martes, 4 de diciembre de 2012

Madurez y genialidad de LeBron James

A tan solo un mes de que finalice el año, la prestigiosa revista Sports Illustrated ha entregado el galardón de Mejor Deportista del Año 2012 a LeBron James. En el caso de que existiera un posible debate, sería establecer alguna ínfima comparación con Usain Bolt o Michael Phelps. Hay un asunto que es rotundo: nadie puede negar que LeBron James fue el mejor jugador del mundo sobre una cancha de baloncesto el año pasado.

LeBron James ha creado (o le han creado) en torno a su figura una presión como uno de los jugadores más prometedores en mucho tiempo. Sus comienzos como rookie en Cavs apuntaban maneras: una media de 20 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias. Ojo: a partir de ahí en su carrera no ha hecho más que subir esos guarismos por temporada. Un jugador ciclón, una fuerza de la naturaleza: un toro atléticamente hablando, capaz de saltar hacia canasta por encima de quien sea. 

Ya en su tercera temporada llevó a los Cleveland Cavaliers a Playoff y fue mejorando su anotación progresivamente. 2007 fue un año grandioso para él: las mejores medias de anotación en su carrera con 30 puntos por partido, además de llegar a unas Finales, aunque se topó con los gran San Antonio Spurs de Pops. No obstante, Consiguió grandes récords de precocidad en la NBA y solo tenía la obsesión del anillo. Su primera temporada con Miami lo rozó, y tras esa Final quedó moralmente muy tocado, prácticamente hundido. Además, en lo personal no le iba demasiado bien: arrogancia, chulería, gestos, palabras. Todo lo que hacía James era mirado con lupa. Y él entraba al trapo en cada cosa que sucedía. Si le recriminaban chulería, se ponía más chulo. Llegó a ser uno de los personajes más odiados en la NBA. .

Pero las citadas Finales fallidas ante Dallas Mavericks cambiaron su rumbo. A LeBron James es aplicable la frase de: "dale tiempo al tiempo". El jugador de Miami Heat es un deportista completo en todos los sentidos. Es un merecido campeón de ese digno galardón que otorga Sports Ilustrated. Sabemos todo lo que baloncestísticamente hablando consiguió: MVP de la Liga, MVP de las finales, el anillo de campeón y el oro olímpico. Todo ello con unos guarismos de escándalo en su carrera. Pero quiero ir a algo más: a la actitud. LeBron James ha alcanzado su madurez y su genialidad deportiva. Aquel arrogante e incompleto jugador de baloncesto se ha reconvertido a sí mismo.

Un jugador que, en plena reconversión, ha tenido que soportar truenos y tempestades; tragar sapos y culebras; solamente con una filosofía humilde: trabajar, trabajar y trabajar. Desde que leí a Gonzalo Vázquez en sus cinco capítulos de "Riqueza y miseria en LeBron James" comprendí, aún más si cabe, la enormidad (por lo bueno) del jugador de los Heat y de lo injusto que se le había tratado. Desde las camisetas en el Boston Garden de I hate LeBron pasando por sus proyectos solidarios  (tapados mediáticamente) alejados del NBA Cares. Pero al final todo sale a la luz. Lo ejemplifica a la perfección dos abrazos: el que se da con Durant en las últimas finales y el del oro olímpico. Ese momento en que genialidad y madurez se unen en un jugador. Ese momento en el que sabes que ese jugador ha evolucinado: a algo mejor, mucho mejor (personal y deportivamente) que lo que era antes.

El tiempo, en este caso, ha sido su mejor aliado. El tiempo le ha permitido ganar un anillo. Ha hecho que aprenda de los errores, que deje la arrogancia, que sepa estar, granjearse buena reputación, que sean los demás los que hablen bien de él. El tiempo ha permitido que se esforzase en pulir todo lo que no se le daba bien (como las grandes estrellas hacen: "siempre he creído que si trabajas, los resultados vendrán solos" que diría Michael Jordan). El tiempo ha hecho que cada día practicase su antiguo y nefasto tiro de 5 metros, para cambiarlo por un arma mejor. Le ha dado cabeza para jugar, para ganar y para saber ganar. El tiempo le ha hecho desarrollar su sentido del pase, de la asistencia, de desarrollar sus grandes cualidades, y de mejorar otras.

El resto es LeBron James en estado puro. Dios le ha dado un don para jugar al baloncesto. Ha mejorado su físico hasta adaptarlo a la perfección: ágil y fuerte; capaz de subir la bola o luchar en un rebote como un 4 o incluso un 5. Capaz de volar sobre cualquier rival pero también de dejar un alleyoop en perfecto estado. Un líder que llevó a su franquicia por el camino correcto (Heat) y no por el equivocado (Cavs). Hay que estar orgulloso de poder decir: "yo he visto jugar a LeBron James". El tiempo le ha hecho maduro y genio. El tiempo le ha hecho ser, con razón, el mejor deportista del año.

Para acabar, nada mejor que citar a Gonzalo Vázquez para cerrar con la verdadera esencia de LeBron James en todos estos años: "Se puso fin a una de las peores infecciones jamás sufridas en torno a un nombre. La inquebrantable ley del deporte, a veces perezosa, había vencido. Y el baloncesto, a la infección". 





*Recomendación lectora. 5 Capítulos escritos por Gonzalo Vázquez: "Riqueza y miseria en LeBron James".  
Fuentes de apoyo: www.nba.com   blogsacb.com/blog/elpuntog
Fotografías: http://www.nbamaniacs.com/noticias/lebron-james-mejor-deportista-del-ano-por-sports-illustrated/   http://blogs.acb.com/blog/elpuntog/post/riqueza-y-miseria-en-lebron-james-v   http://noticiasmontreal.com/49023/el-miami-heat-es-campeon-y-lebron-james-consigue-su-tan-esperado-primer-anillo/

lunes, 3 de diciembre de 2012

Las palabras de Rasheed Wallace

Rasheed Wallace siempre será una figura carismática en la NBA. Son muy pocos los que siguen la liga al otro lado del Atlántico y no conocen su nombre, su cara o su presencia. La última técnica que le pitaron ayer en su partido de New York Knicks es una muestra más de su carácter. La pregunta es: ¿quién le conoce por su juego y quién por sus palabras? Debemos hacer justicia (tanto por lo bueno como por lo malo) a uno de los jugadores más emblemáticos en las últimas 2 décadas en la NBA.

No hay que tomarse a broma hablar de "Sheed". El ala-pívot tiene en su haber un dignísimo anillo de campeón en el año 2004. Sí sí, aquella proeza de los Detroit Pistons ganando el anillo en el Staples Center a los 4 fantásticos de Los Ángeles Lakers (Gary Payton, Kobe Bryant, Karl Malone, Shaquille O'Neal): no es moco de pavo. Esa hazaña enmarca muy bien a Wallace: título sobando el morro en campo rival frente a un enemigo teóricamente superior rodeado de estrellas y contra todo pronóstico. Por si no fuera poco, los Pistons lo consiguieron dando una auténtica exhibición de baloncesto. Un baño en toda regla que recordaba lo mejor de los Bad Boys y la mejor explotación de basket control por parte del inconfundible Larry Brown. 

Sin embargo, si hay algo que siempre le van a caracterizar, es su trash talking, sus palabras dirigidas con veneno a todo tipo de colectivos e individualidades. Se pueden establecer similitudes con Ron Artest, pero él se lleva la palma. Entre otras cosas, porque posee dos récords que no han estado nunca a la altura de Jordan, Chamberlain, Magic, Bird, incluso Barkley... hablamos del mayor número de técnicas pitadas a un jugador en la historia: un total de 317. Por si esto no fuera poco, también ostenta la de mayor número de técnicas pitadas a un jugador en una temporada: 41. 

Un jugador sumamente duro. Para él nunca existía la falta, siempre había una interpretación exagerada en las decisiones de los árbitros, le querían criticar por todo. Eso sí, siempre tenía una respuesta: su famoso "Ball don't lie". Sheed dice esa frase cada vez que le pitan una falta dudosa en una acción de tiro del rival. Cuando el jugador que había recibido la falta no anotaba ningún tiro libre, Wallace lo achacaba a que nunca se tenía que haber pitado, porque la conclusión es que el marcador no se movió: la pelota no miente. Un símil futbolístico sería un penalti pitado que no fue y que no termina en gol. La pelota no miente. También fue famoso su "Both teams played hard". Fue preguntado en rueda de prensa después de que la NBA le sancionara tras un partido por sus palabras altisonantes. Todas y cada una de las respuestas fueron "ambos equipos jugaron duro". La NBA le volvió a multar. Así se las gasta Sheed. 

Para Rasheed Wallace, su juego y sus palabras siempre serán un matrimonio con un mismo destino.  Siempre está en el centro de la polémica para dedicar "perlas" a todos. Perlas que, en muchas de las ocasiones, sobran. A él le ahorran una mala fama que de por sí ya tiene y a la franquicia a la que pertenece seguramente dinero por multas. Nueva York disfruta hoy de su alma carismática de veterano, de su hambre, su garra y su juego. Pero también necesitará de una dosis de paciencia con el jugador. Es el precio a pagar por las palabras de Rasheed Wallace.




Fuentes de apoyo: www.nba.com  http://lanaranjabasket.blogspot.com.es/2010/08/tributo-mr-rasheed-abdul-wallace.html
Fotografía: http://espn.go.com/blog/new-york/knicks/post/_/id/29686/sheed-tossed-for-arguing-foul


domingo, 2 de diciembre de 2012

Marc Gasol: la importancia del center inteligente

Siempre se ha dicho que en la NBA se paga un alto precio por el centímetro en los center. También se dice (a veces) que se puede caer en el error de fichar a un hombre alto que no te aporta nada en ataque y muy poco, salvo intimidación (en ocasiones ni eso), en defensa. El denominado "cacho de carne", alto y fuerte pero que no tiene tiro, casi no entra en la lucha por los rebotes y apenas tiene fuerza (ya no hablemos de que sea inteligente en pista). Pero si hay alguien que saca un sobresaliente en todos los apartados ese es el actual pívot titular de Memphis Grizzlies.

Marc Gasol no solo es actualmente el mejor español en la NBA, sino que, además, es uno de los mejores pívots de la liga. Un jugador que tiene un tiro muy seguro combinado con un gran rebote (media de doble doble); tiene una gran habilidad para asistir comparado con los demás jugadores en su posición pero sobre todo (y lo que le hace más especial) es que es tremendamente inteligente en la pista. 

Mucha culpa de lo que está logrando Memphis la tiene Marc Gasol. No solamente por las estadísticas que aporte al equipo. Es uno de los interiores más completos que hay en la liga. Encontrar a un Center que sepa moverse con y sin balón de manera inteligente es muy complicado. Sabe cuando un compañero ha creado un espacio, cuando es él el que tiene que crearlo con una pantalla, cuando tiene que hacer el pick n' roll, cuando lanzar el pase idóneo a un corte por el centro o a la esquina para el triple, o cuando salir de manera justa a la ayuda defensiva. Todo eso no lo hacen sus centímetros (que los tiene) ni su garra (que también la tiene) ni sus buenísimas estadísticas (por descontado). Eso lo hace un jugador con mucha cabeza y mucho coco, que ve el baloncesto con la mente de un base.

Hay que valorar la importancia que tiene tener un jugador de estas características. Es capaz de ser un base improvisado cuando el juego está atascado, pero con una ventaja: sacar siempre superioridad en la zona en casi todas sus acciones. En cuanto a variantes ofensivas: si se planta en el poste alto, puede o bien repartir asistencias hacia el exterior buscando un triple o bien buscar un tiro. Si es en un lateral del perímetro, siempre sabe esperar al corte perfecto para facilitar la canasta o usar el pick n' roll. Todo ello buscando el rebote ofensivo en las mejores posiciones. Por lo que respecta a las variantes defensivas, tiene la suerte de que su altura y su corpulencia hacen que de primeras intimide. Encima sabe hacer flash para las ayudas y tiene capacidad taponadora. Un center inteligente con capacidades físicas para jugar al baloncesto en su posición: qué bendición.

A los equipos siempre les gusta tener pívots fuertes, poderosos y que intimiden. Memphis tiene la suerte de tener uno de los mejores (sino el mejor) juego interior de la NBA. Zach ha mejorado su habilidad para asistir, pero, por lo demás, es el complemento perfecto a Marc. Para jugar al baloncesto ayuda tener centímetros. Pero este deporte también es para inteligentes. Marc tiene la suerte de serlo; Grizzlies tiene la suerte de valorar la importancia de un center inteligente.



Fotografía: www.cope.es

sábado, 1 de diciembre de 2012

La sonrisa de Howard; los bolos de Bynum

No sé si Los Ángeles Lakers cogerán al fin la racha que les lleve por el buen camino en esta temporada, aunque pierdan partidos. Lo que sí que parece (y aunque sea ventajista hacerlo a estas alturas) es que han ganado con el traspaso de Bynum por Howard. Nos podemos detener en estadísticas pero es más interesante apreciar otros detalles.

A nadie se le escapa que Dwight Howard es un tipo cómico y afable. A veces, quizá, peca de "gracioso". Es raro que ante una broma no se le dibuje la sonrisa en la cara. Cuando está en pista, y sus compañeros o él mismo hacen una jugada "spectacular", se ríe y empieza con los gestitos y el circo (en el buen sentido, entiéndase). Es un jugador que disfruta del baloncesto, que caerá mejor o peor; necesitará mejorar más en unas facetas que en otras; pero que ves sobre la pista que tiene una sonrisa por bandera cada vez que juega a este deporte. 

Una lesión es una lesión, la tenga Howard, Bynum, Jordan o Chamberlain. Pero hay que tener un mínimo de cabeza para llevarla. Andrew Bynum, sobre todo en su última campaña, no estaba contento, y más si se añade la lesión. Cambiar Los Ángeles por Philadelphia no tiene que ser plato de buen gusto. Eso sí, llegas a una franquicia donde vas a ser la estrella y vas a poder demostrar, a ojos de todos, qué calidad es la que atesoras como primer pilar. Siguiendo el plan de recuperación, los aficionados pensaban que iban a poder ver a su estrella en acción a comienzos de temporada. Un día antes de su teórica recuperación, se fue a jugar a los bolos. Esto repercutió en el cartílago de sus articulaciones y los Sixers le declararon como baja indefinida. De momento, que en vez de reposar se dedique a hacer ejercicios que le pueden suponer peligro para su lesión, no habla bien de él. Peor ya ha sido cuando un ex-compañero suyo (del cual no salió el nombre) dijo que "nunca había conocido otro jugador en la liga al que le guste menos el baloncesto". A todo esto hay que añadir los recientes problemas con la justicia que ha tenido. Tela.

Ambos llegaban de una lesión, pero la manera que han tenido de llevarla ha sido abismal. Primero, por las formas. Uno descansando y deseando incorporarse a su nuevo equipo aspirante a anillo; el otro, resignado, esperando a que le llegue el momento de intentar demostrar su calidad como jugador franquicia en un equipo menor. Entiendo que el destino no motiva tanto, pero un profesional debe ser eso, precisamente: profesional. Pívots poderosos que serían los más dominantes si quisieran. Son las dos caras de la moneda. El uno tiene que pulir ciertos aspectos de su juego. El otro lo tiene más complicado: al parecer tiene que encontrar el amor por el compañerismo (partidos que estaban perdidos y Bynum hace la guerra por su cuenta autoexpulsándose) y sobre todo las ganas y el amor por este deporte (el baloncesto, no los bolos).



Fuentes de apoyo: www.nbamaniacs.com www.basket4us.com
Fotografía: http://www.ocregister.com/articles/lakers-361883-howard-bynum.html?pic=2

Stern y su sanción anticuada

David Stern ha sido, posiblemente junto con Red Auerbach, uno de los hombres más importantes en la historia de la NBA. Un comisionado que desde el año 1984 (y como si el destino le hubiera tocado con una varita) apareció a la par que estrellas en el draft de la talla de Michael Jordan, John Stockton, Charles Barkley o Hakeem "The Dream" Olajuwon. Ha vivido el cambio de lugar de 6 franquicias (Sonics o Brooklyn las más relevantes) y el nacimiento de otras 7 nuevas (Vancouver y dos Charlotte: Hornets y Bobcats entre otros). Hay que reconocer su paciencia para conseguir saldar hasta 4 lockout. Sí, muy bien. Pero David Stern ha establecido una sanción anticuada más propia de un régimen totalitario. Una pataleta de niño pequeño que ve como no puede controlar todo lo que le da la gana.


Sancionar a Spurs con una multa de 250.000 dólares me parece una estupidez muy grande, y más teniendo en cuenta que Gregg Popovich tenía sus razones para hacer lo que hizo. Una cosa es proteger a prensa o jugadores de palabras ofensivas o acciones violentas y otra muy distinta meterse donde no te llaman. Estamos hablando de un partido en concreto de Regular Season que no va a variar en nada y de una estrategia de equipo. ¿Acaso Pops va a hacer eso en unas NBA Finals? No tendría motivo. Es más, ahí habría alguna razón más poderosa para sancionar. Pero ni por esas hay fundamento.


Entre otras cosas no hay fundamento porque no hay una norma escrita que diga que a una franquicia se la puede sancionar por no poner a sus mejores jugadores: será problema del equipo en cualquier caso. ¿Qué hubiera pasado si Spurs gana el partido? Aún así, ¿qué pensaría Stern cuando el partido estaba tan igualado a 1 minuto del final? Si tanto le preocupa el espectáculo al amigo David tendría que empezar a sancionar los últimos concursos de mates en el All Star. Eso sí que perjudica la imagen de la NBA y eso sí que hace un flaco favor a la NBA y al aficionado. Se abandona la espectacularidad de la acción del mate y se cambia por atrezzo y cuatro movimientos ridículos sin balón.

En cualquier caso creo que se ha equivocado en esta decisión. Y no solo lo piensa el aficionado de a pie. Su mano derecha, Adam Silver (el cual ocupará el cargo en el mes de febrero) indicó que "es cosa de cada equipo poner a sus mejores hombres". También habrá que verlo en el puesto, pero tener cierta mano "blanda" (que no llega casi a ser eso) en este tipo de situaciones le va a venir muy bien a la liga.

Stern ha hecho mucho por la NBA. Más que nunca, esperaremos febrero para un cambio que, por cosas como esta, le vendrá muy bien a la liga. 


Fotografía: http://historiasobredeportes.blogspot.com.es/2011/07/baloncesto-lock-out-en-la-nba-se.html