloncesto. Puede convertirse en un Russell Westbrook de la vida, donde haga de la irregularidad su mayor estandarte y pueda ganarte un partido él solo un día o que te lo pierda a las primeras de cambio. Puede asentarse como un base más director y bajar sus medias de anotación al estilo Jason Kidd. Puede ser el base que llegue tan alto que la consecución del MVP se convierta en un hecho y no en un sueño como ya hizo en su día Steve Nash.  Evidentemente todo esto son conjeturas: las lesiones le trendrán que respetar y habrá que dejar que su evolución natural marque el camino. 

Todavía es pronto, prontísimo para saber qué podrá aportar Lillard dentro de unos años  a la NBA. Lo que   en principio sí hemos podido ver es que Damian Lillard es un base con grandes aptitudes. Será competencia de él saber administrar su talento en el futuro.



Fuentes de apoyo: www.nba.com
Fotografía: http://nba.si.com/2012/10/24/anthony-davis-rookie-of-the-year-damian-lillard/lillard/

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Esa montaña rusa llamada Lakers

Desde que comenzó la temporada, y dejando muy atrás los apoteósicos momentos vividos gracias al Maestro Zen, Los Ángeles Lakers no han dado con la tecla para encontrar su juego actual. Novenos, moviéndose en el límite del bien y del mal con muchos puntos débiles y poco con lo que fortalecerse para asentar una dinámica estable. Muchos baches para demasiadas curvas, una constante irregularidad como si fuera una montaña rusa. Y mucha culpa de ello la tienen las altas esferas de la franquicia.

Primero fue la horrible pretemporada realizada por el conjunto angelino. Bien es verdad que entre la enfermería y la adaptación de jugadores no se podía exigir demasiado a esas alturas. Sin embargo, los pupilos del ya ex técnico Mike Brown dieron una paupérrima imagen cada vez que pisaban la cancha estableciendo un récord negativo de 0-7. Incluso se ha comentado acerca de una seria posibilidad de que los jugadores estuvieran haciendo "la cama" a su técnico. 

Posteriormente, cuando comenzó la temporada, las sensaciones no mejoraron. Lakers no sabían ni a qué jugaban, ni cómo lo hacían. La única victoria que consiguieron fue más por inercia que por buen juego. Por si fuera poco, Steve Nash, una de las grandes esperanzas de este proyecto, no encontraba el ritmo en los partidos ni buena conexión con sus compañeros. Cuando estaba en la pista parecía otro, como si se hubiera olvidado de cómo se juega a esto del baloncesto.

En medio de este maremágnum, llegó una decisión tan sorprendente y tan necesaria como forzada: Mitch Kupchack y los Buss dejaron a Mike Brown fuera del banquillo de Lakers. El problema no venía de despedir unos partidos antes o unos partidos después a Mike Brown. El problema venía de su contratación desde el minuto 1 por la franquicia californiana, y eso ha sido una de las muchas cosas que se le pueden echar en cara tanto a Mitch Kupchak como a Jim Buss. Bernie Bickerstaff se hizo cargo del equipo, pero el público del Staples (y en esto el pueblo es soberano) pedía a gritos de We want Phill el regreso del Maestro Zen. 


Un regreso que nunca llegó (otra cosa mal hecha). Además del nefasto resultado final, fueron lamentables las formas de la negociación que se llevó a cabo con Phill Jackson. No solo no le dejaron pensarse su incorporación al equipo (de nuevo otra cosa mal hecha), sino que Jim Buss filtró a la prensa (otro error más) unas exigencias (que no fueron tal) del entrenador más laureado en la historia de la NBA. De hecho, se publicó que Jim Buss no quería de vuelta a Phil Jackson a los Lakers. 

Y sin el entrenador deseado por la afición, el enésimo looping de esta montaña rusa se vivió con la contratación de Mike D'Antoni. El artífice del run n' gun no convencía a casi nadie por varios motivos. El primero, porque los jugadores de Lakers no son los más adecuados para practicar ese estilo. En segundo lugar, porque lo que necesitaban no era correr y tirar, sino alguien que tuviera mano derecha con la defensa. En tercer lugar, porque de momento llega con el hándicap de no ser "el deseado". Y en último lugar, venía de fracasar con un equipo con cierto nivel en New York Knicks.

Entretanto, la montaña seguía funcionando a cargo de Bickerstaff con alguna que otra victoria. Cuando tomó las riendas D'Antoni (más allá de pretender la utopía de practicar el showtime de los 80) intentó, de manera leve en algún encuentro, inculcar rapidez y claridad de ideas. Como no podía ser de otra forma, poco tardó en haber de nuevo polémica. Pau Gasol, que no está haciendo unos grandes partidos, ha estado jugando muchos menos minutos de los habituales, llegando a ver finales de partidos apretados en el banquillo (con la consiguiente queja del español y la respuesta de Kobe) Todo ello para que el equipo aspirase a la victoria. Es evidente que Pau Gasol se va a tener que acoplar al juego de Lakers si alguien no quiere salir escaldado.

Con Steve Nash lesionado y sin rumbo, Pau haciendo partidos realmente pobres y Dwight Howard registrando unos guarismos terroríficamente malos en los tiros libres, a los Lakers siempre les queda su panacea particular: Kobe Bryant. A todo ello hay que añadirle la gran inversión realizada: un equipo con una nómina de 100 millones de dólares necesita ver resultados y cuanto antes.

Lo único cierto es que, con todo lo sucedido, es complicado que en este arranque de temporada la franquicia haya vislumbrado algún atisbo de estabilidad. Veremos si con el paso de los partidos llega la calma, el buen juego y sobre todo, las victorias.





Fuentes de apoyo: www.nbamaniacs.com  www.basket4us.com
Fotografías: http://www.marca.com/accesible/2012/11/21/baloncesto/nba/noticias/1353478043.html  http://blogs.rgj.com/danhinxman/2012/11/17/blsc-in-los-angeles-this-buss-is-careening-out-of-control/ http://www.nba.com/lakers/news/090703philjackson.html